lunes, 29 de mayo de 2017

¡GRACIAS, OH CAPITÁN!


ESCENAS DE ROMA * Y DESPEDIDA


Subo por las ecaleras hacia   Plaza del Capitolio. La escalinata, diseñada por Miguel Ángel, está custodiada a derecha e izquierda por los Dióscuros, Antes de que el viajero pueda acceder la belleza áurea labrada en la cima de la colina,  Cástor y Polux, acogen y advierten a la vez al visitante. A medida  me acerco, observo algunos cambios en las magnas estatuas que tanto tiempo han estado grabadas en mis retinas. Ahora no son los hijos de Leda los que franquean la entrada de la plaza. Han cambiado ambos su rostro por el sereno y anguloso perfil romano de Francesco Totti, el  eterno capitán. Sin sorprenderme demasiado, observo el cambio, asiento y sigo mi camino. Los romanos saben honrar a sus héroes, me digo. Me dirijo ahora al museo capitolino, situado en uno de los edificios cuyas columnatas abrazan la plaza. Accedo a él tras pagar religiosamente una entrada nada barata, dispuesto a darme un atracón de arte e historia con el placer culpable del que tras semanas de dieta se come una tableta de chocolate a escondidas. Tras franquear la entrada, llego a un pequeño patio, donde varias estatuas parlantes me reciben. (Donde los romanos colgaban carteles para opinar sobre asuntos de la ciudad). En el otro extremo ve  otra escultura que me resulta familiar-. Un pie, un dedo, una cabeza... De tamaño ciclópeo todos estos miembros, ocupan una sombría esquina del patio, sin orden ninguno, como si alguien las hubiera dejado olvidadas allí.  Me esperaba algo más de  para colocar estos "highlights" del arte antiguo. Me paro a apreciar más de cerca el rostro de Constantino, y otra vez sucede. Otra vez no es el emperador, si no Francesco, cuya cabeza ya reposa lejos del bullicio de la Ciudad Enterna. Alguien, como si de una estatua parlante se tratara, ha colgado un cartel pintado en un trozo de cartón: "Tu tiempo se acabó". El hierático rostro del capitán parece aceptarlo con estoicismo. Yo me pregunto, a quién le habla ese cartel, ¿A él o a mi?

Cierro los ojos y sacudo mi cabeza para quitarme la imagen del capitán decapitado. Ahora estoy en el metro de Roma, estación de Palza España. Conmigo viene mi familia, somos cinco en total. Estoy discutiendo con un romano displicente y malencarado: El taquillero del metro. No me quiere vender cinco billetes por un problema con el cambio. Dice que tienen que ser cuatro o seis, no cinco,, quizá porque no tiene cambio de cincuenta céntimos, y las entradas valen uno cincuenta. Acepto mi derrota tras cinco minutos de discusión aritmética  sin e entender muy bien lo que dice, y me dirijo al otro taquillero, que está, literalmente espalda con espalda de este primero, compartiendo cubículo. El segundo  taquillero, menos temeroso de la aritmética, me vende los cinco tíquets sin problemas. Los reparto entre mi familia y entramos al metro. Dentro del vagón me observo que mi billete de metro es un homenaje a Totti en por su  39 cumpleaños. Observo, que los billetes que he repartido a los otros miembros de mi familia también perteneces a esta edición, son diferentes imágenes de Totti. Las recojo todas y las guardo como oro en paño. "Gracias, taquillero malencarado, musito para mis adentros", mientras el sucio vagón nos lleva a cualquier punto de la capital.



"Oh capitán mi capitán", dedicaba Walt Whitman a Abrahan Lincoln y declamaba Robin Williams en "El club de los poetas muertos",Hoy le decimos hoy a   "Oh capitán mi capitán, nuestro azaroso viaje ha terminado... "  Toda la comunidad del fútbol se pone de pie a aplaudirle. Los que rondamos su edad lo hacemos con nostalgia y con la seguridad de que se corta uno de los últimos hilos que hacía del fútbol un deporte tan maravilloso. El fútbol de la pasión y la lealtad por encima de la billetera. Muchas gracias por todo, y hasta siempre, capitán.

*Puede que algunos de los hechos relatados nunca sucedieran de esta forma.

Jose



GRACIAS FRANCESCO  

Simplemente gracias. Gracias por veinticinco años sin fichar por mi equipo. Gracias por tener palabra, por tener colores, por tener un corazón romano tan grande como el diez que llevas (siempre, no sólo hasta ayer) en la espalda. Gracias por sostener el último baluarte de lo que es un club deportivo de una ciudad, gracias por relegar los balones de oropel detrás de los balones y gracias por empecinarte en dejar en ridículo a los que vocean que, en el fútbol, entre mi honor y mi dinero, lo segundo siempre es lo primero.

Es triste pensar que es como un sueño, casi un milagro, que un talento italiano no haya jugado en ninguna de las millonarias escuadras del norte, pero es más triste despertar de ese sueño y pensar que ya no habrá más Capitano sosteniendo estoicamente la dignidad de un deporte moribundo a pesar de las cuentas de resultados de las empresas en que se han convertido los equipos. Siempre quedará tu ejemplo, aunque poco a poco se vaya empañando de jeques, fondos de inversión y contratos de imagen publicitaria. Al menos, para algunos de nosotros, nada emborronará tus setecientos ochenta y seis partidos en el equipo de la ciudad que te vio nacer y en la que, como ella, eres eterno, ni tu diestra de seda que acunaba el balón como si fuera de cristal y pudiere romperse, ni como a tus cuarenta años peleabas por el puesto con muchachos de veintitantos, peleado siempre con el banquillo. Algo se habrá muerto en todos nosotros cuando ayer el Olímpico manaba lágrimas a borbotones por sus más de setenta y dos mil ojos cuando el capitán entregó el brazalete, dejando secas las fuentes de la Ciudad Eterna.

Igual que loba capitolina amamantó a los huérfanos en los albores de la Ciudad de las Siete Colinas y vio nacer a Totti, ayer fue la Urbe quien quedó huérfana sin el sustento de Il Capitano. Mañana será otro día, un poco más gris, supongo.


Dani


viernes, 17 de febrero de 2017

Minuto 1

Don Francesco Totti, patrón de los veteranos
El fútbol es infinito. Es la dinámica de lo impensado (Dante rosarino dixit). Es movimiento perpetuo. Es cinta de Moebius. Es desafío a la termodinámica y victoria por goleada.

Siempre queda otro partido. Siempre que un árbitro pita el final del encuentro, otro silba el principio del siguiente. Siempre. El fútbol es el elixir que destilamos para perpetuar nuestra infancia. Seguir jugando y jugando, abusando de ese código troquelado en el reptiliano. Es seguir siendo siempre Aquiles.

Es verdad que los que ya peinamos canas, no digo en la cabeza, sino  en la barba, los que, como decíamos ayer, jugábamos en la plazuela con dos chaquetas de portería, los que hemos roto zapatos pateando un bote, los que teníamos como oro en paño la camiseta morada de Batigol, los que hemos probado en los recreativos a jugar con el  PSV Eindhoven o el Nápoles al arcade del Euro League, es verdad que vivimos con la espada de Damocles del partido- homenaje pendiendo sobre nuestros molidos huesos. Y, cosido a ese cansancio, a esa impotencia ante la inexorable decadencia de tu cuerpo siempre sobreviene, de vez en cuando, la mirada a la toalla en tu esquina del ring sopesando la posibilidad de echarla a la lona. Pero todos sabemos que la toalla nunca besará la lona, que antes será el peleador el que se desplome.

Después del primer tiempo, descanso, segundo tiempo, prórroga y penaltis vendrá otro primer tiempo, segundo, prórroga y penaltis. Y después otro. Y despúes tercer tiempo con tus hermanos. Y después dormiremos como niños porque nunca olvidaremos por qué nació Lobanovsky, porque  “Confieso que es muy rara la noche que no sueño con goles espectaculares, hermosos y míos”.

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jueves, 5 de enero de 2017

EL ÚLTIMO PARTIDO



PRIMERA PARTE




El fútbol apareció en nuestras vidas como algo que siempre había estado allí, como las piedras de Stonhenge, como los menhires de Carnac, como el puente romano, como el dinosaurio de Monterroso.  Nunca nos preguntamos sobre su origen, ni sobre su por qué. Lo normal es que entre los juguetes de la más tierna infancia apareciera un balón, y ya desde entonces, nos dedicamos a darle patadas con más o menos fortuna... Si no era la familia eran los amigos, y si no los compañeros de clase, el fútbol estaba por todos los lados, no como ahora, que está por todos los lados menos donde debe: en las plazas y los parques.

 Así crecimos, así hicimos nuestras primeras amistades de fútbol, fuera de los círculos impuestos por adultos, familia y escuela, y también nos granjeamos nuestros primeros enemigos, vivimos nuestras épicas victorias, nuestras derrotas, aprendimos a quién había que pasársela para que te la devolviera y a quién para que te resolviera el partido, aprendimos a cuidarnos del bestia que daba hostias como panes y dejaba su sello en tus espinillas después de cada partido, aprendimos que a veces, el gordo o el tirillas que se ponía de portero porque no valía para nada más, podía erigirse en el héroe descubriendo habilidades que ni él mismo sabía que tenía. Jugábamos en el patio, a la hora del recreo, con dos mochilas, o dos chaquetas como portería, jugábamos en la plazuela de San Juan de Sahagún, aterrorizando con nuestros balonazos a las señoras que salían de misa, jugábamos en casa, con una pelota de lana, jugábamos en el prado de al lado del frontón en el pueblo, destrozando sitemáticamente las rodilleras mil veces remendadas de los pantalones vaqueros del pueblo, a base de hacer tacklings  y palomitas que ni en Wembley se habían visto.

También en aquella época comenzamos a tener nuestos héroes, los grandes, los de los pósteres, cuando el fútbol era en la 2 los sábados a las ocho y media, "por la 2 de la Peña de Francia"la Copa de Europa se jugaba los miércoles en TVE y el fin de semana nada de rosario de partidos a mayor gloria de los derechos televisivos. Horario de invierno, todos a las cinco, horario de verano, todos a las siete, en la radio, Tablero Deportivo, de Juan Manuel Gozalo, sonando en el coche de mi padre según volvíamos del pueblo. Gol en las Gaunas, penalti en BalaídosPolster en el Logroñés, El Tato Abadía, los cromos de Panini.. la Bulgaria de Stoichov, la Suecia de Larsson, el poster de Koeman en la habitación, "El día después" los lunes... Era la época en la que nuestros ídolos eran SEÑORES, adultos heroicos de una edad indeterminada, a la que por supuesto nunca íbamos a llegar, no porque no pensáramos vivir largos años, si no porque el transcurrir del tiempo era un tema que ni siguiera llegábamos a concebir.

DESCANSO

Llegó la adolescencia, y  fuimos guardando los playmobil, los lego y los Gi Joe, nos adentramos en el extraño  y esquivo (para algunos) mundo del flirteo con el sexo opuesto,  del aparentar,  y del molar,  y del ¿vacilar? (nunca supe qué es eso)  y del simular ser adulto,  y  cayeron los primeros litros de calimocho, y nos dejamos seducir por los placeres de la fascinante noche. Esa fue la primera criba. Muchos abandonaron el fútbol y se acercaron a actividades más cool en ese momento, el skate, el baloncesto (Air Jordan mediante), o simplemente claudicaron ante el imperativo biológico de que dar patadas a un balón no es una actividad apta para todo tipo de psicomotricidades,  y se dedicaron a actividades más intelectuales. Otros sin embargo, abrazamos la noche, abrazamos el rock, abrazamos el rol (con una ele solo) y aún así mantuvimos, esa toma de tierra a nuestra infancia que es el balón, quizá el único juguete que puede acompañar a un hombre desde la cuna hasta la tumba. Era la época de los partidos de resaca, de bajar a la Aldehuela tres colegas y montarnos el partidito, donde fuera con quién estuviera allí, de los primeros desafíos a la autoridad (el encargado de las pistas), de descubrir nuevas amistades, de crear el ritual, todos los sábado por la mañana, a cuarenta grados o a cero, con lluvia o con nieve,  y disputar nuestra dosis semanal, hubiera exámenes o fueran plenas vacaciones estivales. Los caminos de ida y vuelta con los compañeros de equipo por toda la ciudad fueron una forja de amistad cuyos cimientos siguen intactos hoy veinte años después. De esos partidos salieron algunos de mis mejores amigos, y aunque algunas mentes pequeñitas no lo entienden (fútbol, aggh, qué poco intelectual), de la parte nos fuimos al todo y del fútbol nació el arte, nació la música, nació la literatura, nació la curiosidad por el mundo en que vivimos.

SEGUNDA PARTE

La juventud no existe más allá de ser recuerdos que te asaltan cuando dejas de ser joven. La juventud son las anécdotas que evocas cada vez que te juntas con esa gente con la que compartes recuedos... La juventud no existe porque la juventud es la vida, para ello está diseñado el sistema, los anuncios son para ti, los protagonistas de las series y películas son de tu edad, el instante solo existe para disfrutarlo, no hay futuro, ni en el sentido punk ni en el sentido epicúreo del término. Es la época en la que los jugadores tienen más o menos tu edad, solo de coña te planteas que mientras un chaval de tu edad está ganando millones, copas de Europa, copas del Mundo, tú andas viendo tu vida pasar sin saber muy bien cuál va a ser la camiseta que te vas a poner mañana. Es un acto de reflexión, que en términos vitales, dura un segundo, se pasa con el siguiente trago, con la siguiente risa. 


Universidad o Formación Profesional, 

paro o trabajo,  fin de semana tras fin de

semana, concierto a concierto, libro tras libro, construíamos nuestra propia idiosincrasia, hicimos nuestro grupo y nuestro equipo en un ente que se fusionaba, tanto en las canchas como en las barras. Habíamos cambiado el PC Fútbol por el ISS, estábamos asistiendo, sin saberlo entonces, a la muerte del fútbol como deporte de masas y al surgimiento del negocio multimillonario de imágenes y derechos. Pero por encima de todo, era la época de tres partidos a la semana más la el Trofeo Diputación el fin de semana, durante quince años, jugando como equipo de barrio, con los colegas, la mejor forma de disfrutar las victorias y digerir las derrotas. Marcado en el calendario semanal como el hito que nos sacaba de la rutina, jugar en La Maya era como ser del Rayo Vallecano, te daba más disgustos que alegrías, pero había algo irresistiblemente magnético que te hace año tras año querer seguir ahí. Así es como inevitablemente nos fuimos haciendo mayores: Los primeros años, los partidos eran por la mañana y jugábamos de resaca. Más tarde los partidos eran por la tarde, y jugábamos de resaca. Finalmente, los partidos eran por la tarde, y el día anterior había que dormir para no sufrir un infierno mientras intentabas darle patadas al balón.

FIN DE PARTIDO

Empecé el primer post de Camarada Lobanovsky haciendo referencia a la cita de Camus en que reza "todo de lo que la vida sé, en el fútbol lo he aprendido", Es la idea que ha subyacido en este proyecto desde el minuto uno, unir el balompié  con la todas las aristas de la vida, el fútbol como metáfora perfecta de casi cualquier situación vital. Y digo casi,porque falla en uno de los grandes chekpoints vitales: El final. El final del partido está pautado, 90 minutos + descuento. El último partido de los jugadores profesionales conlleva un ritual de sustitución, aplauso, y agradecimiento, más quizá un epílogo en forma de partido homenaje. No así en la vida del futbolista por placer, el de la calle, que  no sabe cuál el último partido que va  a jugar, antes de que la rodilla, o la espalda, o el jefe le haga  crack definitivamente y le impidan volver a disfrutar del deporte rey si no es desde la grada con una cerveza en la mano. Los finales son cosas de las películas y de los futbolistas profesionales, la vida no tiene créditos.




Los que seguimos jugando al fútbol a los treinta, y más allá, ya hemos pasado de largo en edad a los ídolos. Es la época en la que los futbolistas son chavales que hacen cosas extraordinarias. Sólo quedan unos cuantos héroes de tu generación que se han mantenido en la élite. TottiBuffonDel Piero,
Es la etapa en la que te marcas este límite: Cuando se retire Totti dejo el fútbol, cuando se retire Buffón... La necesidad de tener un final marcado, la ilusión de que vas a dejar de hacerlo cuando tú elijas y no cuando las circunstancias te aparten a patadas de las canchas, el titánico trabajo de aplazar el implacable avance del atardecer...



¿PRÓRROGA?



Tiene el mes de septiembre un halo melancólico como de despedida, es un adiós lento y perezoso a las vacaciones, a las playas, a las tardes largas, a los bullicios callejeros y a la manga corta. Durante los últimos días de agosto los días se han ido haciendo más cortos y ha caído alguna tormenta, como avisando que lo bueno está por terminar, como los silencios incómodos y las malas caras que se cuelan donde antes había risa y caricias.  Es septiembre el final del todo vale, de los amores de verano, del dolce fare niente. Es más incluso que enero, un mes para la reflexión, el mes de pensar en el futuro, Marcado por el fin del ciclo agrícola y el inicio del curso escolar, estamos acostumbrados a resetear y prepararnos para lo que viene. También es por su puesto, el mes de la vuelta del fútbol con todo su esplendor, lejos ya de los clásicos torneos veraniegos que calman las ansias de los más viciosos y e las perezosas jornadas de agosto que van anunciando que lo bueno está por terminar. Fue en septiembre cuando decidí escribir este canto de cisne, con la doble intención de despedirme, no a la francesa, para variar, del fútbol y del blog. Por un lado un largo período de inactividad futbolística producido por lesiones que se iban reproduciendo hasta impedir la práctica del juego, por otro un cierto hastío vital- futbolístico, me hicieron tomar la decisión. Resulta que unos meses después, he podido volver a las canchas, siempre con dolor, siempre al setenta por ciento, siempre con el aviso de que el depósito está en lar reserva, pero a jugar y a disfrutar al fin y al cabo. También resulta complicado despedirse del blog con el que tanto he disfrutado, así que cerraré la puerta, pero no echaré la llave. Se podría decir que estoy viviendo la prórroga, pero sabiendo que es, como todas las prórrogas, el anuncio del inmimente final, que es el alargue innecesario pero gozoso de algo que se podía haber resuelto antes, como cuando vuelves con tu ex-,  una decisión que sabes que te va a dar buenos momentos, pero que inevitablemente te conducirá a un melancólico y  oscurecido final. Todo sea, por no hacerme, definitivamente, "adulto".


martes, 24 de mayo de 2016

Certificado de defunción del periodismo deportivo.


 Hurto furtivamente y a vuelapluma el título de la entrada anterior de este blog y del lema tatuado en la elástica palermitana para encabezar estas líneas dedicadas a dos personas que no son futbolistas pero que son fútbol. Y son deporte. Y honestidad. Y ética. Y, sobre todo, periodistas (gracias por serlo; y más gracias por serlo en los tiempos que corren, malos no ya para la lírica, sino también para la prosa). Son Santiago Segurola y Javier Ares.

Ánge, Segurola, Ares y redactor de Lobanovsky: Mucho fútbol.
Después de más de dos horas de mesa redonda con ellos ayer en Salamanca el irse a casa era un ejercicio de degustación de agridulces. Dulce por haber tenido la oportunidad de compartir conocimientos con dos infiltrados en los entresijos del decadente circo que hoy es lo que otrora fue deporte: el fútbol. Amargo o agrio porque la radiografía que Segurola y Ares presentaron no deja ningún resquicio a la redención ni del fútbol, ni del periodismo deportivo. Y no ya porque Segurola nos diera la exclusiva de que había sido despedido de Marca (ellos sabrán, aunque a nadie sorprenden ya estas purgas: si no llevas la camiseta, no trabajas) sino porque señaló al emperador en cueros confirmando verdades a voces: que el periodismo independiente es un enfermo herido de muerte y que las presiones que sufren los profesionales han asfixiado al rigor periodístico, a la información veraz y, por supuesto a esas ideas, hoy quijotescas, que se llaman ética y deontología profesionales. Primicia ninguna, cualquiera con dos dedos de frente sospecha cómo se cocinan las portadas y las tertulias de la alevosía y nocturnidad, pero escándalo el máximo cuando se dice alto y claro que, hoy por hoy, los poderosos, léase Don Dinero no permiten que se informe, que se ilustre, que se forme, que se cree opinión, sino que imponen el pensamiento único al grito de la gallina de los huevos de oro: el entretenimiento, que no es otra cosa que el aborregamiento.

Ahora, lo más amargo es certificar que dos colosos como Segurola y Ares tiran la toalla. Tienen claro que el periodismo honesto morirá con ellos y con un puñado más de cowboys de la pluma y el micrófono. Que la guerra contra el pensamiento único está perdida, que el futuro ya está aquí, que la distopía es pasado mañana.


Daniel Piñero

sábado, 30 de abril de 2016

ROSA COMO EL DULCE, NEGRO COMO EL AMARGO: AVENTURAS EN PALERMO



1. EL BALÓN Y LA BOTA

La puntera es Calabria, el balón, Sicilia.
Italia tiene forma de bota. Así aprendíamos geografía de pequeños con los mapas del libro de socialesItalia parece una bota a punto de arrear un puntapié. El receptor del  punterazo no es otro que  Sicilia, que parece un balón pinchado, como si  Sofía Loren, en traje de gala, estuviera haciendo el saque de honor de un partido entre yonkis en cualquier descampado  de Palermo. Pensándolo bien, no es mala forma de definir la isla, donde lo sublime y lo sórdido conviven pared con pared. 
Con este símil sociológico- geográfico en la mente, me disponía iniciar un viaje en el que pretendía indagar más a fondo sobre elfútbol siciliano. A pesar de que casi siempre ha tenido presencia en las máximas competiciones, el  calcio de la isla no goza últimamente de buena salud:   El Palermo se ha convertido en un equipo ascensor entre Serie B y Serie A.  Tuvo sus momentos de gloria en el pasado, su desaparición y su refundación como casi todos los clubes italianos  y  llegó a a su punto álgido cuando aportó a cuatro jugadores para la selección italiana campeona en Alemania 2006. El Catania Calcio, su archirrival  ocupa la parte baja de la tabla en la Lega Pro, el equivalente de la tercera división.  Actualmente, el mayor aliciente para los hinchas locales es ganar el derbi contra sus rivales históricos. A esta rivalidad se ha unido en los úlitmos años  Messina, conformando un triunvirato de enemistad que a veces se va de las manos. Los enfrentamientos entre ultras de estos equipos suelen devenir en batallas campales: en 2007 un policía resultó muerto a causa de los disturbios tras el partido.
Este año, no ha habido derbis sicilianos, pero afortundamente, el calendario de la Serie A se acomodaba bien a mi plan: un Palermo- Torino se habría de jugar el  domingo 14 de Febrero de 2016, también conocido por los católicos como día de San Cirilo y San Metodio, al poco de mi llegada, así que decicí programar el partido como el evento central del viaje. Un duelo norte- sur era un regalo para mi mente calenturienta, donde todavía quedan posos  ese calcio mítico y mitificado con el que crecí donde el Milan de Sacchi, de Baresi, de Van Basten gobernaba con mano de hierro y fútbol de precisión Europa. Ese calcio de los equipos temibles, el Torino de Martín Vázquez, el Parma de Asprilla, la Fiorentina de Batistuta, equipos que solo podías ver en los partidos de Copa de Europa que echaban en TVE y jugadores que conocías si algún compañero rumboso de tu clase decidía gastarse la paga enterita en una Don Balón que pasaba de mano en mano como tesoro de sabiduría compartida.


2.DENNIS BERGKAMP, LA BIENVENIDA SICILIANA Y EL TOTOCALCIO


Panino de milza: la bienvenida
Esperando al avión en el aeropuerto, pensé mucho sobre Dennis Bergkamp y su razonbale miedo a los aviones. Un genio como él, no puede estar equivocado. Millones de personas cogen aviones a diario y no destacan en nada especial. En cambio él nunca viajaba vía aérea y metió EL GOL. Con estos pensamientos alimentaba mi fobia a volar en la sala de embarque a las tantas de la madrugada.  Tras esperar cinco horas intentando dormir en las sillas de plástico no me acordaba ni de el holandés, ni de M.A Barracus ni de la madre que los parió. No hay mal que por bien no venga, una vez monté el avión me quedé dormido cual Mágíco González. De Catania a Palermo, dos horas y media de autobús atravesando campos de mandarinos, limoneros, naranjos y chumberas bajo la vigilante mirada del Etna. En la estación de Palermo, que algunos optimistas dirían que es muy auténtica ,  me esperaban Araceli (españolaarquitecta, talentosa, exiliada laboral, guía excepcional y futbolera obligada) y Marina (restauradora, casera atenta y mamma siciliana)  para someterme a la primera prueba palermitana: Se trataba de zampar. En Sicilia, casi todo se trata de comer. Marina me tenía preparados dos panini comprados en un negozzio de Brancaccio: uno de pane panele (torta de harina de garbanzos y croqueta de patata) y otro de milza (bazo cocinado en manteca de cerdo). No le iba a hacer ascos un charro a un bocata de bazo, si aquí del cerdo nos comemos hasta el alma, así que comí la milza con gusto y hambre y comencé a disfrutar de Palermo
En fin, de fútbol estábamos hablando, una vez pasada la prueba palermitana, tocaba la indagar entre los conocidos nativos sobre el calcio de la isla. El resultado fue un descorazonador cero de cinco: Mis nuevos amigos sicilianos me abrieron su casa, me sentaron a su mesa, me guiaron por Palermo, en definitiva fueron excelente anfitriones, pero de fútbol ni papa. Así que frustrado por no tener más material de primera mano del que escribir, decidí hacer el primer acercamiento echando un boleto del TotocalcioUna especie de infernal quiniela diaria que hay que cumplimentar de una manera que no llegué a entender, a pesar de las amables explicaciones de la señorita que atendía el negocio. Con el secreto e infantil anhelo de hcaerme rico con el Totocalcio como Ciccio el Napolitano en Cinema Paradiso me olvidé del fútbol hasta el día del partido.


3. UN ELEFANTE EN LA HABITACIÓN

Pintada antim
Sí, es difícil hablar de Sicilia y no hablar de la mafia, al fin y al cabo son los padres del invento. Más difícil es todavía si hablamos de fútbol, cuyo máximo organismo mundial es una organización criminal y se mueve como una mafia desde niveles internacionales a niveles locales. Valoremos en su justa medida. Ahora mismo los sicilianos están saliendo de un gran silencio, se han sacudido un temor de siglos, están hartos de que se relacione Sicilia con mafia (algo que es inevitable, su historia es la que es) y quieren poner en valor otro millón de virtudes que adornan su tierra. Para calibrar  qué es realmente la mafia hemos de  olvidarnos del halo romántico de El Padrino o de la "molonez" del genial James Gandolfini.:  entre 1981 y 1983 el Clan de los Corleoneses, un grupo de paletos sanguinarios que bajaron de la montaña a Palermo para hacerse con el poder, asesinó a mil personas en una guerra sin cuartel para conseguir el monopolio criminal de la capital. Desde este momento, los palermitanos estuvieron sometidos a la voluntad del siniestro Totó Riina, capo de capi de la familia, actualmente encarcelado. Finalmente, el jefe cayó tras los brutales asesinatos de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borselini:Su megalomanía y brutalidad despertó a la socidead siciliana que comenzó un camino que recorre hasta hoy en día.
Actualmente, dicen los expertos, que de la mano de Berlusconi, la mafia ya no está en Sicilia, si no que fue al norte, y ya no es mafia de luppara y omertá si no de cuentas en las Islas Caimán y delitos financieros. 
Pero Palermo, antiguo paraíso mediterráneo, sigue mostrando las consecuencias de haber estado tanto tiempo secuestrada por la onorata societá: :  yonkis  viejos por el centro atestiguan que fue  Sicilia el gran laboratorio de heroína del mundo en los sesenta y los setenta tras la reunión del Hotel Des Palmes. Como contrapunto, pegatinas de "Este establecimiento no paga el pizzo" del movimiento Adio Pizzo, en numerosos locales dejan a las claras que tras años de amenazas y muertes, los ciudadanos piensan plantar cara al crimen organizado. 


Miccoli y sus relaciones con la mafia, un escándalo en Sicilia
El mundo del fútbol, tan dado a corruptelas y escándalos no es impermeable (más bien todo lo contrario) a la implantación mafiosa en la sociedad. Si hacemos una búsqueda rápida en Internet, encontrampos que  Zamparini, actual presidente del Palermo, declara en una charla en la Universidad   "que la mafia no existe, si no que es un invento de los antimafia para vivir de ello", discurso, por cierto que han utilizado históricamente los miembros de la organización para desmontar las acusaciones de juecesy fiscales. Luego tenemos las amistades peligrosas  del ex- capitán e internacional Fabrizio Miccoli con el entorno mafioso, el hijo del actual jefe de Palermo  U scintilluni o el sobrino del último capo de capi  Messina Denaro, actualmente en busca y captura .Implicado en algunos casos de extorsión, tuvo que pedir perdón entre lágrimas (no se sabe si de cocodrilo)  por su relación con la mafia.  Este no es el único caso de futbolistas codeándose con gente de dudosa reputación, tradición por otra parte implantada en el  calcio  desde antes de los tiempos de Maradona y que ha salpicado a jugadores como BallotelliTotti o Schilacchi. En caso de los jugadores sicilianos o napolitanos es difícil no crecer con algún amigo relacionado con ese ambiente o formar parte del mismo, todo está mezclado y nada es negro sobre blanco.  Por otra parte tampoco es fácil aclarar lo que empieza con una extorsión y acaba con la obligatoria relación entre el futbolista y y el mafioso. Lo que es seguro es que los capos de diversos niveles se enorgullecen de hacerse fotos con jugadores de élite y se legitiman poseyendo clubes de fútbol. Una situación complicada.


4C´È OGGI CALCIO: HOY HAY FÚTBOL


A la hora de publicar esta entrada, el Palermo   
trata de salir de los úlitmos puestos  de la clasficación  tras no sé cuantas jornadas sin ganar y cambiar de entrenador cada cuatro partidos (Ahora va por el noveno, un récord que deja al Atlético de Jesús Gil en calzoncillos). Por febrero, sin grandes alardes, el club gozaba de un colchón de puntos pero jugueteaba con la zona peligrosa de la tabla,. Il Giornale de Siclia decía esto del partido: "El Palermo de Bossi en busca de adelantar al Torino". Era un duelo directo pues para luchar por la tranquilidad que actualmente han perdido. Como ya adelantamos brevemente, este ha sido históricamente el lugar del Palermo: siempre oscilando entre la Serie A y la Serie B, con sus pequeños momentos de gloria, sobre todo en la época de Renzo Barberá, cuando llegaron a dos finales de la Copa de Italia, y la aportación de cuatro jugadores que militaban en sus filas a la selección italiana campeona  del mundo en 2006: Andrea BarzagliCristian ZaccardoSimone Barone, y Fabio Grosso

Pero el día del partido, no pensamos en la historia del Palermo, si no que soñamos con la vitoria del equipo local, así que emprendemos el viaje con la alegría de un domingo de fútbol como los de antaño. Cogemos el tren Termini -Palermo, cuyo trayecto transcurre siempre a pie de playa, ofreciendo al viajero el espectáculo del cristalino mar siciliano. De camino, dejamos atrás Baaghería, la patria chica de Giuseppe Tornatore,  y poco más tarde llegamos la Estación Central. Esquivamos a los yonkis que habitan por el barrio y nos dirijimos hacia el centro, donde está la tienda oficial del club, para comprar las entradas En  Via Maqueda, pleno centro de la ciudad, los edificios bombardeados en el 43 conservan el mismo aspecto que al terminar la guerra: las ruinas que nadie reconstruyó  conviven con tiendas de souvenirs, artesanía y comida típica en los bajos arreglados para el turista... En la Store Ufiziale, en contraste,  todo es todo muy limpio, muy ordenado, muy aséptico. Dentro nos atienden probamente las dos únicas personas de toda la ciudad que hablan más idiomas que el italiano y el dialecto. Allí cogemos dos entradas para tribuna y una camiseta de regalo. Imposible resistirse para un coleccionista de camisetas de fútbol, es probable que sea el Palermo el primer equipo del mundo que jugó con la camiseta rosaRosa como el dulce, negro como el amargo, desde 1907 nuestro colores,  es el lema del  club y la seña de identidad estampada en su camiseta, algo que define su devenir y su personalidad: dulce como la victoria y amargo como la derrota. No son como el Milan, o la Juve o los equipos del norte, avasalladores en sus números, con la vitoria siempre en la sangre. El Palermo sabe que en la vida ganas y pierdes y lo asumen como forma de vida, inluso como manera de afrontar la competición. A pesar de ello, desde 1936 hasta 1942 el equipo de la capital vistió de rojo y amarillo, con los colores de la enseña regional siciliana por imposición del régimen fascista que les prohibía usar el rosa en su uniforme.


Un lema que imprime carácter
Una vez tenemos las entradas nos disponemos a andar una caminata de 4 km hasta el estadio, que estoy seguro que es mucho más de lo que corrieron algunos jugadores del equipo rossonero durante el partido. Pasamos al lado de los monumentos más emblemáticos de la ciudad,el Teatro Massimo,  y el Teatro Politeama. Tras hora y media de paseo por Via Libertad, comenzamos a ver carteles que indican que estamos cerca de "La Favorita", que es como se conoce oficiosamente el estadio, y a respirar ambiente futbolero. Nos unimos  a una pequeña masa tranquila y casi silenciosa que camina hacia el coliseo. Alguna camiseta rosanera, pero poco más: ni enfervorecidos  ultras, ni apasionados cánticos, ni rugir de bombos y cornetas. En la valla exterior, control máximo: todos entrada y DNI en mano para que los carabineri comprueben la documentación de todo quisque, consecuencia de La ley Pisnau para prevenir la violencia en los estadios. Cerca de los tornos de acceso,la fotografía de un adolescente, muerto en disturbios entre aficiones hace unaos años, es honrada con flores y velas. Ya en el interior del recinto entramos al estadio por la puerta cinco.  Las entrañas de los estadios son todas iguales, vetustas  tripas de cemento y hormigón, baños reventados, columnas desnudas, olor a humedad. Pero el rugir del estadio allá fuera y la inminencia del espectáculo conforman esa sensación indescriptible mientras subimos la escalera de granito... Al salir por la puerta del vomitorio vemos un estadio coqueto, con una capacidad para 36.000 espectadores, no es muy grande, pero su estructura vertical y la montaña que se ve al fondo le da un encanto particular. Una vez cogidos nuestros asientos en la segunda zona de gradas y a punto de hacer un Laporta (salir cuando los jugadores ya estaban en el terreno de juego), nos disponemos a disfrutar del partido.

5.EL PARTIDO


Vista general de "La Favorita"
El Palermo, con uniforme rosa y negro, sale con una formación inicial de 4-5-1, "trivote",  con Franco Vázquez a los mandos, dos alas abiertos y Gilardino a la caza de algún balón. Por su parte, el Torino con su clásica equipación color burdeos, dispone de un típico 4-3-3 diseñado para el juego interior. En el minuto dos se le ponen las cosas de cara al equipo local, cuando el incombustible Alberto Gilardino remata con la zurda un balón que había mandado al área el extremo diestro Morganella tras ganar la línea de fondo.El plan de Bossi funcionaba, esperar en la frontal  el fallo del  paciente ataque turinés y salir a la contra. El poco público, concentrado en su gran mayoría en la histórica Curva Nord celebró el gol con rabia. El día se había aclarado, ya solo algunas inofensivas nubes blancas bailaban en el cielo límpido al son de la brisa marina. Se prometía una excelente tarde de fútbol para el tifoso palermitano. Hasta el minuto diez se suceden las ocasiones del equipo local, desbaratadas una y otra vez por Padelli, el portero del Toro. Poco a poco el equipo piamontés comienza a generar juego interior y se planta varias veces ante la portería de Sorrentino, hasta que en el 18, Morganella, esta vez en su área, comete un penalti sobre Inmobile que transforma él mismo. Sorrentino adivina la intención, pero el 10 coloca la bola al lado del poste derecho y el arquero se queda a centímetros de detenerlo. 1-1 y el pesimismo comienza a cundir en la grada. En nuestra grada la gente mira hacia arriba y a abuchea. La Televisión Italiana comenta el partido con cuatro presentadores. Uno de ellos lleva una bufanda del Torino y hace gestos provocativos a la grada... Televisión berlusconiana. El "Chiringuito" llevado al estadio. No tardaremos en verlo en España. 
Ahora es el Torino el que coge confianza y comienza a tener ocasiones. El centro del campo mueve la pelota a un toque y filtra balones entre líneas para  que Inmobile, asista a Belloti que  falla a puerta vacía. A nuestro lado, los seguidores comienzan a gesticular y a soltar exabrutos en dialecto siciliano "¡Minchia!". El silencio que precede a la catástrofe se apodera del estadio, con la excepción del bullicioso Fondo Norte, que anima con cánticos, tifos y pancartas con declaraciones de amor al equipo (el San Valentín del ultra) desde el minuto cero hata el minuto cien. Y en este clima, tras varias pérdidas del Palermo llega lo inevitable, el autogol de González, que desvía a la red un centro que estaba preparado para rematar el diez turinés.  Para colmo de males, Sorrentino se lesiona en el 38 y es sustituido por el jovencísimo Fabrizio Allastra. Con estas llegamos al descanso, muertos de sed, le compramos dos botellas de agua a un simpático vendedor ambulante sin nariz que anunciaba su mercancía por el estadio.

La segunda parte comienza como
Los perros de Palermo: Una actitud vital
acabó la primera, con el Torino apretando. Ahora es Allastra el héroe, que saca dos claras ocasiones de gol. Con el golpe anímico de que le remontaran el partido con un penalti y un autogol, al Palermo le cuesta recuperar la autoestima, pero todavía es capaz de soltar algún latigazo a la contra. Gilardino de nuevo, tiene el empate , pero el arquero Padelli realiza una parada de mérito. Tras esta ocasión, poco a  poco el equipo local se deja ir. Los jugadores se vuelven perezosos como la tarde, como los perros callejeros tumbados en el centro de Palermo, que alimentados por los tenderos, dormitan quince horas al día al sol de las aceras. Con el Palermo ya sumido en la melancolía, el héroe de la tarde, Ciro Inmóbile, que no se parece en nada al errático jugador que vimos en Sevilla, se interna en la banda, regatea al lateral hacia afuera y casi sin ángulo bate por tercera vez la meta rival. Es el minuto 69. Los jugadores rosaneros  entregan la cuchara y deambulan porel campo. El público pide reacción, coraje, más goles, hay tiempo para una remontada. Pero el tiempo va transcurriendo entre posesiones del Torino y algunos lances infructuosos de los extremos del Palermo que siempre acaban con pérdida de balón. Ahora, los hinchas del Torino, que son unos treinta y están situados en el gallinero más alejado de la Curva Nord,  hacen oir sus cánticos durante unos segundos, espoleados por la victoria de su equipo. Los ultras de la Nord no toleran esta afrenta y elevan su nivel de decibelios. El partido va muriendo. Tras dos minutos de añadido los jugadores se saludan amistosamente y se dirigen hacia el túnel de vestuarios, situado en el Fondo Sur. Tras diez partidos sin ganar el Torino le pasa su mala racha al Palermo, que empezaría ese día el Via Crucis que dura hasta hoy. El poder incuestionbale de mi gafe. La tristeza viaja otra vez del norte al sur. En silencio, salimos del estadio confundidos en la masa cabizbaja.



EPÍLOGO


De regreso a casa tengo ya la nostalgia ya antes de partir. Dicen los italianos que cuando vas al sur lloras dos veces, cuando llegas y cuando te vas. Aunque solo he estado una semana puedo intuir a qué se refieren Llueve durante el trayecto Palermo- Catania. El vuelo es terrorífico, turbulencias sacuden el frágil avión de Ryan- Air y hasta un rayo pone a prueba mi fe en la ciencia. Dirijo unas cuantas plegarias a Dennis Bergkaamp pero todo es inútil. Miro por la ventana para calcular más o menos en qué lugar del Mediterráneo va a caer mi cuerpo sin vida, pero no veo nada,el cielo está completamente nublado. No me queda más remedio que empezar a escribir sobre lo vivido en Sicilia. Parece que han transcurrido un millón de años desde que planee escribir esta entrada, quería hacer entrevistas, anotar algo más cercano sobre historias de fútbol y mafia, quería hablar de los derbis, de violencia de pasión. Quizá la próxima vez podré presencias un Catania- Palermo o un Messina- Catania... Pero la verdad, es que el fútbol no es una de las prioridades de los sicilianos, en cuya pirámide de Maslow ocupa el primero el segundo y el tercer lugar la comida. Aterrizado sano y salvo en Madrid, con algún kilo de más y el corazón lleno gelato de pistaccio ya solo estoy pensando en volver.

jueves, 4 de febrero de 2016

DOS CANCIONES Y ALGO MÁS QUE FÚTBOL

Manu Chao y Maradona, hablando de drogas probablemente
Quien más quien menos sabemos que "Maradona no es un tipo cualquiera" según canta Calamaro,  también algo de un "golazo de Mendieta" nos cuentan los soporíferos Planetas y sobre Kubala entona algunas estrofas el Serrat más forofo.  Sobre  Gento, un versito de Tabletom en "Algo así como un tango": ¿Do fueron de gardeles los eventos,perchelero farol?/¿Qué se hicieron de aquellos Paco Gento?/Se interna, centra y gol. Quien haya seguido las andanzas de Camarada Lobanovsky conocerá el tema "El Pibe de mi barrio", canción futbolero- festiva donde un cuarentón jugador de pachanga dominical se siente como el Pibe Valderrama metiendo goles en una portería hecha con dos ladrillos. De Maradona hay como unos treinta canciones, siendo las más canónicas las que canta Manu Chao. Los argentinos, muy dados al cántico cuentan con sonatas para casi todos sus jugadores (Bersuit tiene bastantes referencias balompédicas en sus canciones) y hasta el grupo de rumba rock Estopa tiene un simpático bootleg sobre Riquelme.  Luego hay  canciones de todos los cracks actuales, horribles raps  sobre Ozil y Zlatan, canciones impostadas de Messi incluso sobre Cristiano,¡Hasta el sosainas de Iniesta, ha sido el tema central de alguna desnortada canción! Todos estos hijos musicales del fútbol moderno pueden ser más o menos horrísonos, alegres o vacilones, pero tienen una cosa en común: no me dicen nada.

Aquí voy a hablar de dos canciones porque sus protagonistas son algo más que fútbol y sus cantantes algo más que hinchas. Las dos glosan una historia,como el juglar que canta la gesta del héroe.  Una de las canciones es Meio Do Campo(1973) del cantante Gilberto Gil, ahí es nada. La  bossa nova del coloso brasileño dice así: 

Prezado amigo Afonsinho 
Eu continuo aqui mesmo
Aperfeiçoando o imperfeito
Dando um tempo, dando um jeito
Desprezando a perfeição
Que a perfeição é uma meta
Defendida pelo goleiro
Que joga na seleção
E eu não sou Pelé nem nada
Se muito for, eu sou um Tostão.
Fazer um gol nessa partida não é fácil, meu irmão.






 ¿Quién es el "Querido amigo Alfonsinho" con el que comienza la tonada de Gilberto, al que le dice que hacer un gol en este partido no es fácil? Alfonsinho es Alfonso Celso García Reis , mediocampista del Botafogo en las décadas de los sesenta y setenta. Incansable luchador por los derechos de los futbolistas- y de los ciudadanos- y comunista de carteirinha (comunista de carné) como le tenían catalogado los servicios secretos de la policía. Se puede resumir, con cierta injusticia que Alnfonsinho fue Sócrates (el futbolista se entiende) antes que el propio Sócrates. Pelo largo, barba agreste, opositor al siniestro régimen militar que gobernaba Brasil, coincidía con el artífice de la "democracia corintiana" hasta en sus estudios de medicina. Precisamente tener barba y pelo largo y ser estudiante fue una fuente de problemas para él a la hora de trabajar en los clubes de fútbol. El presidente del Botafogo, Xisto Toniato, no quería estudiantes en su equipo, porque eran fuente de problemas (por rojos, es decir, por pensar), así que los que había fueron vendidos o cedidos, como el caso de Alfonsinho, que a mayores se llevaba mal con el entrenador, Mario "Lobo" Zagallo,extensión en los banquillode la oligarquía militar. Con estas, fue cedido al Olaria Atlético Clube de Río de Janeiro, un equipo bastante humilde de la capital carioca.


Es en esta nueva etapa donde deja crecer libre y salvaje sus barba y su melena, amenaza clara a las normas de convivencia impuestas por la ley marcial de corte de pelo a cepillo. A la vuelta de un viaje a Francia tiene que reincorporarse al Botafogo, pero al Viejo Lobo Zagallo no le gusta lo que ve, lo aparta en un entrenamiento y palabras textuales de Alfonsinho : "Me dijo que parecía un cantante, que no podía ser diferente a los demás. Que me tenía que afeitar la barba y cortar el pelo" * El presidente, que como hemos visto no era un adalid de tolerancia dictaminó:  "Si no se corta el pelo y la barba no le daremos uniforme, al final, quien paga es el Botafogo"  Es obvio que este ultimátum no era causado o no estaba solo causado por su aspecto físico, si no por sus ideas políticas y por ser incómodo al régimen, el cual no podía quitarse de encima tan fácilmente como otros estudiantes o activistas al estar continuamente en el foco público por su condición de futbolista. Obviamente el jugador no cedió y fue apartado sancionado sin jugar ni entrenar. Otros equipos intentaron entonces ficharle, pero el Botafogo decidió dar un castigo ejemplar  y no venderlo, simplemente condenarlo al ostracismo. Con su plaza de médico esperando, Alfonsinho no necesitaba del fútbol para ganarse la vida, pero el mediocampista no es de los que agachan la cabeza, así que comenzó una batalla legal por obtener lo que se llamó "Pase Libre" y que daba el derecho a los jugadores a decidir su futuro una vez acabado el contrato con el club y elegir a qué club querían ir. Como se puede deducir, los futbolistas vivían en aquella época en condiciones de semi- esclavitud, y más bajo la dictadura militar con los presidentes paniaguados del régimen. En este caso la lucha de Alfonsinho por sus derechos había sido llevada a nivel colectivo por el futbolista Just Fontaine en la liga francesa, donde los jugadores eran también juguetes en manos de presidentes autoritarios. Finalmente, con el Pase Libre bajo el brazo y con la razón que le había concedido la justicia deportiva, el médico, futbolista e incansable activista se fue a jugar al Santos de Pelé y continuó su carrera en otros equipos, siempre envidiado por sus compañeros, que como aquel que no va a la huelga y se beneficia de sus logros, querían el pase libre pero no se atrevían a enfrentarse al régimen. En 1974 el documental Passe Livre de Oswaldo Caldeira narra el proceso del comprometido jugador. (Y más recientemente en 2014 El documental Barba, Cabelo & Bidoe  retoma la historia) En 1973, el también opositor al régimen Gilberto Gil,(que llegó a estar en la cárcel)  le canta la canción que traemos a colación. Cuando el cantante dice Despreciando la perfección.../ que la perfección es el portero que juega en la selección se refiera al desafío barbado que realizó el jugador a la perfección estética militar, y lo de la la selección, es porque, aunque él, humilde, lo niega, existe consenso de que se quedó sin ir al Mundial de 1970 castigado por su actividad política y vetado por su batalla judicial. Así termina Gilberto: "Hacer un gol en este partido no es fácil, hermano" 

La segunda canción la compone y canta Alfredo Zitarrosa, Su título "Garrincha" no necesita más explicaciones sobre el tema. Acompañado de guitarras, este afortunado montaje de youtube nos sume en una espiral de belleza futbolístico- lírico- musical. Luego si tienen ganas, amados lectores, de ver otra vez el balón embarrado, sigan leyendo:




Garrincha es bastante más conocido por los futboleros de hoy en día que Alfonsinho eso no admite discusión. Su participación en los mundiales en el victorioso Brasil de Pelé, sus amagos, sus regates sus gambetas, le dieron el pase al Olimpo de los dioses del fútbol. Su vida y su muerte, en cambio, despiertan la simpatía de la gente que amamos las historias de los perdedores que luchan contra su cruz, y de vez en cuando, hasta ganan.  Como futbolista, malabarista del balón, amante del juego y del engaño más que de la meta unívoca del gol, es el típico futbolista al que te dan ganas de pegarle una patada y mandar al tercer anfiteatro junto con el balón si te toca defenderlo. Pero, inocente como un niño,(dicen que tenía la edad
El cantante del pueblo puso lírica a la lírica
mental de un niño de diez años) Garrincha no lo hacía con maldad, como dice Galeano: "Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha no se dejaba sacar la pelota, niño defendiendo su mascota, y la pelota y él cometían diabluras que mataban de risa a la gente; él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría" 
La letra de la canción de su amigo y admirador Zitarrosa es un buen resumen de su vida, caída y muerte. Nacido  Manuel Francisco Do Santos sus hermanos le bautizaron Garrincha como un pájaro feo que habita el Mato Grosso brasileño. Llegó al mundo con todos los impedimentos posibles, no ya para jugar al fútbol, si no para andar (patizambo con los pies girados ochenta grados hacia dentro, la pierna derecha seis centímetros más corta que la izquierda, columna vertebral torcida), la poliomielitis y su adicción temprana al tabaco no ayudaban a convertirle en un atleta. Cuando empezó a jugar al fútbol, los médicos se hacían cruces y efectivamente le auguraban una carrera bien corta. Pero como niño de favela supo convertir su necesidad en una virtud y las piernas mal operadas y zambas en lugar de ser un impedimento le sirvieron para engañar al rival en sus famosas fintas y gambetas. Fintando y gambeteando rivales llegó a jugar en el Botafogo y en el Corinthians, y como hemos visto en la selección nacional, aunque el 
psicólogo del 
Garrincha en el Botafogo
combinado brasileño declaraba que
era "un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo". A pesar de esto, Garrincha participó en las Copas del Mundo de Suecia 58, Chile 62 (donde fue elegido mejor jugador del torno) e Inglaterra 66. Brasil ganó los dos primeros y mientras jugador Garrincha y Pelé juntos la verdeamarela no perdió ningún partido. Amado por la afición brasileña, este muchacho zambo de extrarradio , fuera de la cancha, donde no podía jugar  con el balón, estaba vacío,y se intentó llenar con tabaco, alcohol y mujeres (14 hijos reconocidos de varias mujeres y amantes) Murió en 1983 completamente pobre y alcoholizado. 
Sobre su candidez, dos anécdotas:  cuentan que en el Mundial de Suecia se compró una radio, y un compañero le convenció de que la radio solo emitía en sueco. Garrincha se lo creyó y se la vendió por la mitad de lo que le había costado. Otra anécdota dice que mientras estaban recibiendo el trofeo de campeones en Suecia, le preguntó a Pelé cuando era el próximo partido...Él solo quería jugar con su juguete.
Garrincha ejercía sus picardías de malandra a la orilla de la cancha, sobre el borde derecho, lejos del centro; criado en los suburbios, en los suburbios jugaba. Jugaba para un club llamado Botafogo, que significa prendefuego, y ése era él; el botafogo que encendía los estadios, loco por el aguardiente y por todo lo ardiente, el que huía de las concentraciones, escapándose por la ventana, porque desde los lejanos andurriales lo llamaba alguna pelota que pedía ser jugada, alguna música que exigía ser bailada, alguna mujer que quería ser besada." Eduardo Galeano. Fútbol a Sol y Sombra.

*Información del libro "Futbolistas de Izquierdas" de Quique Peinado