Los griegos, sobre todo
los antiguos (los modernos bastante tienen con lo que tienen), que
siempre han sido los mejores en eso de darle vueltas al tarro,
filosofar y sacarle las entrañas a lo divino, lo humano y lo que
queda entre medias, tenían claro que la figura geométrica
perfecta era la esfera; con ello una cosa queda patente: de fútbol
poco o nada sabían los griegos ya que en el fútbol la perfección,
le pese a quien le pese, la engendra el triángulo.
Evidentemente, al fútbol
se juega CON una esfera, más o menos perfecta aunque, eso sí, cada
día más patentada, mercantilizada y venida a menos; pero se juega
SOBRE una superficie plana y ahí el rey, el alfa y omega, es el
triángulo. Dice mi amigo Alberto, que de esto entiende lo suyo, que
cuando quieras abarcar la mayor superficie posible, descompón la
misma en triángulos. Pues eso es el fútbol: triángulos.
![]() |
Los infinitos triángulos del Barça de Guardiola |
El caso es que, en lo que
se puede llamar fútbol moderno, parece que se está volviendo a
pensar en triángulos. Bienvenido sea y gracias por ello a Paco
Jémez, Txingurri Valverde, Luís Enrique o Marcelino. Y es
que, bien pensado, el triángulo es la distancia más corta entre dos
puntos.
Daniel Piñero
No hay comentarios:
Publicar un comentario