jueves, 18 de junio de 2015

LA SOLEDAD DEL PORTERO: MIS TARADOS FAVORITOS 2


EL PRÍNCIPE RUFAI



También llamad "Rufai, la película"
Sin duda los lectores nacidos en la primera mitad de los ochenta y décadas anteriores recordarán una comedia con las que nos martilleaba Televisión Española cada período estival: "El príncipe de Zamunda" ("Coming to America" en versión original)  protagonizada por Eddie Murphy. La película trata del periplo  del príncipe heredero del imaginario reino de Zamunda,que  para huir del matrimonio concertado por su padre huye a Nueva York- por puritita casualidad- para tener una vida de súbdito promedio de las multinacionales y encontrar a una chica que le quiera por cómo es y no por los títulos y posesiones que atesora. En el camino, obviamente tiene que abandonar su vida de lujo  e irse a vivir a un cochambroso apartamento del barrio de Queens (guiño, guiño) y trabajar en un restaurante de comida rápida, dando lugar a hilarantes (o no) escenas. Bueno, pues salvando distancias, podemos decir que la realidad una vez más superó la ficción en la vida del portero que nos ocupa: Peter Rufai, recordado en España como suplente de Jaques Songo'o (que por casualidades de la vida sí se parecía a Eddy Murhy) en el  Deportivo de la Coruña o como guardameta titular en la selección de Nigeria en los mundiales de USA 94 y FRANCIA 98. Nuestro protagonista nace en 1963 en la región de Idimu, cercana a Lagos, la antigua capital del país. Hijo del rey Rey Rufai, aunque no era el mayor de los hijos ocho varones de su padre, que tenía cuatro esposas, sí  había sido el elegido como sucesor del monarca. El título, aunque honorífico, conllevaba un gran honor y una responsabilidad tribal, amén de solucionar la vida del jugador el resto de sus días debido a la fortuna familiar. Pero Peter tenía otros planes, tras terminar sus básicos en Nigeria,se trasladó a Bélgica para cursas estudios universitarios.  Rufai, que había jugado en diversos equipos de fútbol "profesional" en Nigeria, como los Stationery Stores y los Femo Scorpios , al llegar a Europa tuvo que labrarse una carrera como futbolista desde abajo, militando en diversos equipos de los Países Bajos como el Lokeren, el Beveren o el holandés Go Ahead Eagles, equipo que competía en una división regional neerlandesa pero que le pagaba un sueldo que podía subsistir (¡A todo un principe!). A partir de aquí, ascensión meteórica: es llamado como tercer portero de la selección nigeriana, cuyo primer portero era el gran Wilfred (DEP) a la copa de África, (que acabarían ganando "Las Águilas") y después al mundial de USA, donde acabó siendo el portero titular por lesión de sus dos compañeros bajo el arco, y donde empezó a ser conocido por sus bailes y celebración de los goles, más que por sus paradas. Sinceramente, Rufai nunca fue un portero especialmente bueno, ni siquiera del montón, era el típico portero africano de los noventa, ágil,alocado en las salidas e inseguro por arriba, pero esto no le impidió seguir su carrera. Al volver de EE.UU militó en el Farense portugués, De ahí saltó al Hércules de Alicante recién ascendido, en enero de 1997, cuando ya contaba con 34 años, dónde jugó 16 partidos. Su último equipo de la liga española fue el Deportivo de la Coruña, donde durante tres años apenas no jugó debido a que el camerunés Songoó era un portero de garantías. Por medio queda el mundial de Francia, donde compitió en despropósitos con Zubizarreta en el famoso partido en el que las los nigerianos mandaron a la España de Clemente a casa.
A su llegada a España, Rufai trató de mantener su real origen en secreto, para poder hacer su vida normal, aunque cuentan sus compañeros que en el Hércules C.F sus compañeros hacían chanzas poniendo toallas en el vestuario a modo de alfombras cuando pasaba el bueno de Rufai, haciéndole reverencias o pintando coronas encima de su nombre en la pizarra. Cuando la prensa se enteró, ya no se hablaba de otra cosa, ya saben, barra libre, portadas con cetros, coronas, y todo tipo de parafernalia, todo muy original. En estas estaba cuando le llamaron para por fin heredar el título de su padre, fallecido tras el mundial. Viajó a Nigeria y renunció al mismo. Sus hermanos comenzaron una serie de conflictos para hacerse con el cargo, y le recomendaron tras la muerte del rey no volver a viajar a Nigeria, puesto que no hacía honor al cargo que se le encomendaba. Así pues, volvió a terminar su carrera en el Gil Vicente portugués, donde continuó hasta el año 2000. Tras la retirada, se afincó en España donde creó una escuela de porteros con filiales en Bélgica y Nigeria.

"A mi familia no le gusta el fútbol, quieren que vuelva, pero no quiero vivir en un palacio, con guardaespaldas y con una fortuna que no he ganado con mi trabajo... Quiero decir tacos cuando me apetezca" Peter Rufai

EN FRANCIA SE FUMA: FABIEN BARTHEZ


Un cigarrito y a jugar...
En Francia se fuma, es un hecho, si no que se lo digan al bueno de Bernard Lamá, portero titular  de la selección francesa en la Euro 96 y del París Saint Germain entre otros equipos, que fue suspendido durante dos meses por consumir cannabis, lo que marcó el principio del fin de su carrera. Este incidente dio paso a otro fumador bajos los palos de la selección bleu: Fabien Barthez. He de reconocer que al principio me daba rabia ver a ese blancucho calvo y de aspecto fantasmal sustituyendo a uno de mis héroes bajo los palos, el fornido y molón Lamá. Todos hemos visto las famosas imágenes de Barthez echándose un "fiti" asomado a la ventana del hotel de concentración el día anterior de un partido importante. Pero Barthez no tiene un hueco en ese  "Lobanovsky" por ser fumador, por dios, muchos colegas suyos lo eran o lo son, como sus compatriotas Zidane o Mathieu, su colega bajo los palos Buffon, el amigo Coentrao... No, Barthez está aquí, (aparte de por ser una debilidad personal), por su total y absoluta inconsciencia, que es el rasgo que creo que mejor lo define como portero. Fue el seleccionador Aymé Jaquet en una entrevista que no lo puedo localizar quien lo definió así, inconsciente, no como insulto, si no como halago, Barthez parecía que le daba la misma importancia a ir a comprar el pan que a jugar la final de la Copa del Mundo en París, no le cambiaba la cara, ni el pulso, ni nada, no era una cuestión de prioridades. Sir Alex Ferguson  definía esa característica con otras palabras:

This guy doesn't know fear, nor stress. He has a sane approach to the job. Fabien has straight away integrated the United values. He felt quickly at home in Manchester."

Esta actitud definió también su forma de jugar. A lo largo de su carrera alternó grandes intervenciones con cantadas estratosféricas, que no le afectaban en absoluto, él seguía jugando y haciendo paradones (o más cantadas) si la ocasión lo requería. Sus pifias más recordadas en España fueron los goles que le metió el Deportivo de la Coruña en la Champions de 2001 donde el equipo gallego ganó 2-3 al equipo inglés. En este partido dos de los goles foráneos se debieron a sus clásicas salidas fuera del área dejándose el balón atrás o a merced del delantero una vez que lo había alcanzado.
El ritual de Francia 98

Pero Barthez es mucho más que cantadas e inconsciencia. Algo tendrá un jugador que ganó la mítica Copa de Europa de de 1993 con el Olympique de Marsella ante el A.C Milan. De aquí pasaría a suplir a Lamá en la selección y acabaría ganando el mundial de Francia con una actuación destacada. En ese mundial sería icónica la imagen de su compañero y amigo Laurent Blanc besando la calva del meta antes de cada partido de la selección. Después de esto fichó por el Manchester United al que se adaptó rápidamente convenciendo a Sir Alex Ferguson con excelentes actuaciones. Algunas sombras comenzaron a oscurecer su carrera, como la agresión a Ian Harte, delantero del Leeds, y los errores cometidos en el inicio de la liga de  2001- 2002. A pesar de ello el cancerbero se repuso y continuó siendo titular con los "Red Devils", hasta que en 2003 con la llegada de Tim Howard al United volvió al equipo marsellés, con el que disputó la final de la Copa UEFA contra el Valencia, final en la que seguía expulsado. En la temporada siguiente sería sancionado durante seis meses por escupir a un árbitro en un partido amistoso frente al Wydadd Casablanca. Tras ello se retiró y reapareció varias veces, pero era el fin de su carrera. Mucha gente se pregunta cómo un tipo tan normalito bajo los palos puede haber ganado tanto campeonato, así como un tipo tan feo podía estar saliendo con Linda Evangelista. Cuestión de actitud supongo. Actualmente el ex- arquero se dedica al automovilismo, compitiendo en varias categorías y obteniendo varios títulos como el primer lugar en el SOFREV ASP o el sexto puesto en el Campeonato de Francia de Gran Turismo.

Un vídeo con lo peor y lo mejor (que a veces es lo mismo) de Barthez:

https://www.youtube.com/watch?v=guwtyp0QY3c


ESCUELA ALEMANA DE GUARDAMETAS: LOCOS PARA DAR Y TOMAR


Neuer fuera de la zona de confort del portero
En esta vida no hay nada inmutable, y en el fútbol menos. Tal es así que dicen los ancianos del lugar que dos de los mejores porteros del mundo han sido ingleses, de lo que se deduce que alguna vez hubo algún arquero decente en las Islas Británicas. Yo que desde los tiempos de Seaman vengo siguiendo a James, a Robinson, a Hart y sus compatriotas, no he llegado a ver a uno que diera algo de confianza bajo los palos. También se decía  hace tiempo un portero alemán era sinónimo de sobriedad, seguridad en balones aéreos y presencia casi marcial. Eso ha cambiado en los últimos tiempos, principalmente desde que Joachim Low decidió implantar el "estilo Guardiola" en la selección teutona y contar con un portero que supiera jugar bien con los pies. Ese papel lo realiza de lujo Emmanuel Neuer, guardameta del Bayern de Munich y de la "Mannschaft". Candidato al balón de oro el año pasado, todos tenemos en mente las jugadas de Neuer que en muchas fases del partido ejerce de líbero, despejando balones en línea de tres cuartos enemiga o achicando delanteros en las bandas muy lejos de la meta, también saliendo con el balón en los pies, lance en el que algunas veces sale airoso y otras no. También lanzador de penaltis, Neuer además es un extraordinario portero de virtudes clásicas, como la colocación y los reflejos, Todo esto junto con su forma de leer el juego hacen de él un arquero impresionante. Con aspecto de  perfecto yerno, sonrisa de anuncio y bronceado de cabina, sus locuras se limitan al terreno de juego, puesto que fuera de él tiene la cabeza bien amueblada y nunca ha tenido declaraciones ni actuaciones fuera de tono. Para el recuerdo, la anécdota del osito de peluche: Neuer, a diferencia otros colegas, comenzó a tapar la portería del Shalke 04 infantil desde pequeño. Para que le ayudara en la labor, llevaba un osito de peluche que ponía en la portería y cuando le metían un gol,lloraba y sentía rabia, por lo que iba a consolarse con su peludo amigo.Pero las tierras teutonas nos han dado variedad de porteros con personalidades muy diferentes, desde gente con problemas serios y trágico final, como Robert Enke, pasando por porteros como Bodo Illgner, que lo ganó todo con el Real Madrid y la RFA pero que era tan introvertido  que siempre estaba al margen del resto de la plantilla, y según testigos presenciales, no acudía a fiestas, cenas o reuniones de equipo debido a la férrea disciplina que le imponía su mujer, Bianca, sin olvidarnos de Jean Lehman, al que el éxito le llegó casi a los cuarenta años cuando sustituyó a Khan en la portería germana (la famosa tanda de penaltis contra Argentina y el papelito) hasta llegar al inefable ogro
Alegres bailes bávaros
bocazas OLIVER (GENGIS) KHAN. Vaya por delante, que estamos hablando de uno de los mejores y más laureados porteros de la historia. Un gigantón (1.88m) de aspecto amenazador ágil e intimidante,  que nunca se escondía e iba al choque, paraba penaltis y solucionaba manos a mano contra los delanteros, que ha ganado Copas de Europa, Bundesligas y Eurocopas tanto con el Bayer de Munich como con la selección. Todo eso es cierto, pero había algo en su cara, en sus gestos, en su forma de ser, algo de invasor visigodo, que a nosotros, los tiernos mediterráneos nos daba miedo. Conocido en su tierra natal como "Dier Titan/ El Titán), participó en en famoso 7-0 del Kalsruhe ante el Valencia y fue el único portero que ganó el MVP de un Mundial en 2002, también era conocido por sus bravuconadas cada vez que se enfrentaba al Real Madrid en duelos de Champions League. La más recordada es una en las que proclamaba  no tener miedo y estar muy tranquilo ante la visita del Madrid puesto que los merengues siempre habían perdido en su estadio y resulta que esa vez los de Queiroz (2004) sacaron un empate, porque el otrora terror de la delantera vikinga se comió un tiro centrado y flojo de Roberto Carlos, aunque mi ida de olla preferida es una subida al remate a la desesperada al área contraria en los minutos finales de un partido. El balón llega a las inmediaciones del Oliver Rolf Khan, que ni corto ni perezoso despeja con los dos puños al fondo de la portería rival..  en un acto en mi opinión mecánico. Resultado...Roja y expulsión.( Está en Youtube, con no muy buena resolución)  Además de esto, un repertorio de puñetazos, patadas, agarrones de cuello, gritos, ... y la polémica con Lehman en torno a la portería de la selección nacional, hacen de él un portero inolvidable.

 (Declaraciones de Khan:  "El número uno soy yo y lo seré también en el próximo Mundial", Declaraciones de Lehman: "Desde hace seis o siete años yo soy el número uno y él sólo ha podido ser el número dos. En este tiempo yo he demostrado que soy mejor. Por lo que a mí respecta, lo más importante es el respeto a los demás. Yo lo he tenido, aunque no se puede decir lo mismo de él. No puede soportar ser suplente. Ése es el motivo por el que ha sobrepasado la barrera del buen gusto. Pero la responsabilidad de haberlo hecho es enteramente suya".

Aquí un buen popurrí de broncas del arquero teutón:





LA PORTERÍA DEL CAMP NOU O El MUSEO DE LOS HORRORES



Es difícil encontrar una imagen de Busquets atajando un balón.
Para terminar este repaso/ homenaje a las porterías de todo el mundo y toda generación, me gustaría detenerme en un caso que durante más de una década fue de auténtica pesadilla. Quizá los barcelonistas de nuevo cuño no sepan qué es eso de tener terror ante lo que temporada tras temporada se avecinaba en la meta culé.. Acostumbrados a los buenos y últimos tiempos de Valdés (cuyos inicios fueron jodidos), a la transición tranquila a Bravo y Ter Stegen, desconozcan el gran vacío que produjo la marcha por la puerta de atrás de Andoni Zubizarreta, el portero durante ocho años en el arco blaugrana, al Valencia. Con una simple enumeración bastaría para aterrrorizar a cualquiera: Busquets, Angoy, Lopetegui, Bahía, Hesp (estos últimos bastante decentes), Dutruel, Bonano, Rustu, Jorquera, Pinto... trece porteros en diez años hasta que Valdés se asentó con Rijkaard al mando. Era increíble, había malos de todo tipo, negados de la casa, porteros malos foráneos, gente cabal en otros equipos que se volvían tarados en el Barcelona... era la maldición del Camp Nou. Especial mención merece Carles Busquets (el padre de Sergio Busquets), otro t inconsciente que Cruyff  en su época en la que se volvió loco decidió poner porque sabía jugar con los pies. El problema es que no sabía jugar con las manos, alguna parada hacía de vez en cuando, pero lo más normal es que metiera para dentro los que iban fuera (Partido contra el Galatasary, coge un globo con las dos manos y se mete en la portería con el balón, hazaña que repetiría Rustu años más tarde). Sus salidas a destiempo, sus despejes defectuosos, sus manos de fleco... incluso su atuendo pasaron a formar parte del panorama de pesadillas de Can Barça. Jugar con él era siempre empezar con un uno cero en contra, cosa que nunca le afectó demasiado Decían las malas lenguas que siempre usaba pantalón largo porque tenía las piernas llenas de tatuajes. Pero lo peor de todo, si es que hay algo peor, es que el segundo portero era un tal Angoy, yerno de Johann Cruyff y bastante limitado bajo los palos. Baste decir que estando todavía en activo se pasó al Fútbol Americano e ingresó como "kicker" en los  Barcelona Dragons, iniciando una carrera exitosa en este "deporte", parece ser. No comment.  Otro portero con "personalidad" ha sido Pinto, José Manuel Pinto Colorado, todo un personaje. La diferencia es que este llegó hasta ganar un Zamora con el Celta de Vigo. No es en absoluto mal portero, pero la inconsciencia y la inseguridad fueron su estandarte en los últimos años en el Barcelona. Con la política que implantó Guardiola y continuaron Tito y el Tata Martino, de rotación bajo los palos, Pinto, segundo portero jugó todos los partidos de copa del Rey y tuvo importancia parando el penalti a Martí tras vacileo en la semifinal contra el Mallorca. A partir de aquí cada vez que jugaba y aprovechando el juego con el pie al que es obligado el arquero del Barça, aprovechó para brindar imposibles jugadas e infartos a los seguidores barcelonistas, como por ejemplo en los cuartos de final de Champions League 2013 2014 en la que nos deleitó con una ruleta marsellesa HACIA SU PORTERÍA, con el balón entre la línea de meta y su cuerpo mientras era acosado por Arda Turam. Actualmente se dedica a ser productor de HIP HOP, y es que flow siempre tuvo.

Sobre porteros del Barça, aquí un buen recopilatorio para echarse unas risas

http://www.futbolistasconkarma.com/2009/01/especial-los-porteros-del-bara-desde.html


EPÍLOGO

El delantero viene hacia el área perseguido por el lateral. Escorados en banda derecha pugnan hombreo con hombro durante unos metros hasta que el atacante hace un recorte en seco y se desembaraza del defensor de mi equipo. Ahora comienza la diagonal hacia el área, soy el último hombre a batir. Tengo que salir a tapar el hueco, pero tiene que ser en el momento exacto, no puede ser muy pronto, puesto que trae el balón controlado y le facilitaría un posible regate ni muy tarde, puesto que entonces taparía menos portería. Cuando está a unos metros de entrar en el área comienzo mi carrera hacia su posición. Voy bajando el centro de gravedad mientras inicio la carrera y no pierdo el balón de vista. Él ya ha entrado en el área, y ha visto que me abalanzo hacia él, determinado a acortar metros y tiempo de reacción, por lo que decide chutar. Todavía estoy en carrera cuando veo que prepara la pierna derecha... A partir de aquí, no sé que sucede. No hay un pensamiento que dirija al cuerpo.. Se encarga el instinto, los reflejos, la magia.. Hace unos segundos estaba corriendo. Ahora estoy en el suelo tumbado. He notado el golpe del cuero contra mi mano extendida y he sentido una placentera descarga de adrenalina. He tocado el balón lo suficiente como para que saliera a córner... Esa sensación, es esa sensación inexplicable al detener un balón imposible, lo que quizá hace que merezca la pena todo lo demás.


jueves, 11 de junio de 2015

LA SOLEDAD DEL PORTERO: MIS TARADOS FAVORITOS 1

Ser portero te deja mucho tiempo para pensar. Fotografía de Jorge Martín Muñoz
Ser portero es un rollo. Imaginénse la siguiente imagen deportiva, y si la encuentran dígame dónde está la épica:  Es verano, el inmisericorde sol castellano cae a plomo en toda tu cocorota y tienes que aguantar estoicamente  a 30 grados, yendo de aquí para allá  o moviendo manos y pies para provocar una rídícula sensación eólica o en el peor de los casos, hacer que tu cabeza coincida con la sombra del larguero, aunque tan magro consuelo se asemeja más al castigo de un dios griego que un alivio. No se te ocurra ponerte gorra que reduces tu campo visual, y si te comes algún balón de los que vienen por arriba, date por muerto, todos serán malas caras y reproches al terminar el partido.. Entornas los ojos para ver qué sucede por allá por el campo, cosa que parece que no va contigo, hasta que se acerca algún gañán con el balón para intentar profanar tu sagrada portería, De vez en cuando piensas "¿Quién me manda a mi meterme en estos líos?" Pero no hay respuesta. Está en tus genes. Lo más seguro es que juegues en campos de tierra, de arena o de grava, tus rodillas y tus brazos te lo agradecerán...Ya pueden los delanteros hartarse a fallar goles a puerta vacía, que como cometas tú el único error, ya sabes donde van todas las miradas. Esto si no eres profesional, si eres profesional verás como FIFA y UEFA inventan normas para joderte continuamente: prohibir coger el balón con las manos tras cesión, obligarte a permanecer en la línea de meta en los lanzamientos de penalti  o cambiar balones a otros cuya trayectoria es completamente aleatoria en pos del espectáculo son algunas de estas medidas. Todo portero tiene pesadillas con esta situación:  tienes la posición asegurada y las manos extendidas para blocar un balón como te enseñaron en la escuela de fútbol, cuando a un metro de llegar a su destino el balón hace una ese diabólica y te pasa silbando justo al lado de la oreja para alojarse en la red, dejándote con el molde puesto y una cara de tonto difícil de recomponer en lo que resta del partido. Entonces, si todo en la vida del portero es sufrir y llevar una carga de responsabilidad con más amarguras que alegrías, la pregunta es ¿Con estas premisas , quién querría ser portero?: La respuesta es evidente: nadie en su sano juicio... La tradición futbolística dice que para ocupar la posición de arquero (portero, guardameta, guardavallass, cancerbero)  tienes que tener un punto de locura, unos gramos de inconsciencia a o algo de ensimismamiento e introspección para que no te afecte las consecuencias de tus errores, necesarios en todo aprendizaje, pero que en la demarcación de portero suelen ser fatales.. Hay ejemplos en el pasado y en el presente de grandes porteros cuyo máximo recuerdo es el de un estrepitoso error:  Si pensamos en  Arconada, reconocido guardameta   lo primero que se nos viene a la cabeza es la imagen del clamoroso fallo que comete cuando el traicionero balón de Platini le pasa entre las piernas en la final de la Eurocopa.  Con  Andoni Zubizarreta, sucede tres cuartos de lo mismo, recordamos el error contra Nigeria en Francia 98 (como si alguien hubiera hecho algo bien en aquella ocasión) tras una larga y exitosa carrera como portero en Ahtletic de Bilbao y Barcelona, y si seguimos pensando, encontraremos más y más recientes ejemplos que abonan esta tesis. Está claro que como poco  hay que tener una fuerte personalidad para soportar la carga que significa el llevar el peso de la portería en altos niveles, pudiendo de no ser así, tener consecuencias fatales. Dos ejemplos de cómo puede incidir en la personalidad o la felicidad se pueden ver en el programa de Canal + "Informe Robinson", uno que trata sobre Victor Valdés ( y su relación de amor odio con portería) y otro del malogrado Robert Enke, del que ya hablamos en este blog en el pasado (ver http://camaradalobanovsky.blogspot.com.es/2013/07/enke-la-carne-de-los-dioses.html). 

Es verdad, la globalización y la dictadura del fútbol negocio tiende a homogeneizar las tipologías, y hoy día, es extraño ver arqueros que se salgan de la norma más allá de tener más o menos habilidades técnicas, salvo quizá alemán Neuer o el brasileño Rogerio Ceni, que a sus 42 años es un superviviente de otra época,  se le recordará por labores que no son las específicas del portero (es el portero más goleador de la historia, puesto que se dedica a tirar él los tiros libres, ha metido la friolera de 128 goles en total con el Sao Paulo).También es posible que se pueda hacer una división imaginaria con un antes y un después de  la norma que obliga a los porteros a jugarla con los pies tras cesión de un compañero, puesto que según quién suscribe, tenía más mérito hacer locuras cuando tenías una opción segura que cuando es un "recurso obligado" Sea como fuere, sí es verdad que en colorido y personalidad excéntrica ganan los porteros latino americanos, estos fueron los pioneros en romper la norma..  Aquí menciono unos cuantos seleccionados de forma completamente arbitraria, dejo atrás auténticas leyendas como Yashin, la Araña Negra o ídolos personales como Gianluggi Bufón o Edwin Van der Sar para centrarme en personajes que destacan por sus peculiaridades.


JORGE CAMPOS: Gurú de la moda en USA 94 o el auténtico portero delantero


Jorge Campos con su atuendo, la envidia de Agatha
Ruiz de la Prada.
Como ya he comentado alguna vez, recuerdo con gran cariño el Mundial de USA 94, al que puedo considerar mi despertar al fútbol como enfermedad. Por aquel entonces, recién estrenada la adolescencia y tas años de lucha infructuosa, yo ya me había asentado en el puesto de portero en pachangas y partidillos estivales en el pueblo, por el clásico método de ser el más gordo y torpe de todos los que nos juntábamos a darle patadas al balón. Como al fin y al cabo, en esta vida todo es adaptarse o morir y convertir la necesidad en virtud o morirse de asco, acabé sacando partido y hasta disfrutando tan deshonrosa posición. Me ayudaron mucho en este proceso los  héroes que fui creando a partir de la cita mundialista. Ser el portero en un equipo apesta, está claro, pero, oye, son los únicos que se visten diferente - viva la anarquía- y tienen unos guantes bien chulos. Algunas ventajas tendría que tener.  Así pues, recuerdo con nitidez los nombres de casi todos los porteros que concurrieron a ese mundial, desde Tony Meola, portero del equipo  anfitrión, pasando por Taffarel, arquero de la Brasil campeona, Gianluca Pagliuca, que le paró a Salinas la famosa ocasión previa al gol de Roberto Baggio,  los nórdicos Ravelli y Thorsdvet, el belga Preudhome (que ganó el premio  Yashin al mejor portero), Prunea de Rumanía o Borislav Mihailov, el que fue mi auténtico héroe por su solvencia bajo los palos hasta que descubrí que ese pelazo no era suyo, si que en realidad era calvo como una bola de billar y se había hecho un implante de pelo para lucir más acorde con las melenas de sus compañeros los forajidos búlgaros (léase http://camaradalobanovsky.blogspot.com.es/2014/11/bulgaria-usa-94-desorden-y-progreso.html).

Pero de entre todos los porteros, había uno que destacaba sobre el resto a simple vista, un hombre de rostro cetrino y pelo crespo e que lucía con orgullo (o más bien sin vergüenza) un indescriptible atuendo multicolor donde los motivos geométricos y los colores fosforescentes eran los protagonistas. El corte en forma de poncho de la camiseta remataba la impactante imagen del que es considerado el mejor portero mexicano de todos los tiempos. Decía con orgullo que esos diseños los hacía él, y aunque es discutible el gusto, es loable su búsqueda de originalidad y la ruptura con la uniformidad de marcas que se empezaba a imponer por aquel entonces. Pero más allá de su estética, el cancerbero mexicano  pudo mostrar al mundo todas las virtudes que lo habían llevado al combinado nacional: , paradas de reflejos felinos, seguridad en en los balones aéreos y un juego temerario con los pies. Pero esto no es todo, resulta que Campos es el cuarto portero goleador de la historia del fútbol con 46 goles (Por detrás de Higuita, Chilavert y Rogerio Ceni).

También  puede que haya sido uno de los porteros más bajos de la historia de las competiciones (medía 1.70 metros) y es el único que conozco que ha jugado indistintamente en las posiciones de arquero y de delantero a nivel profesional. De hecho, en el torneo mexicano, era normal que cambiara su camiseta de arquero por la de delantero y contiunara en el campo como ariete con el nueve a la espalda, mientras en el arco le sustituía otro portero. . Como delantero llegó a marcar 14 goles, pero el gol más espectacular que se le recuerda fue uno que marcó de chilena cuando militaba en el Atlante mexicano. Pero su lance favorito como portero- delantero, era salir con la pelota jugada en los pies y llegar hasta el área contraria a base de combinaciones con los compañeros o conducciones de balón hasta llegar a posiciones de remate o de asistencia. Todas estas virtudes le valieron para hacerse con un palmarés más que decente, participar en tres mundiales seguidos (dos de ellos como titular), ganar cuatro CONCACAFS y diversos títulos nacionales con diferentes equipos. Todo un crack. Para muestra, un botón:




RENÉ HIGUITA: El rey Escorpión


El gran René Higuita tampoco se preocupaba mucho
del estilismo.
Bien podía haber jugado el campeonato mundial de USA 94 el portero colombiano René Higuita, puesto que estaba en su mejor momento, pero había un pequeño inconveniente: ESTABA EN LA CÁRCEL. Empezamos fuerte. Higuita fue encarcelado durante cinco meses por la justicia colombiana. El cancerbero  había admitido públicamente su amistad con el narco más famoso de todos los tiempos, Pablo Escobar, enemigo número 1 en Colombia y Estados Unidos. Higuita fue reculido  en la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá por mediar en un feo caso de secuestros y ajuste de cuentas entre Pablo Escobar y Carlos Molina Yepes. La justicia colombiana consideró ilegal esa mediación, y envió al futbolista a la cárcel, lo cual le privó como decimos de la cita intercontinental a la que sin duda habría asistido, puesto que el seleccionador cafetero, Pacho Maturana, era un incondicional de Higuita en el puesto de portero. Más allá del hecho puntual, parece ser que este escándalo marcó el inicio del declive de su carrera, una carrera adornada con todo tipo de genialidades y excentricidades en el campo. Veamos, estamos una vez más ante la figura del portero goleador, cuarto o quinto según el ranking, la el número de goles notados por René Higuita* asciende a 44 durante toda su carrera, (37 de penalti y siete de falta) lo cual no es moco de pavo teniendo en cuenta su posición en el campo. Nacido en Medellín en 1966 pasó una infancia dura, criado por su abuela tras la muerte de su madre, tuvo varios trabajos y varios de sus amigos murieron de forma violenta, puesto que el barrio de Castilla, en el que se crió, estaba castigado por las drogas y la delincuencia, ambiente que le marcó para el resto de su vida. Pero ésta cambió antes de cumplir los 16  años y por pura casualidad; el Independiente de Medellín fue a buscar jugadores a su escuela. Como en el caso de Campos, Higuita era delantero, pero ese día se había lesionado el portero así que ocupó él su demarcación, comenzando de este modo la carrera de portero más recordada de todos los tiempos. Comenzó su como profesional en 1986 en el Millonarios Colombiano, pasando a lo largo de su carrera por Atlético Nacional de Medellín (el equipo de su amigo Pablo Escobar, dicho sea de paso)  con el cual ganó la Copa Libertadores- la primera que ganó un equipo colombiano- en 1989, en la cual paró cuatro tiros de penal y transformó uno de ellos. Real Valladolid, Areucas y Veracruz completan su carrera en clubes. Con la selección nacional formó parte de la que es reconocida mejor generación de todos los tiempos, en la que destacaban nombres como Faustino Asprilla, Valderrama o Mauricio Serna, su juego vistoso y alegre, cargado de talento eran un vivero excelente para que Higuita se recreara con sus salidas de la cueva iniciando los ataques, actuando de líbero e internándose en el campo contrario más de la razón podía aconsejar. Su momento  culminante se sitúa en el Munidal de Italia 90, donde todo el orbe pudo observar su jugada favorita, cortar la progresión del delantero ejerciendo de líbero fuera del área y comenzar un contrataque con autopases suicidas o internadas por la banda hasta encontrar a un compañero. "El loco" fue un pionero, el primero del tipo que hoy se conoce como  "escuela alemana". Como no hay gloria sin riesgo, en el mismo Mundia, Higuita cometió un fallo al intentar driblar al delantero de Camerún, el mítico Roger Milla,, en el centro del campo, que le arrebató el balón y anotó a puerta vacía el segundo gol de los leones y que dejaba definitivamente fuera del torneo a la Selección Colombia

.Pero si por algo es mundialmente famoso el protagonista que nos ocupa, es por su famoso escorpión en Wembley, jugada heterodoxa e insólita donde las haya, llevada a cabo en una de lo que se podría considerar la catedral europea del fútbol. El siete de septiembre de1995 los combinados nacionales de Inglaterra y Colombia, se enfrentaban en un intranscendente duelo amistoso. El partido transcurría con soporífera calma, hasta que en el minuto veintidós, un joven delantero inglés, James Redknapp, lanzó un impreciso centro (o chut) a la portería que defendía nuestro héroe,  Viendo éste un balón manso y la altura apropiada, decidió realizar una de sus acrobacias circenses, una de las que tanto repetía en los entrenamientos, la que él llamba  "El Escorpión" que consistía en vencer el cuerpo hacia adelante en un salto y después de dejar pasar temerariamente el balón sobre su cabeza despejarlo con los talones de los pies en efecto de palanca. Una decisión arriesgada desde luego, cuando millones de personas te están viendo. El propio arquero matizó que él había percibido como el juez de línea levantaba la bandera, y al creer que la jugada estaba invalidada, realizó esta acción.
El Escorpión en Wembley.
También cuenta con tono jocoso, que el buen linier, al ver lo que acababa de ver, decidió acto seguido volver a bajar la bandera para que el juego continuara y que la acción del cancerbero pasara a formar parte de la leyenda. Todo lo demás es historia, al día siguiente, las portadas de los medios ingleses e internacionales del ramo deportivo abrían con la genialidad del loco. Catorce años después, esta acción  sería votada por los internautas de la web footy-boots como la mejor jugada de la historia del fútbol, debido a su singularidad sin duda. Así, este divertimento que el paisa de Medellín inventó para hacer más espectacular el anuncio de zumos infantiles „“Frutiño“ en Colombia, pasó a la historia del fútbol. Higuita volvió a realizarlo en el partido de despedida de Maradona, como guiño entre dos genios, en un balón que Maradona envió desde medio campo suave y a la altura para el lucimiento del portero. Dicen los conocedores, que cuando hizo el famoso Escorpión de Wembley, Higuita ya estaba metido en las drogas otra vez, y que ese fue el principio del final de su carrera. Un hombre humilde, que de niño vio como sus amigos morían o traficaban para sobrevivir, creció en un campo de fútbol y llevó a la portería una filosofía de vida:  el fútbol no es para tomárselo en serio. Y así fue como ganó títulos y una estrella en el universo balompédico mundial. En este recopilatorio de Youtube podemos observar lo más granado de sus jugadas.






* Se que hay una descompensación entre los rankings de porteros goleadores. Ambos están extraídos de wikipedia. Imagino que el desfase está en que a Campos se le cuentan por separado los goles que metió con la camiseta de portero y los goles que metió con la camiseta de delantero después de cambiarse.


PD: Para no agotar al lector, he decidido hacer esta entrada en dos bloques. La parte número dos no contará con porteros con la personalidad de Campos e Higuita, pero traeremos a colación pequeñas joyas como el príncipe Rufai, o el inconsciente Barthez, pasando por la escuela alemana de porteros locos de los que dan miedo.




martes, 17 de febrero de 2015

EL AGUANÍS

Raúl en su etapa en el Shalke 04. 
En los tiempos que corren, malos, pésimos, tiempos para la lírica que dirían, cada uno a su manera, Bertold Brecht y Germán Coppini, hablar de fútbol sin camiseta y sin pasamontañas es poco menos que saltar en cueros a la hoguera de los torquemadas de tertulia, de chupito de aguardiente, de panfleto con ínfulas y catecismo de multinacional; son tiempo tiempos en los que que la iglesia de tu equipo está muy por encima del dios del fútbol (ese arrinconado demiurgo de pasiones que tanto da como quita en su indescifrable concepto de la justicia poética), tiempos en los que fuera de tu equipo sólo existe la guerra santa; en palabras de Rubén Uría “Es el peaje exigido por esa mayoría a la que no le gusta el fútbol, porque lo único que les gusta es su equipo, ese al que deben un estúpido sentido de la lealtad que les invita e vivir una realidad virtual, en la que el mundo está contra su equipo, que es una suerte de campeón inmaculado que jamás comete un error ni debe hacer autocrítica”.

Hoy voy a caer en esa herejía moderna jaleada por los grupos empresariales con sus legiones de siniestros sicarios de lengua de trapo; por adelantado pido que suelten a los perros porque siendo polaco desde antes de que me nacieran los dientes hoy vengo a hablar del Aguanís, ese gol mítico, antológico, de una de las leyendas del archienemigo: Raúl González Blanco. Un gol en el que he pensado un montón de veces, soñando con recrearlo, desde que lo vi, en directo, en un bar al lado de la facultad cuando la Copa Intercontinental se jugaba en Tokio y había que fumarse las clases para verla.
Ese martes 1 de diciembre del 98 Real Madrid y Vasco da Gama se batían el cobre en el Estadio Nacional de Tokio en un partido bastante igualado, con ocasiones en las dos puertas y 1 a 1 en el marcador. El partido languidecía camino del extra hasta que allá por el minuto 40 Raúl tiró de desparpajo, calidad y sangre fía sentando a dos defensas, portero y un señor que pasaba por allí para marcar un gol con nombre propio: el Aguanís..La pócima tiene tres ingredientes marca de la casa, aunque el papel de regalo y el lacito los ponga Clarence Seedorf con un pase de cuarenta y tantos metros de los de llorar de gusto al verlo. Primer ingrediente, el movimiento, que es la esencia del fútbol; con el equipo casi en la cueva arranca por el costado izquierdo y tira diagonal hacia la media luna buscando esa distancia del dinero, la que hay entre central y lateral; pánico en la defensa. Segundo ingrediente, el control; para bajar al piso ese tomahawk a toro pasado hay que tener mucha finura; Raúl siempre dijo que se le fue un poquito más de lo que le hubiera gustado, y puede ser, aunque un control más corto le hubiera restado épica al tercer paso de baile o ingrediente secreto: el Aguanís, o mejor dicho, los aguanises, que fueron dos; un primer capotazo de zurda, casi necesario, a Vittor que venía como un morlaco a tapar el tiro y una segunda caricia a la pelota, genial, envolviéndola dulcemente, el auténtico aguanís que acuesta en la hierba a Odvan y Germano antes de marcar con la derecha.

A partir de ahí, pues como nunca dijo Don Quijote de la Mancha: “Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos."


martes, 18 de noviembre de 2014

USA 94: LA EPOPEYA DE LOS FORAJIDOS BÚLGAROS



USA 94: El mundial de los equipos emergentes.
La Copa del Mundo que se celebró en los Estados Unidos en 1994 fue para mi una especie de rito iniciático futbolístico. A mis casi trece primaveras, fue el primer mundial que vi con auténtico interés y plena consciencia. Proviniendo de una familia carente de apego por el balompédico arte, mi hermano – con el que tengo el placer de compartir la autoría de este blog- y yo desarrollamos una pasión exacerbada por el mismo como mecanismo de rebeldía y que fue una fuente inagotable de problemas para la convivencia familiar en los tiempos de una televisión por casa, con dos canales y sin mando. Con estas circunstancias, fue para nosotros una feliz coincidencia que la familia decidiera modernizarse y en la casa de mis abuelos (donde pasábamos las vacaciones de verano) cambiaran la televisión en blanco y negro ese año por una en flamante technicolor. Así pues la televisión en blanco y negro de seis pulgadas pasó a la habitación de los niños para que no les pusieran la cabeza como un bombo a sus padres, y ahí que nos vimos el mundial entero, despertándonos a las dos y a las cuatro de la mañana para ver un Rumania- Suiza o un Bélgica- Arabia Saudí.

De este magno evento, varias imágenes quedaron grabadas en mi retina y también en el imaginario colectivo: El fallo de Julio Salinas ante ante Italia en los cuartos de final del torneo y el posterior gol de Roberto Baggio, dejando en la foto para la eternidad al bueno de Abelardo corriendo para alcanzar un balón que nunca alcanzaría, la propia coleta del superclase Roberto Baggio, y el penalti que falló el mismo en la final, Roger Milla jugando al fútbol con sus 42 años, los estrambóticos atuendos de Jorge Campos, el portero de México, las volteretas de Henrik Larsson, por aquél entonces un joven rastas delantero, los seis goles de Salenko en un partido, el bigotón de Azkargorta, el triste suceso del asesinato de Escobar, el codazo de Tassotti, el positivo de Maradona en el teste anti-dopping... y como no, Bulgaria, Bulgaria entera, Bulgaria como equipo, Bulgaria como ente, Bulgaria como forma de entender la vida.


Para un ávido lector de Astérix- Ver Asterix y los Normandos- era difícil resistirte a la 
tentación de animar a un equipo en el que la norma onomástica marcaba que el apellido debía de terminar en -ov o como mucho en - ev.De los 22 miembros que formaban la selección búlgara, solo el aguafiestas de Petar Mitharski se salía de la norma. Estaba claro que con tal uniformidad y musicalidad en la alineación ese equipo estaba destinado a hacer algo grande. El equipo blanquiverde, jugaba con una alegría y desparpajo anárquico que dio una nota de color al mundial donde Brasil ganó la final por penaltis y cuyos mejores jugadores fueron Dunga y Jorginho... Quedaron para la eternidad las imágenes de los búlgaros, sentados en una mesa de camping en la terraza de su hotel de concentración, jugando timbas de póker a altas horas de la noche, fumando, riendo y voceando. Estaba claro que los balcánicos tenían talento; justamente comenzaban a salir jugadores a las ligas extranjeras desde la Bulgaria post soviética (Stoichkov, Balakov o Kostadinov), Europa comenzaba  a conocer estos jóvenes futbolistas de calidad,calidad gestionada y puesta en orden  por el seleccionador y ex-jugador del CSK Sofia,  Dimitar Penev, uno de los  más laureados de la historia del país. Con este cóctel de juventud, talento, libertad y acierto en la gestión, este equipo de fútbol del que nadie esperaba nada, hizo historia, una selección cuyo máximo logro en el fútbol internacional había sido la participación en la fase final de México 86 y que hasta la fecha no conocía ninguna victoria en su haber en la cita mundialista.

El equipo de ensueño gozaba de un estilismo muy personal.
Pero vayamos por partes. Si usted ha nacido de los años noventa para acá, es probable,  que solo haya conocido el fútbol de Nike y Adidas, de la Premier League de super contratos con televisiones, de gomina y duchas en los descansos, de Neymar y Ronaldo... Si esto es así, puede que cuando vea el póster de la selección nacional búlgara de U.S.A 94 confunda el mismo con un afiche de la Interpol de los terroristas más buscados. Y es que más que un equipo de fútbol Bulgaria parecía una  banda de forajidos, una pandilla de cuatreros, una troupe de gitanos ambulante o los contendientes de un partido de solteros contra casados (el equipo de los casados en concreto) que se habían venido arriba y habían llegado al mundial. Su actitud dentro y fuera del campo era la de no hacer prisioneros, guerrilla total, defensas que barrían la pelota, líberos que se tiraban al monte si guardaespaldas, carreras vertiginosas, pases medidos, cinco hombres llegando al remate en una contra de cinco segundos, una mezcla de libertad, clase, exposividad y talento, también de juergas nocturnas, timbas de póker, puros y cigarros fumados como si no hubiera un mañana y compañía de señoritas antes de los partidos... la indisciplina y el talento, marca registrada del pueblo búlgaro. 


Dicen que un gran equipo debe tener, por lo menos, un buen hombre por línea. El equipo búlgaro tenía un futbolista talentoso por línea, un buen portero y un delantero goleador, amén de actores secundarios que desarrollaban su papel a la perfección y que de vez en cuando se salían del guión para interpretar algún solo. Era inevitable, iba en su ser. Pero además, cada hombre de talento llevaba asociadas unas pintorescas características físicas o personales. Hagamos un rápido repaso por los más destacados:

Vaya pelazo Borislav, ¿Es natural?
En la meta estaba el portero Borislav Mihaylov, portero del que quedé prendado por sus paradas en momentos claves y su seguridad en los balones aéreos. Lo que yo no sabía y a lo que  no quería dar crédito es que ese héroe bajo los palos había recurrido a un implante de pelo para luchar contra su incipiente alopecia. Dulce inocencia, la verdad es que viendo las imágenes, se le nota el injerto más que un peluquín, pero he de decir en mi defensa que en esa época pre- Internet no podía constatar cómo el hombre, en una batalla contra natura había ganado pelo desde México 86 hasta USA 94. Cruel decepción la que sufrí al confirmar tal extremo,había convertido al bueno de Borsilvav en mi héroe y joder, los héroes no son calvos...

Ivanov, "El Lobo Indomable", no hacía
prisioneros ni dentro ni fuera dek campo.
En defensa podemos destacar al ínclito, el sello, la bandera, Trifon Ivanov. Todos nos acordamos de él. Feo como un demonio,basto como la lija del cuatro, conocido como "El Lobo Indomable“,con pinta de feriante, de cosaco, de ex- presidiario, de trilero, de lo que quieras, de todo menos futbolista. Si Pepe se lo encontrara en un callejón oscuro lloraría como un bebé, si el chico malo Balotelli rozara con su Porsche de camuflaje el carromato de Zíngaro de Ivanov huiría despavorido ante la perspectiva de enfrentarse a puño limpio o a navajazos con tan ilustre personaje... Poco aficionado a los entrenamientos, tenía la costumbre de fumarse un cigarro antes de los partidos, lo cual no bajaba su rendimiento, puesto que en el campo lo daba todo. Muy aficionado a los coches, llegó a comprarse hasta un tanque. También declaró  que durante el mundial de USA 94, los "chicos de oro", como fue conocida posteriormente esa generación victoriosa "éramos tan buenos bebiendo como jugando al fútbol“ Ahí queda eso. El caso es que en el campo transmitía seguridad atrás, era un defensa contundente, eficiente por arriba y expeditivo a ras de suelo donde arrebataba los balones con sus clásicos barridos. Además tenía un disparo excelente, recuerdo de su etapa de delantero. y subía al ataque con una alegría y desparpajo que no era del gusto de todos los entrenadores. En Bulgaria en cambio le dejaban hacer. Definitoria muestra de su carácter como futbolista y personaje, es el vídeo de su gol y posterior celebración contra Gales que inserto aquí abajo. Disfruten.






Iordan Letchkov, la pesadilla de" Giorgi "y otras marcas de
gomina.                                                                                   
En el centro del campo, en la sala de máquinas, donde se crea y se destruye la verdadera excelencia futbolística, el equipo del país del Mar Negro tenía varias estrellas capaces de dar pases medidos que deshacían una defensa, driblar y rematar llegando en segunda línea. Balakov era el superclase del equipo, tenía una extraordinaria visión de juego, conducía el balón como los ángeles y solía dar el último pase, el que dejaba solo a los delanteros ante el portero rival. Todo ello le valió entrar en el once ideal del mundial que se decidió al finalizar el torneo, junto a cracks como Romario, Hagi,o Roberto Baggio. Pero a pesar de todo esto, quien quedó grabado a fuego en las retinas de todos los espectadores no fue el jugador del Stuttgart, sino Iordan Letchkov. Y ¿Por qué? Miren la foto y vuelvan a hacerse la pregunta. Por su "estilismo" si se le puede llamar así. Está claro que en la selección búlgara se luchaba contra la alopecia de muchas maneras. La forma de Letchkov era no resignarse y dejarse brotar en ese desierto capilar, un coqueto mechón central aislado del resto de pelo que se batía ya en retirada. Con 27 años aparentaba tener cuarenta y cinco, y si Ivanov tenía cara de bandido zíngaro, el bueno de Iordan tenía cara de oficinista, de funcionario de Hacienda, de revisor de tren o  de electricista y esforzado padre de familia, es decir, como su amigo Trifon, de todo menos de futbolista. Pero no hay que ser injusto con él. Por muchos era conocido como "el Mago" tenía un regate excepcional y podía jugar en el centro del campo y volcado hacía la derecha, además poseía una gran capacidad para desarrollar trabajo defensivo y también  llegada en segunda línea, no en vano marcó un buen par de goles en la fase final de USA  94. Como se puede ver, un caramelito par cualquier entrenador actual. Como  curiosidad podemos comentar que vez terminado su periplo como futbolista se convirtió en un exitoso hombre de negocios y fue elegido alcalde en su ciudad natal, Silven que gobernó durante ocho años hasta que fue retirado de la alcaldía por acusaciones de corrupción.

Stoichkov, Bota de Oro con el
CSK Sofia y  Balón de Oro con el
Fútbol Club Barcelona
La última línea que nos queda repasar es la delantera, cuyo puntal era el killer Emil Kostadinov, ll que sería delantero del Deportivo de la Coruña (entonces militaba en el Oporto) tenía un amplio repertorio de remates y culminaba las jugadas colectivas del equipo. Buena muestra de ello es el gol que mete a Francia en las clasificatorias. Pero la verdadera figura de la delantera blanquiverde el que más tarde sería un viejo conocido por la afición española: Hristo Stoichkov. Comparado con sus compañeros podía pasar casi por modelo, pero él ya se encargaba de ponerse a la altura de garrulez de sus compañeros posando en las imágenes de relax al lado de la piscina con un ajustado bañador y el pecho lleno de cadenas de oro ¡Válgame! De Hristo poco podemos decir que no se sepa aquí, era un hooligan que en lugar de estar en la grada estaba en el campo, insultaba, pisaba, se metía con los árbitros y con los rivales, corría la banda como un gamo y tenía una zurda de oro. Héroe en el Barcelona del Dream Team, en el 94 terminó como máximo goleador del mundial empatado con el abusón de Salenko  y su actuación en el torneo le hizo merecedor del Balón de Oro.

Para que no quede nada en el tintero, podemos mencionar  otro gran jugador, perteneciente a este glorioso equipo y también conocido de la afición española,(jugó en el Valencia, Atlético de Madrid, Celta y Compostela) Luboslav Penev, sobrino del seleccionador, fue el gran ausente de la cita puesto que estaba en proceso de recuperación tras una intervención  quirúrgica debida a un cáncer de testículo, aunque había sido fundamental en los partidos clasificatorios, no pudo participar en la parte final de la gesta búlgara.

No me extenderé mucho narrando el periplo de este avezado grupo de salvajes futbolistas durante la fase final del mundial, pero sí mencionaremos algunos partidos clave que forman parte de la leyenda inmortal, leyenda que se comenzó a gestar  en un partido de clasificación, en el impagable escenario del Parque de los Príncipes. La lluviosa tarde del domingo17 de noviembre de 1993, maldita para los franceses, gloriosa para los búlgaros, la escuadra de Dimitar Penev arrebató de la forma que más duele la plaza mundialista a la Francia de Cantoná, Ginola y Deschamps.  A falta de la última jornada, los bleus comandaban la clasificación con 13 puntos, les seguía Suecia con 12 y Bulgaria con diez. A los franceses les bastaba un punto para clasificarse, y lo tenían amarrado en el minuto noventa, el partido iba 1-1 con goles de Cantoná y Kostadinov, cuando David Ginola tras una falta a favor, en lugar de apurar los segundos lanza un centro a nadie, que es despejado por el lateral la defensa  búlgara. El balón llega a Lubo Penev en posición de centrocampista y lanza un extraordinario pase de cuarenta metros a la carrera del delantero búlgaro que fusila al portero. Doblete de Kostadinov, Bulgaria a Estados Unidos, Francia a casa. Por favor, no dejen de ver los movimientos sin balón. Qué obra de arte. (Análisis más extenso en la Post Data)



Ya en EEUU los búlgaros comenzaron con mal pie, perdiendo contra la exitosa selección de Nigeria por 3 goles a cero, con goles de Yekini, Amokachi y Amunike. Los búlgaros se desquitaron con la cenicienta del grupo D, Grecia a la que arrasaron por cuatro goles a cero y comenzaron a dar la sorpresa de verdad ganando a Argentina (ya sin Maradona, expulsado por el famoso positivo en el test anti-dopping contra Nigeria), con goles de Stoichkov rematando una bella jugada de pase interior a la carrera y también de Sirakov. Con triple empate a seis puntos, pasaron los tres primeros como dictaminaban las normas mundialistas de entonces. En el partido de octavos contra México se llegó al final del tiempo reglamentario con empate a uno, goles de García Aspe y Stoichkov. Ya en la ronda de penaltis Mihaylov, el portero del implante de pelo, se convirtió el héroe al atajar dos penaltis, que dicho sea de paso, estaban fatal lanzados. Desde mi punto de vista, la mejor parada en esa tanda, la hizo el portero rival, el "discreto" Jorge Campos. Por cierto, vaya nivelazo de porteros en ese tornero, quizá un día merezcan una entrada en CamaradaLobanovsky, pero esa es otra historia.
Pasados los octavos, comenzaba lo serio, cuartos de final contra Alemania, el equipo que siempre gana en los estándares de definición de Gary Lineker.  Partido a cara de perro. Mathaus se adelanta de penalti en el 44. En el minuto 75 Illgner sale del área y hace falta a Stoichkov, él mismo se encarga de lanzarla y la clava por la escuadra. Dos minutos después Letchkov realiza un plástico remate de cabeza en plancha a un centro que viene por banda derecha y logra dar la vuelta al marcador. El tiempo pasa y Bulgaria a semifinales. 






Ya todos los equipos se toman en serio a esta manada de lobos de las montañas búlgaras, y ya todos los aficionados tenemos en el corazón a Bulgaria y su despreocupado "way of life", cuando llega el partido de semifinales contra la Italia de los Baggio, Maldini y Baressi. Los Dandis guaperas contra los forajidos salvajes.
El partido fue dominado por los italianos durante la primera parte,que desarrollaron un extraordinario fútbol,acosando continuamente la portería búlgara, y exigiendo brillantes  intervenciones del meta  Mihaylov. Pero el acoso acabó en derribo y el arma más letal de los italianos,Roberto Baggio, se destapó:  primero con un golazo de jugada individual en el minuto 20( tiro al palo largo desde el exterior del área) y  después terminando una jugada colectiva en  el minuto 25 tras pase de Albertini.. A juzgar por la caraja de la que hicieron gala los búlgaros, es de sospechar que ese día la resaca consecuente a la noche de póker y whisky había sido más dura de lo habitual. En el 44 Stoichkov recorta distancias tras un clamoroso penalti del portero italiani Pagliuca a Sirakov. En la segunda parte Bulgaria lo intentó con más ahínco, pero las ideas no estaban muy claras, hasta que llegó la jugada de la polémica, cuando un disparo de Kostadinov impacta claramente en las dos manos de Costacurta dentro del área. El árbitro no pita nada. Stoichkov enloquece, pero de nada sirven las protestas. Las suspicacias afloran en la afición búlgara. El árbitro, Joël Quiniou es francés,  y justamente ellos habían dejado en la cuneta a Francia al clasificarse para el mundial. ¿Retorcida venganza? Con los franceses nunca se sabe. El caso es que este señor pasó a ser el enemigo público número uno en Bulgaria, y que el equipo nacional cayó en semifinales, no pudiendo alcanzar la gloria total, y jugando el tercer y cuarto puesto contra la Suecia de Larsson, Brolin y Kenneth Andersson. Pero los búlgaros decidieron que habían hecho todo lo que tenían que hacer, y que los días que les quedaban en EEUU serían de vino y rosas, así que pasaron de preparar el partido, salieron al campo con una resaca de tres pares de narices y Suecia les metió cuatro. Ese mundial lo ganó Brasil en los penaltis tras una soporífera final, pero los verdaderos ganadores fueron suecos y búlgaros que llevaron la sorpresa, la alegría y el buen fútbol a los ojos del mundo.




PD: DIMITAR PENEV:

Cualquier artículo que puedas leer por la red sobre su relevancia en el éxito del equipo nacional búlgaro coincide en la siguente aseveración: El seleccionador dejaba hacer ante el talento búlgaro sin intervenir demasiado en la preparación Parece que hay acuerdo, pero yo pongo en seria duda que el hombre se limitara a ser comparsa en la fiesta privada de Stoihckov y sus compañeros de farra. Una cosa es que conociendo el temperamento búlgaro el entrenador y ex defensa central dejara a los jugadores explayarse lejos del campo de entrenamiento y otra es que se limitara a "poner a los buenos" como repiten los ignorantes a voces en las diferentes tertulias telefónicas. Solo hay que ver los goles de Bulgaria que he se muestran en esta entrada para darse cuenta de que en ese equipo hay unos mecanismos aprendidos que se repiten de memoria. Quizá por eso Penev llevó a la selección varios jugadores que conocía bien puesto que los había tenido al mando en el CSK Sofia como Stoichkov y Kostadinov. Al ver el gol que da la clasificación ante Francia, es evidente para un ojo mínimamente entrenado, observa unos mecanismos de fútbol tota l( muy en boga entonces en los equipos de Europa del Este) imposibles de llevar a cabo sin una preparación seria y concienzuda. Repasemos la jugada: Ginola centra, y el balón perdido lo recoge el lateral derecho Hubtchev, al que como una flecha se le acerca Ivanov para darle la ayuda en la transición ataque- defensa. Una vez suelta la bola, el lateral corre la banda como si no hubiera un mañana aprovechando el espacio creado a la espalda por el movimiento de arrastre de los delanteros búlgaros. Uno de ellos es Penev, que abandona su posición de delantero centro para recibir el balón en la línea de medios. Ivanov le cede rápidamente el balón en un pase comprometido al centro del campo. Penev se da la vuelta y realiza un pase superclase de  treinta metros, a la carrera de Kostadinov que precisamente aprovecha el desajuste defensivo provocado por la subida del lateral. Kostadinov chuta y marca con la ayuda del defensa francés, pero al remate han llegado hasta tres hombres: lateral, extremo izquierdo y centrocampista. El 3-4-3 superofensivo que desarrollaba el bueno de Dimitarsolo era posible con este intercambio continuo de posiciones. La llegada en segunda línea de hombres como Lechkov y los ataques al espacio de Stoichkov sobre los pases de Balakov indican que en el entrenamiento quizá no corrían mucho, pero tampoco se dedicaban exclusivamente a estudiar la forma de desplumar a sus compañeros de de equipo en sus míticas timbas.



jueves, 17 de julio de 2014

Buckminsterfullereno

Biosfera de Montreal.
Llevaba tiempo dándole vueltas (nunca mejor dicho) a la cabeza intentando escribir unas líneas sobre el alfa y el omega de todo este monumental circo que hoy es el fútbol, a saber, el balón, pelota, cuero, bola, esférico y demás sinónimos, metáforas y asociaciones de ideas; todo ello sin éxito, un poco por mi culpa, porque no daba con nada que me llenara o, como diría Holden Caulfield, que me hiciera estar en vena, y un mucho porque del tema ya se ha escrito lo que no está en los escritos, valga la paradoja (origen, materiales, variantes, nombres y mil manidos tópicos más) y no encontraba nada decente y/o interesante que decir.

Pero una vez más el Cosmos, por su cuenta y riesgo, hace que todo encaje como un puzle sideral y en una sobremesa, antes de que los leones del Serengeti ineludiblemente se zamparan su gacela de la hora del café, me topé con una palabra que, no sólo me ha tenido obsesionado varios días, sino que me ha servido de clave en lo que andaba buscando: buckminsterfullereno.

Sentado lo anterior, vayamos por partes, a ver si soy capaz de hilar esta lobanovskyana digresión que intenta aunar fútbol, arquitectura y química : Richard Buckminster Fuller, caballero que da nombre a la palabra de mis obsesiones, nunca en su vida, que se sepa, le dio una patada a un baúl, así que aparentemente poco o nada tuvo que ver con el balompié; fue un arquitecto estadounidense, famoso por diseñar cúpulas geodésicas basadas en pentágonos y hexágonos, siendo su obra más famosa el pabellón norteamericano en la Exposición Universal de 1967 en Montreal, hoy conocido como Bioesfera, ejemplo de casi todas las cúpulas que podemos ver en los planetarios. Por otro lado, con el Mundial de México de 1970 se presentaba un nuevo tipo de balón que abandonaba el diseño de bandas alargadas al estilo pelota de voleibol que había acompañado al fútbol desde su nacimiento: un balón de fútbol de 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros: el luego bautizado Adidas Telstar. Caminos paralelos hasta ahora, opciones en campos del saber basadas en una concreta y discutible idea de lo que es mejor.

Buckmisterfullereno o futboleno
 Pues bien, a todo ello ha de sumarse que en 1985 se descubrió una    molécula de Carbono en el espacio (en la atmósfera de las    estrellas gigantes roja, aunque luego resultó que es ciertamente  común en la Tierra), concretamente una molécula esférica compuesta  por 60 átomos de carbono con alternancia de anillos de 5 y 6 átomos,  esto es, estructurada en 32 pentágonos y hexágonos; al bautizar la  molécula, sus descubridores (premios Nobel, nada menos) se  acordaron no de algo tan mundano como un balón de fútbol,  sino de las cúpulas del Señor Fuller y la bautizaron con tan  retorcido y pintoresco nombre.

Lo llamaraon Telstar porque "Adidas Buckmisterfullereno
quedaba poco comercial"
El backminsterfullereno, muy popular entre los científicos por su belleza (y tanto) estructural y versatilidad, es un poliedro verdaderamente curioso: forman una esfera cuyo interior está hueco, siendo una estructura de elevada regularidad que presenta 32 caras, 20 de ellas con forma hexagonal y 12 con forma pentagonal, distribuidos de forma tal que ningún pentágono comparte un lado con otro pentágono (parece ser que eso desestabiliza la estructura). Que me aspen si eso no es un Tango, un Azteca o, el mejor balón que mis pies han hollado, un Etrusco Unico. Increíblemente, dos disciplinas, artes o como queramos llamarlas en las antípodas, fútbol y arquitectura, sin saberlo, convergían en su idea de la perfección, con la bendición del propio Universo. Y digo sin saberlo, porque la cronología de los hechos es harto curiosa: el diseño de balón de fútbol de 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos nació con el mundial del 70; Richard Backminster Fuller murió en 1983, aunque comenzó a trastear con sus creaciones de cúpulas geodésicas en los años 40 del siglo pasado. Un nacimiento y una muerte años antes del descubrimiento de la molécula que le da sentido a todo.

No es mi intención echar leña al fuego del debate sobre la evolución de los balones con el paso del clásico de treinta y dos pentágonos y hexágonos a la saga de modernos balones iniciada en 2006 con el Adidas Teamgeist de catorce piezas, en primer lugar porque ya elige el Dios Mercadotecnia por nosotros y en segundo, porque cada uno tendrá sus gustos, pero ahí lo dejo: lo que el Cosmos ha unido, que no lo separe el Hombre.