miércoles, 18 de septiembre de 2013

FÚTBOL Y ROCK: THE SHOW MUST GO ON (Parte I)

Fútbol y rock es un binomio que, por la la naturaleza de ambos eventos entendidos como espectáculos de masas, no puede si no funcionar. Probablemente, en lo primero que pensamos al relacionarlos es un estadio lleno de gargantas vociferantes mientras una banda de rockandroll  descarga su show en una apoteosis  de de watios y luces. Ahí están para el recuerdo el primer concierto de los Rolling Stones en Madrid, en el estadio Vicente Calderón, los numerosos shows de AC/DC en estadios de toda Europa, y como no, quizá en la madre de todas las simbiosis épicas, el mítico directo de la  banda británica Queen en el viejo Wembley, que esa noche de julio de 1986  escuchó la voz de Freddy Mercury elevarse sobre 150.000 almas en silencio mientras cantaba "Who wants to live forever" y alcanzaba una inmortalidad no deseada.

Alfaro, el delantero rockero.
Pero más allá de los recitales multitudinarios, existe una relación entre estrellas del rock y del pop y fútbol mucho más jugosa. En esta entrada trataremos sobre la pasión de algunas estrellas por el balompédico deporte, en algunos casos evidente, en otros casos rayando lo enfermizo, y en otros casos mucho más sutil.
Ahora bien, si al leer estas líneas has pensado, "¡Bien, por fin van a hablar de Álvaro Benito y su gran grupo de punk- rock, Pignoise"-, tienes dos opciones: Una es salir del blog, borrarnos de tu historial, retirarnos el saludo, nunca volver a aparecer por estos lares y rogar que no te encontremos... Otra es sentarte y leer un poco de lo que tienes delante y así quizá halles el camino hacia la luz. Por fortuna si estás leyendo esto eres (con casi toda seguridad) de los que recuerdan a Manolo Alfaro celebrando los goles que marcaba con el Hércules mostrando la pertinente camiseta de AC/DC, Barricada o Led Zeppelin que llevaba bajo la elástica blanquiazul (antes de las normas FIFA al respecto y del fútbol moderno)

Pasada esta plomiza introducción, aviso de que la lista es ciertamente aleatoria y errática, pero no por ello exenta de criterio.  Como podemos observar a lo largo de las dos entradas, muchos de los músicos que trataremos son ingleses o de países que a lo largo de la historia han tenido influencia anglosajona. No en vano, aunque esta sea una civilización bárbara  que se atreve a llamar al "fish and chips" gastronomía; haber creado el fútbol con las reglas actuales y dado a luz a Black Sabbath, The Beatles, Led Zeppelin, The Clash, Queen o Motorhead les indulta ante el juicio de la historia y sirve para qué explicar por qué las estrellas de rock inglesas tienen mayor tendencia a mostrar sus debilidades futboleras.

Rod Stewart y Eltohn John, calientan motores.
El caso más flagrante y famoso de estrellas futboleras salió a la luz hace no demasiado tiempo. Rod Stewart lloraba de emoción al ver como su Celtic de Glasgow lograba imponerse al que muchos consideraban mejor equipo del mundo en ese momento, el Fútbol Club Barcelona dirigido por Tito Vilanova. El cantante, nacido en Londres de familia escocesa,  es un apasionado del Celtic de Glasgow y acude a los partidos de su equipo siempre que puede. Por su puesto, tiene un asiento reservado que queda vacío si él no asiste. La victoria de su equipo del alma en Hampden Park justo en el 125 aniversario revelaron al mundo un futbolero apasionado. Detrás de esta imagen se escondía la vida de un amante del "football" desde su más tierna infancia. Intentando desarrollar su verdadera pasión y animado por su padre, el escocés que decantó a Rod a hacerse hincha del Celtic (aunque curiosamente él era del Hibernian), militó en el equipo amateur Middleesex School Boys y probó en las cageorías inferiores del Brentford S.C, equipo centenario del oeste de Londres que actualmente milita en la League One. Aunque el salto a la profesionalidad no llegó y la vida del bueno de Rod giró por otros derroteros, nunca abandonó su afición por el fútbol. Famosas son sus "pachangas" con otro británico de pro, Sir Eltohn John, así como su foto en el estadio "Monumental" de Buenos Aires en el que salió con la elástica albiceleste a dar su recital. Anteriormente Roderick David Stewart había visitado Argentina en el Mundial de 1978 donde estuvo apoyando a la selección nacional Escocesa durante su corta estancia en el torneo internacional.

El escudo del West Ham siempre viaja con Harris
Algunos años más joven que Stewart (aunque no muchos, nació en 1956) es el también británico Steve Harris, creador, bajista y compositor de la banda de heavy rock más famosa de todos los tiempos, Iron Maiden. Harris, como buen inglés,  apoya a uno de los equipos de su ciudad natal, de tal modo que el escudo del West Ham United lo acompaña siempre pegado en la parte superior de su mítico bajo "Fender Precision " blanco. Además dicen los que le conocen que tiene un toque de pelota bastante fino (las cuerdas de bajo tampoco se le dan mal), no obstante jugó en las categorías inferiores de su equipo del alma. En las giras de los Maiden siempre hay lugar para una pachanga, y de hecho, tienen su propio equipo de fútbol, el Iron Maiden F.C, con el cual disputan algunos partidillos a las ciudades donde van de gira. El uniforme de esta equipo, por supuesto que salió a la venta- merchandising manda- En las fotos interiores del disco "Virtual XI" se puede ver a los componentes de Iron  Maiden junto a jugadores y ex jugadores de prestigio internacional como Faustino Asprilla, Marc Overmars o Pol Gascoigne vistiendo el uniforme de la banda. Para terminar con los Maiden, en el vídeo oficial del tema "Wasted Years" (lo podéis ver insertado al final de esta entrada) se pueden ver imágenes del grupo en su (segundo) elemento, futboleando con bastante arte.

Menudo equipazo que se montó Steve Harris. Asprilla, Overmars, Gascoigne...



Bob con su amigo inseparable.
Nos alejamos unos cuantos kilómetros en el globo y unos cuantos compases en el estilo. Robert Marley Nesta Booker (1945-1981) se cuela en esta entrada con un nombre de fútbol y con un gol por toda la escuadra: "Libertad, el fútbol es libertad" decía Bob Marley a unos periodistas en alguna ocasión. Sí, ya sé cuán grande es la diferencia entre el reggae y el rock, pero convendremos que sel Señor Robert  es el primer músico de reggae  que tuvo marchamo de estrella de rock. Bueno, a lo que íbamos. Bob Marley era un auténtico apasionado del esférico. Decían que siempre llevaba uno y le servía para hacer amigos  y conocer gente. Como sucede en el caso de Steve Harris, Bob Marley jugó al fútbol desde bien pequeño, de hecho, muchos de sus biógrafos dicen que si no hubiera empezado con la pizarra el fútbol habría sido su modo de vida. También como los Maiden, en todas sus giras siempre había espacio para un partidillo diario. Admirador del Brasil de Pelé,  pudo jugar con un ex- compañero de O Rei, (Paulo César) en una visita a Río de Janeir. Allí recibió la camiseta del "diez" del Santos como detalle de cortesía. Otro sueño cumplido de Marley, según Alan Skill- ex futbolista y manger de Bob Marley, fue jugar en el "National Stadium" de Jamaica otro partido entre amigos, donde el jamaicano jugó de volante- delantero. Dice la leyenda que una herida causada por el pisotón de un periodista inglés en  1977, durante un encuentro de miembros de la banda de Bob Marley contra periodistas causó la herida (en el dedo gordo del pie) que acabó matándole cuatro años después. También dice la leyenda, que quiso ser enterrado con su Gibson Les Paul, un poco de marihuana, la biblia rastafari y una pelota para el viaje.


Como "bonus"de esta primera parte,  aquí queda el vídeo de "Wasted Years" donde se aprecian las artes futbolísticas de los Maiden:


viernes, 13 de septiembre de 2013

Lo indecente

Parafraseando a esos imprescindibles punk-rockeros levantinos: vamos a ver si entendemos de una vez/ que es lo indecente y lo que no lo es.
El final del verano (léase agosto) y el inicio de los campeonatos de liga, acostumbra a arrastrar, aparte del inexorable regreso a los monos de trabajo, cuellos de camisa y horarios de siete tipos diferentes, el histérico baile de los fichajes, traspasos, cesiones… y de millones de euros, libras o de cualquier moneda inventada por el ser humano o signo que lo represente. Nos envuelve esa subasta de ganado en la que, a diferencia de la que sellaban nuestros abuelos con apretón de manos y chato de vino (con sus luces y sus sombras), se incurre sobradamente en la indecencia.
Lejos de lugares comunes que en el gremio se manejan, más propios de la jerga de burdel, y partiendo de los años luz que nos distancian hoy en día de aquél todo necio/confunde valor y precio que nos legó el poeta (dónde habrá quedado, el pobre) tampoco es tan difícil saber qué es lo indecente y qué no lo es.
Indecentes son tres cuartas partes del periodismo deportivo, que descaradamente miente, engaña, manipula y nos toma por el género bobo (por algo será). Indecentes son las cifras, indecentes son los modos, indecente es el mensaje, indecente es la brecha entre ricos y pobres, indecentes son los desequilibrios entre las divisiones del fútbol profesional, indecente es en general el negocio del fútbol en particular. E indecente es decir que 100 indecentes millones de euros se reintegran vendiendo indecentes camisetas: 100 millones, divididos entre los 70 euros del precio medio por indecente camiseta (siendo generosos) arrojan la imperiosa necesidad de vender 1.428.571 de elásticas siempre que el 100% de cada indecente camiseta fuera indecente beneficio para el indecente club, sin contar con los pedacitos de la tarta que por el camino se quedan la indecente marca deportiva y demás indecencias. Aunque bien mirado, casi más indecente es tragarse diciendo felizmente Amén Jesús.

sábado, 17 de agosto de 2013

EN MARCHA

Este mismo fin de semana echa a andar un nuevo campeonato de Primera División de España, el 83º, ese mercantil mastodonte también llamado hoy, por omnipresentes motivos de patrocinio, Liga BBVA (ayer, de visita en Madrid el metro me dejó en la parada de Vodafone Sol [sic],menos mal que Barea y Baroja, "La Forja" y "La Busca", nunca verán ya escarnios como éste). 

El campeonato en sí,  para el común de los mortales no tendrá más aliciente que la lucha entre los dos Golems fabricados de derechos televisivos y otros favoritismos, asimetrías y adulteraciones, si bien de esa frontera para abajo entiendo que existen pequeñas perlas que merecerá la pena descubrir: Djukic, Valverde, el Celta de Lucho, el Rayito de Jémez y su coste 0, la vuelta del Submarino y su sempiterno gusto por el buen fútbol… es decir, razones para afrontar la bicefalia con un poco de optimismo.

Foto: Crónicas del Nervión
Ahora bien, con el inicio del Circo Máximo futbolístico fermentan en uno otro buen puñado de buenas sensaciones: ya se pueden ver los primeros entrenamientos de los equipos de las divisiones hoy ínfimas, de los equipos de barrio, de los equipos de chavales, de los equipos de amigos, de los equipos de cafeterías… el balón empieza a rodar de nuevo para todos, y no sólo los especuladores de todo pelo.

Mil gracias a las miles de personas que siguen (que seguimos) haciendo, a la salida del trabajo, de la escuela, entre obligaciones y equilibrios del fin de mes, por encima de dimes y diretes, que todavía el fútbol no pueda divorciarse de las dos palabras con las que se casó hace más cien años: deporte y juego. Bancos, representantes, patrocinios, latrocinios, terroristas de la pantalla y demás buitrerío, que esperen su turno en el baile, la moza más guapa está cogida.

Daniel Piñero

martes, 13 de agosto de 2013

"THE DAMNED UNITED": FÚTBOL Y CINE SE RECONCILIAN

La primera y última vez que quise que perdiera mi equipo sucedió mientras veía un "corto" que emitían en el programa "Versión Española" de TVE. La pieza rememoraba en un tono agridulce las últimas horas que vivió el autor cuando era niño con su padre antes de que este muriera aquejado de un cáncer terminal. El padre hincha acérrimo del Atlético de Madrid escuchaba por la radio (años setenta, días de radio y fútbol exento de imposturas) un partido contra el Fútbol Club Barcelona en el cual se jugaban el título de liga. El protagonista recordaba aquel momento trascendental, ese último momento compartido antes del adiós final un día de pic- nic en las afueras, la incertidumbre de si su padre iba a tener una última alegría antes de la certidumbre del apagón final. No recuerdo el nombre del cortometraje que me conmovió hace tanto tiempo, ni tampoco de su desenlace más allá de lo evidente, pero sí recuerdo cómo ese día mientras lo veía, quería con toda mi alma, que con efectos retroactivos el balón entrara en la portería del Barcelona una y otra vez y así alegrar los últimos momentos de existencia de ese padre de familia que por lo demás parecía un tipo humilde y simpático. La magia del cine, el poder evocador de las imágenes, la sensibilidad de una pequeña gran historia... Todo esto poseía esta obra que trataba el fútbol de forma tangencial.


Cartel de la película "The Damned United"
Desgraciadamente y hasta hace unos años,  fútbol y séptimo arte han tenido más desencuentros que armonía. Existen diversas películas en las que el fútbol resulta un elemento catalizador, más o menos evidente de historias  que por otra parte funcionan bastante bien ("Evasión o Victoria", "Quiero ser como Beckhan", "Días de fútbo"l, "Luna de Avellaneda"...)  Pero nunca se ha logrado realizar una película de ficción (en esta entrada dejamos aparte el género documental) cuyo tema central sea el deporte rey. Antonio Gasset y Dubois se preguntaba en su época de presentador de "Días de Cine" el por qué de esta ausencia  y de los fracasos en los pocos intentos serios de subsanarla.. Otros deportes tenían sus películas que funcionan relativamente bien, como baseball, boxeo  o fútbol americano.  Quizá el fútbol ofrece per sé lo que te puede producir una película: pasión, identificación, sorpresa, aliados, enemigos... y una espontaneidad que lo hace maravilloso. A mayores, el carácter claramente grupal de este deporte hace más difícil la narración cinematográfica del mismo, por ello los acercamientos más acertados, como en el caso que nos ocupa, fijan entorno a una persona carismática y sus andanzas el contexto de la película.

Después de esta travesía en el desierto, hace unos cuantos años comenzaron a realizarse algunas películas sobre futbolistas y fútbol que lograban un sano equilibrio entre la seriedad fílmica y las concesiones a los amantes del fútbol..  Una sorpresa especialmente agradable fue  "Looking for Eric "  de Ken Loach , que cuenta con la sobresaliente participación del ex- futbolista Eric Cantoná. Una buena película  sobre futboleros y problemas sociales para futboleros, cinéfilos e inquietos en general.

En este contexto me encontré con "The Damned United", la que es para mi la mejor película sobre fútbol que hasta he momento he visto.. Se trata de una película inglesa (basada en una novela homónima, parece ser) que narra la trayectoria profesional del entrenador Brian Clough. Considerado por muchos como el mejor entrenador de la historia de Inglaterra, ascendió con la ayuda inestimable de su "segundo" Peter Taylor , desde los últimos puestos de segunda división al Derby County a primera división e incluso logró arrebatar el campeonato al todo poderoso Leeds. Más tarde, realiza semejante proeza con el Nottingham Forest, con el que sería campeón de la Copa de Europa dos años consecutivos. 

Brian Clough y Peter Taylor en la realidad. Juntos tuvieron sus mayores éxitos deportivos.

La película se desarrolla a finales de los años setenta y mediados de los años setenta, la época en la que Clough entrenó al Derby County y al Leeds. Con el aderezo de estar basada en un personaje real y con unas excelentes actuaciones, la película nos habla de principios, éxitos, fracasos amistad y traiciones. Clough, irredento bocazas y amante del fútbol limpio y de pase dirige al Derby County desde la segunda división inglesa hasta el título de liga y los cuartos de final de la copa de Europa. Por el camino se enemista con el Leeds United  y su entrenador Don Revie por considerar que el fútbol que practican es primitivo y lleno de acciones al margen del reglamento (puñetazos, patadas en las rodillas, etc). Impagables las imágenes de archivo de las "cerdadas" del Leeds y la permisividad arbitral que hacían a Brian Clough odiar a este club. Pero por azares del destino, y tras perder  la eliminatoria de la Copa de Europa con el Derbi County acaba fichando por el equipo que odia, el Leeds, con la intención de superar los logros de su enemigo Don Revie.  Los cuarenta y cuatro días que estuvo al frente del equipo de West Yorkshire fueron un calvario con continuos enfrentamientos varios jugadores de este equipo, lo que es comprensible, puesto que en el primer día de entrenamiento, ni corto ni perezoso el señor Clough les dijo a sus nuevos pupilos: "Hasta donde yo sé, podéis tirar todas esas medallas que habéis ganado estos años a la basura, ya que las ganasteis todas robando". Eso es hacer amigos el primer día de trabajo.

Con una estructura narrativa apoyada ens "flashbacsk" y "flashforwards" insertados de forma sutil, el filme  utiliza las imágenes de archivo y el diseño de producción para a dibujar  la extravagante y ególatra personalidad del protagonista (que aún así nos despierta simpatía) La ambientación de finales de los sesenta, principio de los setenta está muy lograda y el mundo interior de un fútbol pre profesional, más de andar por casa realmente bien mostrado (impagable el momento en el que para agasajar al equipo contrario en el banquillo le ponen una naranja y un cenicero para cada jugador)

No muy conocida en España, pasó de puntillas por las carteleras, aunque recibió bastantes buenas críticas por parte de la prensa especializada, y gracias al boca a boca se fue haciendo conocida entre los amantes del deporte rey. No hay duda de que un amante del buen cine disfrutará de esta historia casi shakespeariana,  le guste o no el fútbol, no obstante, un amante del cine y del fútbol disfrutará de la película de una forma mucho más intensa. Podemos decir que con esta película y después de muchas deudas, séptimo arte y balompédico deporte por fin se reconcilian.


José A. Piñero

PD: Para conocer más la personalidad de Brian Clough, una selección de sus "perlas" puede ayudar: http://es.wikiquote.org/wiki/Brian_Clough

lunes, 29 de julio de 2013

ENKE, LA CARNE DE LOS DIOSES



La verdad es que, hoy por hoy, casi todo lo que del fútbol irradian, no  sólo la televisión (nicho de caspa y vergüenza ajena, cuando no directamente de podredumbre), sino los medios en general (con honrosas excepciones, al César lo que es del César) ha conseguido mover a cualquiera que no pueda ser definido como un perfecto borrego primero, del interés a la indiferencia y de ahí directamente al vómito.

Resulta no ya una excepción, sino un auténtico mirlo blanco, un minuto que no diseccione peinados de superestrellas, lecturas de labios, jugadas trucadas o que no encumbre palabrería hueca de aquellos que no han visto un partido de fútbol en su miserable vida sin el pasamontañas de hooligan o la de aquellos otros que a sabiendas, mienten, engañan y estafan a la inteligencia (hago mías, parafraseando,  aquellas palabras de Manolo Preciado, que en gloria esté: “si lo dicen como un chiste, a mí no me hacen gracia; si lo dicen de verdad, son unos canallas”).

Extraído de Tumblr por Novofairy.
Con esos mimbres, hablar de periodismo que sea digno de ser llamado como tal sin ofender a Larra, resulta, tristemente, una búsqueda de excepciones, de pequeños tesoros. Meter a Larra en estas líneas no es gratuito, ni tampoco es un recurso para incitar el amor propio de los que tienen que levantar ese gremio, sino que me da pie a hablar de una de esas excepciones que, deo gratia, nos alimentan a los que amamos este juego sin la necesidad de ofrecer hostias en los bares y con la libertad de no necesitar hacer patria de nada. 

El último programa que verdaderamente me conmovió y me dio que pensar en lo divino y humano que hace al fútbol, fútbol y al hombre, hombre, fue un  "Informe Robinson" (Canal +), el dedicado a Robert Enke, el que fuera portero entre otros del Fútbol Club Barcelona, Hannover y Selección Alemana y que, como nuestro romántico universal, se quitó de en medio sin ruido, sin ceremonia y sin llegar siquiera a la edad de Cristo.

El reportaje intenta arañar bajo la epidermis pública, mediática y deportiva de una estrella del fútbol y comprender, siquiera de refilón, el viaje del bueno de Enke de la alegría al suicidio, el galope hacia la muerte a lomos de su particular caballo del apocalipsis: la depresión. Abre la puerta de una cuestión que, no es que pase desapercibida para la farándula y la caverna, sino que ni siquiera ha sido tomada en consideración: la humanidad de los ídolos, la materia prima del futbolista que, como la de todos no es otra que carne, sangre, circunstancias, problemas y sentimientos; y de esa pasta estamos hechos todos, también Maradona, también, también Cristiano, también Dios, digan lo que digan los curas.

Intentar entender porqué sufría Enke con cada balón que le chutaban, con cada pitido de la grada, con cada reproche de un compañero, compadecer su agonía por la presión de los fantasmas que moraban en su cerebro e ayuda a descifrar porqué cada vez que me pongo las botas y echo a rodar el balón entre mis amigos, entre mis rivales, soy capaz de olvidar todos los problemas que atormentan a los que por desgracia tenemos que vivir estos días, soy capaz de ser libre, pero también me resulta esencial para comprender que en este jodido mundo, también en el brillante escaparate del fútbol que impone la felicidad al encadenarla al número de ceros de la cuenta corriente, la oscuridad puede hacerse hueco dentro de nosotros.

Daniel Piñero



sábado, 13 de julio de 2013

MAREA BLANCA



Hace tanto tiempo ya que he de manejar cifras de dos dígitos. Recuerdo, que en mi
adolescencia (tendría quince o dieciséis años, tiempos pretéritos sin duda), vi un documental de T.V. que he recordado  el resto de mi vida.
A finales de los noventa, el acceso a internet era una idea casi quimérica para los
jóvenes como yo y  aquél que tenía un teléfono móvil, además de ser un “rara avis” era
tachado explícita o tácitamente de “pijo” y “soberbio”  Quiero decir que la capacidad de asombrar, conmover e impactar de las imágenes todavía estaba intacta.

El programa de culto "Documentos TV" realizó  un interesante documental sobre la generación desaparecida en el pueblo de Villagarcía de Arosa por consecuencia directa o indirecta del tráfico de droga de los años ochenta. 
Como digo, yo por aquél entonces era un púber atolondrado (como lo son  todos los adolescentes)  y además mis cervezas de fin de semana algún canuto que otro me había fumado en su momento. Todo está por descubrir a esa edad. No digo nada nuevo.  Ya por aquél entonces jugaba al fútbol con mis amigos, como una religión, sábado tras sábado, lloviera, nevase o se acabara el mundo. La familia de amigos del fútbol se hacía cada vez más grande y sus vínculos más fuertes.

El equipo "Dejarnos Vivir" ganó el campeonato de las fiestas de Vilagarcía
de 1987. Jóvenes inquietos y desorientados que vivieron momentos felices.
Durante mucho tiempo recordé la presentación del documental, el hilo conductor del mismo era una vieja fotografía. En ella aparecían doce jóvenes en traje de “sport” y formación de  equipo de fútbol. Once jugadores de campo y “el entrenador”. Las edades oscilaban entre los 16 y los 25 años. El nombre del equipo era “Dejarnos vivir” ([SIC] El grito de auxilio de una juventud confusa, inquieta, mal vista por la gente de bien del pueblo. Como comenta el documental,  esta juventud incomprendida que hacía fanzines, formaba grupos de música, que tenía inquietudes, se topó de bruces con lo que le ofrecían los "charlines" y los "oubiñas", una red en la que era difícil no caer y de la que es casi imposible salir. Todo ello aderezado con el nihilismo, el desencanto y el desconocimiento del que hacían gala esta otra generación perdida.  El programa de T.V desgrana la vida y la muerte de  los miembros del equipo de fútbol que aparecen en la foto. El equipo que ganó el campeonato de las fiestas de Vilagarcía de  en 1987.Una reivindicación, una sensación, el sentimiento de que nadie les entendía, de que todos estaban contra ellos. Esa victoria fue algo más que un bálsamo. El único superviviente del equipo, dice que el resto del pueblo, cuando vieron que ellos ganaban "se jodiero y se hartaron de joderse". Ese fuerte sentido de la comunidad, de la lucha contra el enemigo, el fútil momento de gloria del que pudo disfrutar una generación condenada a la extinción, la heroicidad de andar por casa que te confiere el fútbol, la amistad, la lucha contra  los molinos… todo eso hace que el documental llegue a la médula.  ¿Quién no ha vivido o visto 
una historia de este tipo?  El marginado que vence al exitoso, los humildes sin talento, a fuerza de unidad derrotan talentosos arrogantes, En l caso de “Marea Blanca”, el equipo es una mera excusa y el drama se abate sobre los protagonistas con la inclemencia de la tragedia griega. Pero ese momento de  luz, y esa fotografía queda como el momento álgido de esa generación de jóvenes.


Después de mucho tiempo buscando, por fin encontré el documental en Youtube. Con el paso  del tiempo no ha perdido un ápice de fuerza. El testimonio de las madres, por aquél entonces  ignorantes como los hijos de los tipos de drogas y sus consecuencias sigue resultando estremecedor. Por otro lado, se puede considerar un documento gráfico de la historia reciente de España.



martes, 2 de julio de 2013

EL GOL (por Dennis Bergkamp)

Un desafío a todas las leyes: las de la Naturaleza, las de los dioses y las de los hombres. Una coreografía imposible, incomprensible, inimitable. Un duelo a muerte con la geometría, la termodinámica, la teología y hasta el diabolus in música en el que el pistolero holandés los fulmina a todos en apenas 3 segundos de poesía visual surrealista y genial.

Casi nada... Fotografía de: http://www.bergkamp10.net
Temporada 2001-2002 (año glorioso para los gunners: Premier League y FA Cup). St. James´ Park. Newcastle- Arsenal. Minuto 13, segundo 14. Dennis Nicolaas Maria Bergkamp, el cañonero mecánico que por contrato tenía miedo a volar, se para en la media luna del área de las urracas, de espaldas al arco, aliento del defensa en la nuca, a varios años-luz de la línea de gol. Ve venir la pelota desde la banda izquierda, se acomoda, levanta su zurda y… 3 segundos después el balón bate la red pegadito al palo. En medio la nada; el tahúr cambia la bola cubilete, el dinero cambia de manos, el espectador cambia su cara cuando en su cerebro se enciende el indicador de elipsis.

En ese momento, nadie sabe qué ha pasado; y hoy, después de haber revisado el vídeo cientos de veces, yo no puedo explicar ese qué ha pasado; y no creo que nadie pueda hacerlo; en cuanto la pelota sale de las botas de Robert Pires, lo inexplicable: la finta es a la izquierda, el movimiento es a la derecha, el toque es hacia dentro, la pelota vuela hacia el exterior un Expediente X de puro talento en el que, efectivamente, la verdad está ahí fuera pero es tan intangible como inalcanzable.Para muestra un botón: el defensa ni siquiera puede hacerle falta.
Nadie ha conseguido emularlo, no hay un “Messi marcando gol a Inglaterra” y nadie ha logrado descifrar el código de retorcer lo imposible moldeando algo tan mundano como obligar a la pelota a cruzar la línea de meta, y hacerlo concentrando en la instantánea a Gardel, Baryshnikov, Dalí y Antonio Gades.

Dennis Bergkamp, el mago que fabricó del hielo el único gol inexplicable de la historia, se retiraba en mayo de 2006 viendo al Barcelona de Rikjaard y Ronaldinho levantar la Champions en París: ese día no sólo moría el penúltimo 10 (apenas un par de años antes colgaba las botas Roberto Baggio) y tocaba el cielo el último, sino que le salían sus primeros dientes al fútbol moderno, el de clembuterol y complejos contratos publicitarios… pero esa ya es otra historia.



Daniel Piñero