viernes, 17 de febrero de 2017

Minuto 1

Don Francesco Totti, patrón de los veteranos
El fútbol es infinito. Es la dinámica de lo impensado (Dante rosarino dixit). Es movimiento perpetuo. Es cinta de Moebius. Es desafío a la termodinámica y victoria por goleada.

Siempre queda otro partido. Siempre que un árbitro pita el final del encuentro, otro silba el principio del siguiente. Siempre. El fútbol es el elixir que destilamos para perpetuar nuestra infancia. Seguir jugando y jugando, abusando de ese código troquelado en el reptiliano. Es seguir siendo siempre Aquiles.

Es verdad que los que ya peinamos canas, no digo en la cabeza, sino  en la barba, los que, como decíamos ayer, jugábamos en la plazuela con dos chaquetas de portería, los que hemos roto zapatos pateando un bote, los que teníamos como oro en paño la camiseta morada de Batigol, los que hemos probado en los recreativos a jugar con el  PSV Eindhoven o el Nápoles al arcade del Euro League, es verdad que vivimos con la espada de Damocles del partido- homenaje pendiendo sobre nuestros molidos huesos. Y, cosido a ese cansancio, a esa impotencia ante la inexorable decadencia de tu cuerpo siempre sobreviene, de vez en cuando, la mirada a la toalla en tu esquina del ring sopesando la posibilidad de echarla a la lona. Pero todos sabemos que la toalla nunca besará la lona, que antes será el peleador el que se desplome.

Después del primer tiempo, descanso, segundo tiempo, prórroga y penaltis vendrá otro primer tiempo, segundo, prórroga y penaltis. Y después otro. Y despúes tercer tiempo con tus hermanos. Y después dormiremos como niños porque nunca olvidaremos por qué nació Lobanovsky, porque  “Confieso que es muy rara la noche que no sueño con goles espectaculares, hermosos y míos”.

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jueves, 5 de enero de 2017

EL ÚLTIMO PARTIDO



PRIMERA PARTE




El fútbol apareció en nuestras vidas como algo que siempre había estado allí, como las piedras de Stonhenge, como los menhires de Carnac, como el puente romano, como el dinosaurio de Monterroso.  Nunca nos preguntamos sobre su origen, ni sobre su por qué. Lo normal es que entre los juguetes de la más tierna infancia apareciera un balón, y ya desde entonces, nos dedicamos a darle patadas con más o menos fortuna... Si no era la familia eran los amigos, y si no los compañeros de clase, el fútbol estaba por todos los lados, no como ahora, que está por todos los lados menos donde debe: en las plazas y los parques.

 Así crecimos, así hicimos nuestras primeras amistades de fútbol, fuera de los círculos impuestos por adultos, familia y escuela, y también nos granjeamos nuestros primeros enemigos, vivimos nuestras épicas victorias, nuestras derrotas, aprendimos a quién había que pasársela para que te la devolviera y a quién para que te resolviera el partido, aprendimos a cuidarnos del bestia que daba hostias como panes y dejaba su sello en tus espinillas después de cada partido, aprendimos que a veces, el gordo o el tirillas que se ponía de portero porque no valía para nada más, podía erigirse en el héroe descubriendo habilidades que ni él mismo sabía que tenía. Jugábamos en el patio, a la hora del recreo, con dos mochilas, o dos chaquetas como portería, jugábamos en la plazuela de San Juan de Sahagún, aterrorizando con nuestros balonazos a las señoras que salían de misa, jugábamos en casa, con una pelota de lana, jugábamos en el prado de al lado del frontón en el pueblo, destrozando sitemáticamente las rodilleras mil veces remendadas de los pantalones vaqueros del pueblo, a base de hacer tacklings  y palomitas que ni en Wembley se habían visto.

También en aquella época comenzamos a tener nuestos héroes, los grandes, los de los pósteres, cuando el fútbol era en la 2 los sábados a las ocho y media, "por la 2 de la Peña de Francia"la Copa de Europa se jugaba los miércoles en TVE y el fin de semana nada de rosario de partidos a mayor gloria de los derechos televisivos. Horario de invierno, todos a las cinco, horario de verano, todos a las siete, en la radio, Tablero Deportivo, de Juan Manuel Gozalo, sonando en el coche de mi padre según volvíamos del pueblo. Gol en las Gaunas, penalti en BalaídosPolster en el Logroñés, El Tato Abadía, los cromos de Panini.. la Bulgaria de Stoichov, la Suecia de Larsson, el poster de Koeman en la habitación, "El día después" los lunes... Era la época en la que nuestros ídolos eran SEÑORES, adultos heroicos de una edad indeterminada, a la que por supuesto nunca íbamos a llegar, no porque no pensáramos vivir largos años, si no porque el transcurrir del tiempo era un tema que ni siguiera llegábamos a concebir.

DESCANSO

Llegó la adolescencia, y  fuimos guardando los playmobil, los lego y los Gi Joe, nos adentramos en el extraño  y esquivo (para algunos) mundo del flirteo con el sexo opuesto,  del aparentar,  y del molar,  y del ¿vacilar? (nunca supe qué es eso)  y del simular ser adulto,  y  cayeron los primeros litros de calimocho, y nos dejamos seducir por los placeres de la fascinante noche. Esa fue la primera criba. Muchos abandonaron el fútbol y se acercaron a actividades más cool en ese momento, el skate, el baloncesto (Air Jordan mediante), o simplemente claudicaron ante el imperativo biológico de que dar patadas a un balón no es una actividad apta para todo tipo de psicomotricidades,  y se dedicaron a actividades más intelectuales. Otros sin embargo, abrazamos la noche, abrazamos el rock, abrazamos el rol (con una ele solo) y aún así mantuvimos, esa toma de tierra a nuestra infancia que es el balón, quizá el único juguete que puede acompañar a un hombre desde la cuna hasta la tumba. Era la época de los partidos de resaca, de bajar a la Aldehuela tres colegas y montarnos el partidito, donde fuera con quién estuviera allí, de los primeros desafíos a la autoridad (el encargado de las pistas), de descubrir nuevas amistades, de crear el ritual, todos los sábado por la mañana, a cuarenta grados o a cero, con lluvia o con nieve,  y disputar nuestra dosis semanal, hubiera exámenes o fueran plenas vacaciones estivales. Los caminos de ida y vuelta con los compañeros de equipo por toda la ciudad fueron una forja de amistad cuyos cimientos siguen intactos hoy veinte años después. De esos partidos salieron algunos de mis mejores amigos, y aunque algunas mentes pequeñitas no lo entienden (fútbol, aggh, qué poco intelectual), de la parte nos fuimos al todo y del fútbol nació el arte, nació la música, nació la literatura, nació la curiosidad por el mundo en que vivimos.

SEGUNDA PARTE

La juventud no existe más allá de ser recuerdos que te asaltan cuando dejas de ser joven. La juventud son las anécdotas que evocas cada vez que te juntas con esa gente con la que compartes recuedos... La juventud no existe porque la juventud es la vida, para ello está diseñado el sistema, los anuncios son para ti, los protagonistas de las series y películas son de tu edad, el instante solo existe para disfrutarlo, no hay futuro, ni en el sentido punk ni en el sentido epicúreo del término. Es la época en la que los jugadores tienen más o menos tu edad, solo de coña te planteas que mientras un chaval de tu edad está ganando millones, copas de Europa, copas del Mundo, tú andas viendo tu vida pasar sin saber muy bien cuál va a ser la camiseta que te vas a poner mañana. Es un acto de reflexión, que en términos vitales, dura un segundo, se pasa con el siguiente trago, con la siguiente risa. 


Universidad o Formación Profesional, 

paro o trabajo,  fin de semana tras fin de

semana, concierto a concierto, libro tras libro, construíamos nuestra propia idiosincrasia, hicimos nuestro grupo y nuestro equipo en un ente que se fusionaba, tanto en las canchas como en las barras. Habíamos cambiado el PC Fútbol por el ISS, estábamos asistiendo, sin saberlo entonces, a la muerte del fútbol como deporte de masas y al surgimiento del negocio multimillonario de imágenes y derechos. Pero por encima de todo, era la época de tres partidos a la semana más la el Trofeo Diputación el fin de semana, durante quince años, jugando como equipo de barrio, con los colegas, la mejor forma de disfrutar las victorias y digerir las derrotas. Marcado en el calendario semanal como el hito que nos sacaba de la rutina, jugar en La Maya era como ser del Rayo Vallecano, te daba más disgustos que alegrías, pero había algo irresistiblemente magnético que te hace año tras año querer seguir ahí. Así es como inevitablemente nos fuimos haciendo mayores: Los primeros años, los partidos eran por la mañana y jugábamos de resaca. Más tarde los partidos eran por la tarde, y jugábamos de resaca. Finalmente, los partidos eran por la tarde, y el día anterior había que dormir para no sufrir un infierno mientras intentabas darle patadas al balón.

FIN DE PARTIDO

Empecé el primer post de Camarada Lobanovsky haciendo referencia a la cita de Camus en que reza "todo de lo que la vida sé, en el fútbol lo he aprendido", Es la idea que ha subyacido en este proyecto desde el minuto uno, unir el balompié  con la todas las aristas de la vida, el fútbol como metáfora perfecta de casi cualquier situación vital. Y digo casi,porque falla en uno de los grandes chekpoints vitales: El final. El final del partido está pautado, 90 minutos + descuento. El último partido de los jugadores profesionales conlleva un ritual de sustitución, aplauso, y agradecimiento, más quizá un epílogo en forma de partido homenaje. No así en la vida del futbolista por placer, el de la calle, que  no sabe cuál el último partido que va  a jugar, antes de que la rodilla, o la espalda, o el jefe le haga  crack definitivamente y le impidan volver a disfrutar del deporte rey si no es desde la grada con una cerveza en la mano. Los finales son cosas de las películas y de los futbolistas profesionales, la vida no tiene créditos.




Los que seguimos jugando al fútbol a los treinta, y más allá, ya hemos pasado de largo en edad a los ídolos. Es la época en la que los futbolistas son chavales que hacen cosas extraordinarias. Sólo quedan unos cuantos héroes de tu generación que se han mantenido en la élite. TottiBuffonDel Piero,
Es la etapa en la que te marcas este límite: Cuando se retire Totti dejo el fútbol, cuando se retire Buffón... La necesidad de tener un final marcado, la ilusión de que vas a dejar de hacerlo cuando tú elijas y no cuando las circunstancias te aparten a patadas de las canchas, el titánico trabajo de aplazar el implacable avance del atardecer...



¿PRÓRROGA?



Tiene el mes de septiembre un halo melancólico como de despedida, es un adiós lento y perezoso a las vacaciones, a las playas, a las tardes largas, a los bullicios callejeros y a la manga corta. Durante los últimos días de agosto los días se han ido haciendo más cortos y ha caído alguna tormenta, como avisando que lo bueno está por terminar, como los silencios incómodos y las malas caras que se cuelan donde antes había risa y caricias.  Es septiembre el final del todo vale, de los amores de verano, del dolce fare niente. Es más incluso que enero, un mes para la reflexión, el mes de pensar en el futuro, Marcado por el fin del ciclo agrícola y el inicio del curso escolar, estamos acostumbrados a resetear y prepararnos para lo que viene. También es por su puesto, el mes de la vuelta del fútbol con todo su esplendor, lejos ya de los clásicos torneos veraniegos que calman las ansias de los más viciosos y e las perezosas jornadas de agosto que van anunciando que lo bueno está por terminar. Fue en septiembre cuando decidí escribir este canto de cisne, con la doble intención de despedirme, no a la francesa, para variar, del fútbol y del blog. Por un lado un largo período de inactividad futbolística producido por lesiones que se iban reproduciendo hasta impedir la práctica del juego, por otro un cierto hastío vital- futbolístico, me hicieron tomar la decisión. Resulta que unos meses después, he podido volver a las canchas, siempre con dolor, siempre al setenta por ciento, siempre con el aviso de que el depósito está en lar reserva, pero a jugar y a disfrutar al fin y al cabo. También resulta complicado despedirse del blog con el que tanto he disfrutado, así que cerraré la puerta, pero no echaré la llave. Se podría decir que estoy viviendo la prórroga, pero sabiendo que es, como todas las prórrogas, el anuncio del inmimente final, que es el alargue innecesario pero gozoso de algo que se podía haber resuelto antes, como cuando vuelves con tu ex-,  una decisión que sabes que te va a dar buenos momentos, pero que inevitablemente te conducirá a un melancólico y  oscurecido final. Todo sea, por no hacerme, definitivamente, "adulto".


martes, 24 de mayo de 2016

Certificado de defunción del periodismo deportivo.


 Hurto furtivamente y a vuelapluma el título de la entrada anterior de este blog y del lema tatuado en la elástica palermitana para encabezar estas líneas dedicadas a dos personas que no son futbolistas pero que son fútbol. Y son deporte. Y honestidad. Y ética. Y, sobre todo, periodistas (gracias por serlo; y más gracias por serlo en los tiempos que corren, malos no ya para la lírica, sino también para la prosa). Son Santiago Segurola y Javier Ares.

Ánge, Segurola, Ares y redactor de Lobanovsky: Mucho fútbol.
Después de más de dos horas de mesa redonda con ellos ayer en Salamanca el irse a casa era un ejercicio de degustación de agridulces. Dulce por haber tenido la oportunidad de compartir conocimientos con dos infiltrados en los entresijos del decadente circo que hoy es lo que otrora fue deporte: el fútbol. Amargo o agrio porque la radiografía que Segurola y Ares presentaron no deja ningún resquicio a la redención ni del fútbol, ni del periodismo deportivo. Y no ya porque Segurola nos diera la exclusiva de que había sido despedido de Marca (ellos sabrán, aunque a nadie sorprenden ya estas purgas: si no llevas la camiseta, no trabajas) sino porque señaló al emperador en cueros confirmando verdades a voces: que el periodismo independiente es un enfermo herido de muerte y que las presiones que sufren los profesionales han asfixiado al rigor periodístico, a la información veraz y, por supuesto a esas ideas, hoy quijotescas, que se llaman ética y deontología profesionales. Primicia ninguna, cualquiera con dos dedos de frente sospecha cómo se cocinan las portadas y las tertulias de la alevosía y nocturnidad, pero escándalo el máximo cuando se dice alto y claro que, hoy por hoy, los poderosos, léase Don Dinero no permiten que se informe, que se ilustre, que se forme, que se cree opinión, sino que imponen el pensamiento único al grito de la gallina de los huevos de oro: el entretenimiento, que no es otra cosa que el aborregamiento.

Ahora, lo más amargo es certificar que dos colosos como Segurola y Ares tiran la toalla. Tienen claro que el periodismo honesto morirá con ellos y con un puñado más de cowboys de la pluma y el micrófono. Que la guerra contra el pensamiento único está perdida, que el futuro ya está aquí, que la distopía es pasado mañana.


Daniel Piñero

sábado, 30 de abril de 2016

ROSA COMO EL DULCE, NEGRO COMO EL AMARGO: AVENTURAS EN PALERMO



1. EL BALÓN Y LA BOTA

La puntera es Calabria, el balón, Sicilia.
Italia tiene forma de bota. Así aprendíamos geografía de pequeños con los mapas del libro de socialesItalia parece una bota a punto de arrear un puntapié. El receptor del  punterazo no es otro que  Sicilia, que parece un balón pinchado, como si  Sofía Loren, en traje de gala, estuviera haciendo el saque de honor de un partido entre yonkis en cualquier descampado  de Palermo. Pensándolo bien, no es mala forma de definir la isla, donde lo sublime y lo sórdido conviven pared con pared. 
Con este símil sociológico- geográfico en la mente, me disponía iniciar un viaje en el que pretendía indagar más a fondo sobre elfútbol siciliano. A pesar de que casi siempre ha tenido presencia en las máximas competiciones, el  calcio de la isla no goza últimamente de buena salud:   El Palermo se ha convertido en un equipo ascensor entre Serie B y Serie A.  Tuvo sus momentos de gloria en el pasado, su desaparición y su refundación como casi todos los clubes italianos  y  llegó a a su punto álgido cuando aportó a cuatro jugadores para la selección italiana campeona en Alemania 2006. El Catania Calcio, su archirrival  ocupa la parte baja de la tabla en la Lega Pro, el equivalente de la tercera división.  Actualmente, el mayor aliciente para los hinchas locales es ganar el derbi contra sus rivales históricos. A esta rivalidad se ha unido en los úlitmos años  Messina, conformando un triunvirato de enemistad que a veces se va de las manos. Los enfrentamientos entre ultras de estos equipos suelen devenir en batallas campales: en 2007 un policía resultó muerto a causa de los disturbios tras el partido.
Este año, no ha habido derbis sicilianos, pero afortundamente, el calendario de la Serie A se acomodaba bien a mi plan: un Palermo- Torino se habría de jugar el  domingo 14 de Febrero de 2016, también conocido por los católicos como día de San Cirilo y San Metodio, al poco de mi llegada, así que decicí programar el partido como el evento central del viaje. Un duelo norte- sur era un regalo para mi mente calenturienta, donde todavía quedan posos  ese calcio mítico y mitificado con el que crecí donde el Milan de Sacchi, de Baresi, de Van Basten gobernaba con mano de hierro y fútbol de precisión Europa. Ese calcio de los equipos temibles, el Torino de Martín Vázquez, el Parma de Asprilla, la Fiorentina de Batistuta, equipos que solo podías ver en los partidos de Copa de Europa que echaban en TVE y jugadores que conocías si algún compañero rumboso de tu clase decidía gastarse la paga enterita en una Don Balón que pasaba de mano en mano como tesoro de sabiduría compartida.


2.DENNIS BERGKAMP, LA BIENVENIDA SICILIANA Y EL TOTOCALCIO


Panino de milza: la bienvenida
Esperando al avión en el aeropuerto, pensé mucho sobre Dennis Bergkamp y su razonbale miedo a los aviones. Un genio como él, no puede estar equivocado. Millones de personas cogen aviones a diario y no destacan en nada especial. En cambio él nunca viajaba vía aérea y metió EL GOL. Con estos pensamientos alimentaba mi fobia a volar en la sala de embarque a las tantas de la madrugada.  Tras esperar cinco horas intentando dormir en las sillas de plástico no me acordaba ni de el holandés, ni de M.A Barracus ni de la madre que los parió. No hay mal que por bien no venga, una vez monté el avión me quedé dormido cual Mágíco González. De Catania a Palermo, dos horas y media de autobús atravesando campos de mandarinos, limoneros, naranjos y chumberas bajo la vigilante mirada del Etna. En la estación de Palermo, que algunos optimistas dirían que es muy auténtica ,  me esperaban Araceli (españolaarquitecta, talentosa, exiliada laboral, guía excepcional y futbolera obligada) y Marina (restauradora, casera atenta y mamma siciliana)  para someterme a la primera prueba palermitana: Se trataba de zampar. En Sicilia, casi todo se trata de comer. Marina me tenía preparados dos panini comprados en un negozzio de Brancaccio: uno de pane panele (torta de harina de garbanzos y croqueta de patata) y otro de milza (bazo cocinado en manteca de cerdo). No le iba a hacer ascos un charro a un bocata de bazo, si aquí del cerdo nos comemos hasta el alma, así que comí la milza con gusto y hambre y comencé a disfrutar de Palermo
En fin, de fútbol estábamos hablando, una vez pasada la prueba palermitana, tocaba la indagar entre los conocidos nativos sobre el calcio de la isla. El resultado fue un descorazonador cero de cinco: Mis nuevos amigos sicilianos me abrieron su casa, me sentaron a su mesa, me guiaron por Palermo, en definitiva fueron excelente anfitriones, pero de fútbol ni papa. Así que frustrado por no tener más material de primera mano del que escribir, decidí hacer el primer acercamiento echando un boleto del TotocalcioUna especie de infernal quiniela diaria que hay que cumplimentar de una manera que no llegué a entender, a pesar de las amables explicaciones de la señorita que atendía el negocio. Con el secreto e infantil anhelo de hcaerme rico con el Totocalcio como Ciccio el Napolitano en Cinema Paradiso me olvidé del fútbol hasta el día del partido.


3. UN ELEFANTE EN LA HABITACIÓN

Pintada antim
Sí, es difícil hablar de Sicilia y no hablar de la mafia, al fin y al cabo son los padres del invento. Más difícil es todavía si hablamos de fútbol, cuyo máximo organismo mundial es una organización criminal y se mueve como una mafia desde niveles internacionales a niveles locales. Valoremos en su justa medida. Ahora mismo los sicilianos están saliendo de un gran silencio, se han sacudido un temor de siglos, están hartos de que se relacione Sicilia con mafia (algo que es inevitable, su historia es la que es) y quieren poner en valor otro millón de virtudes que adornan su tierra. Para calibrar  qué es realmente la mafia hemos de  olvidarnos del halo romántico de El Padrino o de la "molonez" del genial James Gandolfini.:  entre 1981 y 1983 el Clan de los Corleoneses, un grupo de paletos sanguinarios que bajaron de la montaña a Palermo para hacerse con el poder, asesinó a mil personas en una guerra sin cuartel para conseguir el monopolio criminal de la capital. Desde este momento, los palermitanos estuvieron sometidos a la voluntad del siniestro Totó Riina, capo de capi de la familia, actualmente encarcelado. Finalmente, el jefe cayó tras los brutales asesinatos de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borselini:Su megalomanía y brutalidad despertó a la socidead siciliana que comenzó un camino que recorre hasta hoy en día.
Actualmente, dicen los expertos, que de la mano de Berlusconi, la mafia ya no está en Sicilia, si no que fue al norte, y ya no es mafia de luppara y omertá si no de cuentas en las Islas Caimán y delitos financieros. 
Pero Palermo, antiguo paraíso mediterráneo, sigue mostrando las consecuencias de haber estado tanto tiempo secuestrada por la onorata societá: :  yonkis  viejos por el centro atestiguan que fue  Sicilia el gran laboratorio de heroína del mundo en los sesenta y los setenta tras la reunión del Hotel Des Palmes. Como contrapunto, pegatinas de "Este establecimiento no paga el pizzo" del movimiento Adio Pizzo, en numerosos locales dejan a las claras que tras años de amenazas y muertes, los ciudadanos piensan plantar cara al crimen organizado. 


Miccoli y sus relaciones con la mafia, un escándalo en Sicilia
El mundo del fútbol, tan dado a corruptelas y escándalos no es impermeable (más bien todo lo contrario) a la implantación mafiosa en la sociedad. Si hacemos una búsqueda rápida en Internet, encontrampos que  Zamparini, actual presidente del Palermo, declara en una charla en la Universidad   "que la mafia no existe, si no que es un invento de los antimafia para vivir de ello", discurso, por cierto que han utilizado históricamente los miembros de la organización para desmontar las acusaciones de juecesy fiscales. Luego tenemos las amistades peligrosas  del ex- capitán e internacional Fabrizio Miccoli con el entorno mafioso, el hijo del actual jefe de Palermo  U scintilluni o el sobrino del último capo de capi  Messina Denaro, actualmente en busca y captura .Implicado en algunos casos de extorsión, tuvo que pedir perdón entre lágrimas (no se sabe si de cocodrilo)  por su relación con la mafia.  Este no es el único caso de futbolistas codeándose con gente de dudosa reputación, tradición por otra parte implantada en el  calcio  desde antes de los tiempos de Maradona y que ha salpicado a jugadores como BallotelliTotti o Schilacchi. En caso de los jugadores sicilianos o napolitanos es difícil no crecer con algún amigo relacionado con ese ambiente o formar parte del mismo, todo está mezclado y nada es negro sobre blanco.  Por otra parte tampoco es fácil aclarar lo que empieza con una extorsión y acaba con la obligatoria relación entre el futbolista y y el mafioso. Lo que es seguro es que los capos de diversos niveles se enorgullecen de hacerse fotos con jugadores de élite y se legitiman poseyendo clubes de fútbol. Una situación complicada.


4C´È OGGI CALCIO: HOY HAY FÚTBOL


A la hora de publicar esta entrada, el Palermo   
trata de salir de los úlitmos puestos  de la clasficación  tras no sé cuantas jornadas sin ganar y cambiar de entrenador cada cuatro partidos (Ahora va por el noveno, un récord que deja al Atlético de Jesús Gil en calzoncillos). Por febrero, sin grandes alardes, el club gozaba de un colchón de puntos pero jugueteaba con la zona peligrosa de la tabla,. Il Giornale de Siclia decía esto del partido: "El Palermo de Bossi en busca de adelantar al Torino". Era un duelo directo pues para luchar por la tranquilidad que actualmente han perdido. Como ya adelantamos brevemente, este ha sido históricamente el lugar del Palermo: siempre oscilando entre la Serie A y la Serie B, con sus pequeños momentos de gloria, sobre todo en la época de Renzo Barberá, cuando llegaron a dos finales de la Copa de Italia, y la aportación de cuatro jugadores que militaban en sus filas a la selección italiana campeona  del mundo en 2006: Andrea BarzagliCristian ZaccardoSimone Barone, y Fabio Grosso

Pero el día del partido, no pensamos en la historia del Palermo, si no que soñamos con la vitoria del equipo local, así que emprendemos el viaje con la alegría de un domingo de fútbol como los de antaño. Cogemos el tren Termini -Palermo, cuyo trayecto transcurre siempre a pie de playa, ofreciendo al viajero el espectáculo del cristalino mar siciliano. De camino, dejamos atrás Baaghería, la patria chica de Giuseppe Tornatore,  y poco más tarde llegamos la Estación Central. Esquivamos a los yonkis que habitan por el barrio y nos dirijimos hacia el centro, donde está la tienda oficial del club, para comprar las entradas En  Via Maqueda, pleno centro de la ciudad, los edificios bombardeados en el 43 conservan el mismo aspecto que al terminar la guerra: las ruinas que nadie reconstruyó  conviven con tiendas de souvenirs, artesanía y comida típica en los bajos arreglados para el turista... En la Store Ufiziale, en contraste,  todo es todo muy limpio, muy ordenado, muy aséptico. Dentro nos atienden probamente las dos únicas personas de toda la ciudad que hablan más idiomas que el italiano y el dialecto. Allí cogemos dos entradas para tribuna y una camiseta de regalo. Imposible resistirse para un coleccionista de camisetas de fútbol, es probable que sea el Palermo el primer equipo del mundo que jugó con la camiseta rosaRosa como el dulce, negro como el amargo, desde 1907 nuestro colores,  es el lema del  club y la seña de identidad estampada en su camiseta, algo que define su devenir y su personalidad: dulce como la victoria y amargo como la derrota. No son como el Milan, o la Juve o los equipos del norte, avasalladores en sus números, con la vitoria siempre en la sangre. El Palermo sabe que en la vida ganas y pierdes y lo asumen como forma de vida, inluso como manera de afrontar la competición. A pesar de ello, desde 1936 hasta 1942 el equipo de la capital vistió de rojo y amarillo, con los colores de la enseña regional siciliana por imposición del régimen fascista que les prohibía usar el rosa en su uniforme.


Un lema que imprime carácter
Una vez tenemos las entradas nos disponemos a andar una caminata de 4 km hasta el estadio, que estoy seguro que es mucho más de lo que corrieron algunos jugadores del equipo rossonero durante el partido. Pasamos al lado de los monumentos más emblemáticos de la ciudad,el Teatro Massimo,  y el Teatro Politeama. Tras hora y media de paseo por Via Libertad, comenzamos a ver carteles que indican que estamos cerca de "La Favorita", que es como se conoce oficiosamente el estadio, y a respirar ambiente futbolero. Nos unimos  a una pequeña masa tranquila y casi silenciosa que camina hacia el coliseo. Alguna camiseta rosanera, pero poco más: ni enfervorecidos  ultras, ni apasionados cánticos, ni rugir de bombos y cornetas. En la valla exterior, control máximo: todos entrada y DNI en mano para que los carabineri comprueben la documentación de todo quisque, consecuencia de La ley Pisnau para prevenir la violencia en los estadios. Cerca de los tornos de acceso,la fotografía de un adolescente, muerto en disturbios entre aficiones hace unaos años, es honrada con flores y velas. Ya en el interior del recinto entramos al estadio por la puerta cinco.  Las entrañas de los estadios son todas iguales, vetustas  tripas de cemento y hormigón, baños reventados, columnas desnudas, olor a humedad. Pero el rugir del estadio allá fuera y la inminencia del espectáculo conforman esa sensación indescriptible mientras subimos la escalera de granito... Al salir por la puerta del vomitorio vemos un estadio coqueto, con una capacidad para 36.000 espectadores, no es muy grande, pero su estructura vertical y la montaña que se ve al fondo le da un encanto particular. Una vez cogidos nuestros asientos en la segunda zona de gradas y a punto de hacer un Laporta (salir cuando los jugadores ya estaban en el terreno de juego), nos disponemos a disfrutar del partido.

5.EL PARTIDO


Vista general de "La Favorita"
El Palermo, con uniforme rosa y negro, sale con una formación inicial de 4-5-1, "trivote",  con Franco Vázquez a los mandos, dos alas abiertos y Gilardino a la caza de algún balón. Por su parte, el Torino con su clásica equipación color burdeos, dispone de un típico 4-3-3 diseñado para el juego interior. En el minuto dos se le ponen las cosas de cara al equipo local, cuando el incombustible Alberto Gilardino remata con la zurda un balón que había mandado al área el extremo diestro Morganella tras ganar la línea de fondo.El plan de Bossi funcionaba, esperar en la frontal  el fallo del  paciente ataque turinés y salir a la contra. El poco público, concentrado en su gran mayoría en la histórica Curva Nord celebró el gol con rabia. El día se había aclarado, ya solo algunas inofensivas nubes blancas bailaban en el cielo límpido al son de la brisa marina. Se prometía una excelente tarde de fútbol para el tifoso palermitano. Hasta el minuto diez se suceden las ocasiones del equipo local, desbaratadas una y otra vez por Padelli, el portero del Toro. Poco a poco el equipo piamontés comienza a generar juego interior y se planta varias veces ante la portería de Sorrentino, hasta que en el 18, Morganella, esta vez en su área, comete un penalti sobre Inmobile que transforma él mismo. Sorrentino adivina la intención, pero el 10 coloca la bola al lado del poste derecho y el arquero se queda a centímetros de detenerlo. 1-1 y el pesimismo comienza a cundir en la grada. En nuestra grada la gente mira hacia arriba y a abuchea. La Televisión Italiana comenta el partido con cuatro presentadores. Uno de ellos lleva una bufanda del Torino y hace gestos provocativos a la grada... Televisión berlusconiana. El "Chiringuito" llevado al estadio. No tardaremos en verlo en España. 
Ahora es el Torino el que coge confianza y comienza a tener ocasiones. El centro del campo mueve la pelota a un toque y filtra balones entre líneas para  que Inmobile, asista a Belloti que  falla a puerta vacía. A nuestro lado, los seguidores comienzan a gesticular y a soltar exabrutos en dialecto siciliano "¡Minchia!". El silencio que precede a la catástrofe se apodera del estadio, con la excepción del bullicioso Fondo Norte, que anima con cánticos, tifos y pancartas con declaraciones de amor al equipo (el San Valentín del ultra) desde el minuto cero hata el minuto cien. Y en este clima, tras varias pérdidas del Palermo llega lo inevitable, el autogol de González, que desvía a la red un centro que estaba preparado para rematar el diez turinés.  Para colmo de males, Sorrentino se lesiona en el 38 y es sustituido por el jovencísimo Fabrizio Allastra. Con estas llegamos al descanso, muertos de sed, le compramos dos botellas de agua a un simpático vendedor ambulante sin nariz que anunciaba su mercancía por el estadio.

La segunda parte comienza como
Los perros de Palermo: Una actitud vital
acabó la primera, con el Torino apretando. Ahora es Allastra el héroe, que saca dos claras ocasiones de gol. Con el golpe anímico de que le remontaran el partido con un penalti y un autogol, al Palermo le cuesta recuperar la autoestima, pero todavía es capaz de soltar algún latigazo a la contra. Gilardino de nuevo, tiene el empate , pero el arquero Padelli realiza una parada de mérito. Tras esta ocasión, poco a  poco el equipo local se deja ir. Los jugadores se vuelven perezosos como la tarde, como los perros callejeros tumbados en el centro de Palermo, que alimentados por los tenderos, dormitan quince horas al día al sol de las aceras. Con el Palermo ya sumido en la melancolía, el héroe de la tarde, Ciro Inmóbile, que no se parece en nada al errático jugador que vimos en Sevilla, se interna en la banda, regatea al lateral hacia afuera y casi sin ángulo bate por tercera vez la meta rival. Es el minuto 69. Los jugadores rosaneros  entregan la cuchara y deambulan porel campo. El público pide reacción, coraje, más goles, hay tiempo para una remontada. Pero el tiempo va transcurriendo entre posesiones del Torino y algunos lances infructuosos de los extremos del Palermo que siempre acaban con pérdida de balón. Ahora, los hinchas del Torino, que son unos treinta y están situados en el gallinero más alejado de la Curva Nord,  hacen oir sus cánticos durante unos segundos, espoleados por la victoria de su equipo. Los ultras de la Nord no toleran esta afrenta y elevan su nivel de decibelios. El partido va muriendo. Tras dos minutos de añadido los jugadores se saludan amistosamente y se dirigen hacia el túnel de vestuarios, situado en el Fondo Sur. Tras diez partidos sin ganar el Torino le pasa su mala racha al Palermo, que empezaría ese día el Via Crucis que dura hasta hoy. El poder incuestionbale de mi gafe. La tristeza viaja otra vez del norte al sur. En silencio, salimos del estadio confundidos en la masa cabizbaja.



EPÍLOGO


De regreso a casa tengo ya la nostalgia ya antes de partir. Dicen los italianos que cuando vas al sur lloras dos veces, cuando llegas y cuando te vas. Aunque solo he estado una semana puedo intuir a qué se refieren Llueve durante el trayecto Palermo- Catania. El vuelo es terrorífico, turbulencias sacuden el frágil avión de Ryan- Air y hasta un rayo pone a prueba mi fe en la ciencia. Dirijo unas cuantas plegarias a Dennis Bergkaamp pero todo es inútil. Miro por la ventana para calcular más o menos en qué lugar del Mediterráneo va a caer mi cuerpo sin vida, pero no veo nada,el cielo está completamente nublado. No me queda más remedio que empezar a escribir sobre lo vivido en Sicilia. Parece que han transcurrido un millón de años desde que planee escribir esta entrada, quería hacer entrevistas, anotar algo más cercano sobre historias de fútbol y mafia, quería hablar de los derbis, de violencia de pasión. Quizá la próxima vez podré presencias un Catania- Palermo o un Messina- Catania... Pero la verdad, es que el fútbol no es una de las prioridades de los sicilianos, en cuya pirámide de Maslow ocupa el primero el segundo y el tercer lugar la comida. Aterrizado sano y salvo en Madrid, con algún kilo de más y el corazón lleno gelato de pistaccio ya solo estoy pensando en volver.

jueves, 4 de febrero de 2016

DOS CANCIONES Y ALGO MÁS QUE FÚTBOL

Manu Chao y Maradona, hablando de drogas probablemente
Quien más quien menos sabemos que "Maradona no es un tipo cualquiera" según canta Calamaro,  también algo de un "golazo de Mendieta" nos cuentan los soporíferos Planetas y sobre Kubala entona algunas estrofas el Serrat más forofo.  Sobre  Gento, un versito de Tabletom en "Algo así como un tango": ¿Do fueron de gardeles los eventos,perchelero farol?/¿Qué se hicieron de aquellos Paco Gento?/Se interna, centra y gol. Quien haya seguido las andanzas de Camarada Lobanovsky conocerá el tema "El Pibe de mi barrio", canción futbolero- festiva donde un cuarentón jugador de pachanga dominical se siente como el Pibe Valderrama metiendo goles en una portería hecha con dos ladrillos. De Maradona hay como unos treinta canciones, siendo las más canónicas las que canta Manu Chao. Los argentinos, muy dados al cántico cuentan con sonatas para casi todos sus jugadores (Bersuit tiene bastantes referencias balompédicas en sus canciones) y hasta el grupo de rumba rock Estopa tiene un simpático bootleg sobre Riquelme.  Luego hay  canciones de todos los cracks actuales, horribles raps  sobre Ozil y Zlatan, canciones impostadas de Messi incluso sobre Cristiano,¡Hasta el sosainas de Iniesta, ha sido el tema central de alguna desnortada canción! Todos estos hijos musicales del fútbol moderno pueden ser más o menos horrísonos, alegres o vacilones, pero tienen una cosa en común: no me dicen nada.

Aquí voy a hablar de dos canciones porque sus protagonistas son algo más que fútbol y sus cantantes algo más que hinchas. Las dos glosan una historia,como el juglar que canta la gesta del héroe.  Una de las canciones es Meio Do Campo(1973) del cantante Gilberto Gil, ahí es nada. La  bossa nova del coloso brasileño dice así: 

Prezado amigo Afonsinho 
Eu continuo aqui mesmo
Aperfeiçoando o imperfeito
Dando um tempo, dando um jeito
Desprezando a perfeição
Que a perfeição é uma meta
Defendida pelo goleiro
Que joga na seleção
E eu não sou Pelé nem nada
Se muito for, eu sou um Tostão.
Fazer um gol nessa partida não é fácil, meu irmão.






 ¿Quién es el "Querido amigo Alfonsinho" con el que comienza la tonada de Gilberto, al que le dice que hacer un gol en este partido no es fácil? Alfonsinho es Alfonso Celso García Reis , mediocampista del Botafogo en las décadas de los sesenta y setenta. Incansable luchador por los derechos de los futbolistas- y de los ciudadanos- y comunista de carteirinha (comunista de carné) como le tenían catalogado los servicios secretos de la policía. Se puede resumir, con cierta injusticia que Alnfonsinho fue Sócrates (el futbolista se entiende) antes que el propio Sócrates. Pelo largo, barba agreste, opositor al siniestro régimen militar que gobernaba Brasil, coincidía con el artífice de la "democracia corintiana" hasta en sus estudios de medicina. Precisamente tener barba y pelo largo y ser estudiante fue una fuente de problemas para él a la hora de trabajar en los clubes de fútbol. El presidente del Botafogo, Xisto Toniato, no quería estudiantes en su equipo, porque eran fuente de problemas (por rojos, es decir, por pensar), así que los que había fueron vendidos o cedidos, como el caso de Alfonsinho, que a mayores se llevaba mal con el entrenador, Mario "Lobo" Zagallo,extensión en los banquillode la oligarquía militar. Con estas, fue cedido al Olaria Atlético Clube de Río de Janeiro, un equipo bastante humilde de la capital carioca.


Es en esta nueva etapa donde deja crecer libre y salvaje sus barba y su melena, amenaza clara a las normas de convivencia impuestas por la ley marcial de corte de pelo a cepillo. A la vuelta de un viaje a Francia tiene que reincorporarse al Botafogo, pero al Viejo Lobo Zagallo no le gusta lo que ve, lo aparta en un entrenamiento y palabras textuales de Alfonsinho : "Me dijo que parecía un cantante, que no podía ser diferente a los demás. Que me tenía que afeitar la barba y cortar el pelo" * El presidente, que como hemos visto no era un adalid de tolerancia dictaminó:  "Si no se corta el pelo y la barba no le daremos uniforme, al final, quien paga es el Botafogo"  Es obvio que este ultimátum no era causado o no estaba solo causado por su aspecto físico, si no por sus ideas políticas y por ser incómodo al régimen, el cual no podía quitarse de encima tan fácilmente como otros estudiantes o activistas al estar continuamente en el foco público por su condición de futbolista. Obviamente el jugador no cedió y fue apartado sancionado sin jugar ni entrenar. Otros equipos intentaron entonces ficharle, pero el Botafogo decidió dar un castigo ejemplar  y no venderlo, simplemente condenarlo al ostracismo. Con su plaza de médico esperando, Alfonsinho no necesitaba del fútbol para ganarse la vida, pero el mediocampista no es de los que agachan la cabeza, así que comenzó una batalla legal por obtener lo que se llamó "Pase Libre" y que daba el derecho a los jugadores a decidir su futuro una vez acabado el contrato con el club y elegir a qué club querían ir. Como se puede deducir, los futbolistas vivían en aquella época en condiciones de semi- esclavitud, y más bajo la dictadura militar con los presidentes paniaguados del régimen. En este caso la lucha de Alfonsinho por sus derechos había sido llevada a nivel colectivo por el futbolista Just Fontaine en la liga francesa, donde los jugadores eran también juguetes en manos de presidentes autoritarios. Finalmente, con el Pase Libre bajo el brazo y con la razón que le había concedido la justicia deportiva, el médico, futbolista e incansable activista se fue a jugar al Santos de Pelé y continuó su carrera en otros equipos, siempre envidiado por sus compañeros, que como aquel que no va a la huelga y se beneficia de sus logros, querían el pase libre pero no se atrevían a enfrentarse al régimen. En 1974 el documental Passe Livre de Oswaldo Caldeira narra el proceso del comprometido jugador. (Y más recientemente en 2014 El documental Barba, Cabelo & Bidoe  retoma la historia) En 1973, el también opositor al régimen Gilberto Gil,(que llegó a estar en la cárcel)  le canta la canción que traemos a colación. Cuando el cantante dice Despreciando la perfección.../ que la perfección es el portero que juega en la selección se refiera al desafío barbado que realizó el jugador a la perfección estética militar, y lo de la la selección, es porque, aunque él, humilde, lo niega, existe consenso de que se quedó sin ir al Mundial de 1970 castigado por su actividad política y vetado por su batalla judicial. Así termina Gilberto: "Hacer un gol en este partido no es fácil, hermano" 

La segunda canción la compone y canta Alfredo Zitarrosa, Su título "Garrincha" no necesita más explicaciones sobre el tema. Acompañado de guitarras, este afortunado montaje de youtube nos sume en una espiral de belleza futbolístico- lírico- musical. Luego si tienen ganas, amados lectores, de ver otra vez el balón embarrado, sigan leyendo:




Garrincha es bastante más conocido por los futboleros de hoy en día que Alfonsinho eso no admite discusión. Su participación en los mundiales en el victorioso Brasil de Pelé, sus amagos, sus regates sus gambetas, le dieron el pase al Olimpo de los dioses del fútbol. Su vida y su muerte, en cambio, despiertan la simpatía de la gente que amamos las historias de los perdedores que luchan contra su cruz, y de vez en cuando, hasta ganan.  Como futbolista, malabarista del balón, amante del juego y del engaño más que de la meta unívoca del gol, es el típico futbolista al que te dan ganas de pegarle una patada y mandar al tercer anfiteatro junto con el balón si te toca defenderlo. Pero, inocente como un niño,(dicen que tenía la edad
El cantante del pueblo puso lírica a la lírica
mental de un niño de diez años) Garrincha no lo hacía con maldad, como dice Galeano: "Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha no se dejaba sacar la pelota, niño defendiendo su mascota, y la pelota y él cometían diabluras que mataban de risa a la gente; él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría" 
La letra de la canción de su amigo y admirador Zitarrosa es un buen resumen de su vida, caída y muerte. Nacido  Manuel Francisco Do Santos sus hermanos le bautizaron Garrincha como un pájaro feo que habita el Mato Grosso brasileño. Llegó al mundo con todos los impedimentos posibles, no ya para jugar al fútbol, si no para andar (patizambo con los pies girados ochenta grados hacia dentro, la pierna derecha seis centímetros más corta que la izquierda, columna vertebral torcida), la poliomielitis y su adicción temprana al tabaco no ayudaban a convertirle en un atleta. Cuando empezó a jugar al fútbol, los médicos se hacían cruces y efectivamente le auguraban una carrera bien corta. Pero como niño de favela supo convertir su necesidad en una virtud y las piernas mal operadas y zambas en lugar de ser un impedimento le sirvieron para engañar al rival en sus famosas fintas y gambetas. Fintando y gambeteando rivales llegó a jugar en el Botafogo y en el Corinthians, y como hemos visto en la selección nacional, aunque el 
psicólogo del 
Garrincha en el Botafogo
combinado brasileño declaraba que
era "un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo". A pesar de esto, Garrincha participó en las Copas del Mundo de Suecia 58, Chile 62 (donde fue elegido mejor jugador del torno) e Inglaterra 66. Brasil ganó los dos primeros y mientras jugador Garrincha y Pelé juntos la verdeamarela no perdió ningún partido. Amado por la afición brasileña, este muchacho zambo de extrarradio , fuera de la cancha, donde no podía jugar  con el balón, estaba vacío,y se intentó llenar con tabaco, alcohol y mujeres (14 hijos reconocidos de varias mujeres y amantes) Murió en 1983 completamente pobre y alcoholizado. 
Sobre su candidez, dos anécdotas:  cuentan que en el Mundial de Suecia se compró una radio, y un compañero le convenció de que la radio solo emitía en sueco. Garrincha se lo creyó y se la vendió por la mitad de lo que le había costado. Otra anécdota dice que mientras estaban recibiendo el trofeo de campeones en Suecia, le preguntó a Pelé cuando era el próximo partido...Él solo quería jugar con su juguete.
Garrincha ejercía sus picardías de malandra a la orilla de la cancha, sobre el borde derecho, lejos del centro; criado en los suburbios, en los suburbios jugaba. Jugaba para un club llamado Botafogo, que significa prendefuego, y ése era él; el botafogo que encendía los estadios, loco por el aguardiente y por todo lo ardiente, el que huía de las concentraciones, escapándose por la ventana, porque desde los lejanos andurriales lo llamaba alguna pelota que pedía ser jugada, alguna música que exigía ser bailada, alguna mujer que quería ser besada." Eduardo Galeano. Fútbol a Sol y Sombra.

*Información del libro "Futbolistas de Izquierdas" de Quique Peinado












jueves, 21 de enero de 2016

TRESCIENTOS SESENTA GRADOS

Hay historias que se deben empezar a contar por el final. Y hay finales de historias que son un billete a la inmortalidad. Sobre todo si son historias de diablos. Y más aún si lo son de diablos rojos; que le pregunten al Bayern Múnich si tienen o no grabado a fuego aquel final, minuto 92, del veintiséis de mayo del 99 en el Camp Nou, donde un viejo rockero llamado Teddy Sheringham y un asesino con cara de niño de nombre Ole Gunnar Solskjaer le abrieron las puertas del infierno.

La historia que aquí contamos es aún más antigua, casi veinte años se han desangrado día por día desde el plano secuencia en trescientos sesenta grados más desafiante, orgulloso y lleno de carácter del Teatro de los Sueños: Eric Cantona.

Hay mil motivos para recordar a Cantona, para quererlo, para subirlo a ese olimpo de locos geniales que hacen pensar a uno que en la vida hay más colores que el blanco, el negro y la asfixiante escala de grises que va de uno a otro; pero hay uno,   esa congelación del tiempo, ese imborrable y superlativo destello de carácter que te enamora nada más verlo: la celebración del gol que vistiendo la roja del Manchester United le marcó al Sunderland el 21 de diciembre de 1996. Si ese día Old Trafford no se vino abajo es que ya no se cae nunca, voto a Bríos.

El gol es un golazo, arrancando con magia maradoniana en el medio del campo, lleno de potencia después, energía en bruto y garra en la transición, con su apoyo en escudero y rebosante de pausa, suavidad y sueño para acunar el balón en las mallas después de quitar las telarañas de la escuadra. Y luego el éxtasis. Miles de gargantas rugen, explotan rindiendo pleitesía a la magia. Pero a ras de césped, el cazarrecompensas no participa de la bacanal. Solo, callado, girando sobre sí mismo mirando al horizonte como sólo Clint Eastwood sabe hacerlo cuando hace del Rubio. Está claro que en el mundo hay dos tipos de personas, los que empuñan las pistolas cargadas y los que cavan. Tú cavas.

Daniel Piñero




Daniel Piñero

miércoles, 2 de diciembre de 2015

MIS ODIADOS VECINOS, PARTE 2: UN POCO DE FUEGO PARA ESAS BANDERAS





Es día de Superclásico en Buenos Aires
Terminamos la última  entrada de este  blog con las palabras de Sir Alex Fergunson  que afirmaba  que el duelo entre Celtic y Rangers de Glasgow era el más intenso, emocional, duro, denso y extraordinario de todas las rivalidades que se dan en el mundo del fútbol. Sin negar que este derbi está en la cumbre de los clásicos mundiales, quizá hay un encuentro compite con el enfrentamiento glasgowiano en pasión y visceralidad. Si al furor del hincha inglés le añadimos el catalizador de la sangre caliente latina, un siglo de historia y una vecindad incómoda botenemos como resultado, el Superclásico argentino. Efectivamente el Boca- River  o River Bocaun partido de alto voltaje cargado de historia, anécdotas y un sentimiento muy difícil de igualar. Contraviniendo las palabras de Fergurson, el diario británico The Sun a califica el partido de la "experiencia deportiva más intensa del planeta" cuando éste se juega en La Bombonera. Por su parte  The Observer lo considera uno de los cincuenta espectáculos deportivos que hay que ver antes de morir.
No es de extrañar que el derbi más famoso de América surgiera a la ribera del Río de la Plata, pues fueron los marineros ingleses los que llevaron al continente este deporte y los primeros lugares donde desembarcó tal invasión bárbara fueron los puertos de Buenos Aires y Montevideo. No es difícil imaginarse a los marineros de los mercantes ingleses pateando pelotas de trapo por el puerto ante la desconfiada mirada de los lugareños, mientras las naves descargaban productos manufacturados y cargaban materias primas... En el caso que nos ocupa, tanto Club Atlético River Plate, fundado en 1901 como Club Atético Boca Juniors, fundado en 1903, nacieron en el bonaerense barrio de La Boca, y ambos deben su nacimiento a hijos de inmigrantes genoveses (la camiseta de River es un homanaje a la bandera de Génova, y el apodo de los hinchas de Boca Juniors-xeneizes -significa genoveses en dialecto). Tanta similitud no podía más que llevar a una rivalidad no siempre bien entendida. Según fuentes oficiales el primer duelo oficial entre ambos equipos se dio en 1913 con victoria de River por 2-1. A lo largo de la historia del fútbol argentino los dos equipos fueron conformando personalidades antagónicas en el imaginario colectivo. Los aficionados de Boca Juniors se identifican con los obreros, trabajadores humildes y clases populares que habitaban el portuario barrio bonaerense; el lema del club, "La mitad más uno", hace referencia al apoyo que recibe por parte de  la mayoría de los argentinos. También es desde luego uno de los que más seguidores tiene

por todo el
Riquelme protege el balón ante jugadores de River
mundo. Por su parte River Plate, aunque tuvo su origen en el barrio de La Boca, paso a ser conocido como "Millonarios" porque cuando empezó el profesionalismo en los años treinta hicieron un desembolso de de millones de pesos por el delantero Carlos Peucelle, el más caro de la historia del fútbol hasta el momento. Este hecho combinado con el abandono del barrio popular hizo que se identificara a los seguidores de River con las clases más altas de la sociedad rioplatense, así pues el enfrentamiento deportivo pasó a tener una connotación social. Más allá de los apodos de "millonarios" y "xeneizes" las aficiones rivales tienen apelativos más hirientes para denominar al club rival. Los hinchas de River tienen a bien llamar "bosteros" (esto es, manipuladores de estiércol) a los de Boca, debido a la extracción social baja y los empleos de poca enjundia de sus aficionados, en cambio, los de Boca llaman gallinas a los de River haciendo referencia a su cobardía.  Como nada mejor hay que reírse de uno mismo, las dos aficiones han pasado a utilizar tan ofensivos epítetos para referirse a sí mismos. Menos digeribles son algunos cánticos que se dedican mutuamente : "Y
a todos saben que la Boca está de luto/son todos negros, son todos putos/ Hay que matar a los bosteros, son todos putos, son todos Villeros/hay que tirarlos al Riachuelo" o de parte de los xeneizes a sus enemigos:
River sos un cagón/Esos no son los borrachos/Son los putos de tablón
/Quiero quemar el gallinero (así se conoce el Monumental, estado de River)/Que se mueran los cuervos. El fervor de las hinchadas es rayano al éxtasis, la lealtad d del fanático es caricaturizada en la anécdota  que relata Eduardo Galeano en su libro "Fútbol a Sol y Sombra" donde un hincha de Boca que había pasado toda su vida odiando a River pidió que el día de su muerte se le envolviera en una camiseta del equipo rival para poder celebrar en el último momento que "muere uno de ellos".
Una de las acciones más recordadas de las aficiones sucedió el 14 de Mayo de 2015 en lo que se ha dado en llamar "El Superclásico de la Vergüenza". Se jugaba la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores en casa de Boca. Tras una primera parte sin goles y transcurrido el descanso, algunos aficionados de boca arrojaron a los jugadores de River un líquido llamado "mostacera". La mezcla casera contiene varios alimentos picantes (cayena, ají) y un ácido para que fermente siendo su objetivo que provoque quemazón y escozor. Varios jugadores de  River sufrieron lesiones en ojos y piel, así que tras 75 minutos con el juego detenido, se decidió suspender el partido. Más tarde las autoridades decidirían dar el partido por terminado y la clasificación a River y sancionarían a Boca con cuatro partidos a puerta cerrada. Bengalas, botellazos, cánticos amenazantes, guerra química... así es la guerra.

Por supuesto, además de lo que sucede de lo que sucede en las gradas, en el terreno de juego ha habido también un amplio anecdotario. Las dos escuadras han disputado a lo largo de la historia 357 Superclásicos, (241 oficiales) aunque solo uno de ellos decidió el torneo nacional, el de 1976 . Boca ha jugado en el Monumental como "local"

Marzolini, expulsado por la alegría de sus compañeros
debido a las obras en la Bombonera, y ahí ha recibido al "Millo" como visitante, también se ha jugado cinco veces fuera de territorio argentino - tres veces en Montevideo, una en Miami y la última en México D.F, en estos partidos se ha visto a Di Estéfano jugando de portero durante unos minutos mientras su portero se recupera de un golpe, y, mi anécdota favorita, se ha visto a un árbitro expulsar a un jugador, Silvio Marzolini, no por celebrar en exceso un gol de su equipo, el cuatro a cero, sino porque sus compañeros lo hicieran. El colegiado había advertido que no iba a tolerar más algarabía desmesurada y provocación al capitán y defensor de Boca, cuando sus compañeros metieron el cuarto, él no puedo hacer nada por evitar su alegría y el árbitro cumplió su amenaza. Como podemos ver, en un Boca- River, literalmente todo puede suceder.
Aunque el Superclásico argentino se lleva todas las miradas mundiales, en el "Nuevo Continente" existen interesantísimos duelos en todos los países, El Colocolo- Universidad de Chile de Santiago, el Santa Fe- Millonarios de Bogotá, el América- Pumas del D.F. Tenemos en Brasil el derbi de Río, conocido por el chistoso nombre de Fla-Fluo: FLuminese Flamingo, un derbi con tintes freudianos puesto que el Flamingo fue creado por jugadores descontentos del Flamingo tras una disputa con la junta directiva. Este partido tiene el record de asistencia de espectadores entre en un encuentro entre clubes, con 194.603 asistentes al encuentro en 1963 en el mítico estadio de Maracaná . Para concluir, tenemos el derbi más antiguo del mundo fuera de las islas británicas, esto es el Nacional- Peñarol Uruguayo. Los dos equipos, ubicados en Montevideo remontan su existencia a la década de los noventa del siglo XIX. En 1891 se crea el  Central Uruguay Railway Cricket Club, situado en las afueras de la ciudad, Villa Peñarol, y formado por empleados ingleses de esta ferroviaria. Como contrapeso en 1899 nació en ambientes universitarios el Nacional de Montevideo, un equipo exclusivamente criollo formado por jugadores montevideanos. Su primer encuentro se dio en 1900, se han disputado 523 más  hasta la fecha y según el mencionado Galeano los uruguayos "pertenecemos a Nacional o a Peñarol desde el día que nacemos"

La gran gresca de 1934: el origen de la enemistad
Abandonando el continente americano,nuestra siguiente parada es la Península de Anatolias para repasar otro derbi de sangre caliente: Galatasaray- Fenerbahçe, dos de los tres grandes equipos de la ciudad de Estambul. En muchos casos hemos visto que la diferencia de extracción social o de ideario político es un agravante en la enemistad entre equipos e hinchadas, en este además se suma un nuevo factor único que resume la personalidad de la antigua Constantinopla. El Fenerbaçe representa a la parte asiática de Estambul y el Galatasaray a la parte Europea, por eso a este duelo se le conoce como el Derbi Intercontinental (Kıtalararası Derbi en turco). Los primeros partidos disputados a principios de siglo XX tuvieron un carácter amistoso, y de hecho se llegó a plantear unir los dos equipos en un superequipo que iba a llamarse  Türkkulübü (El Club Turco) para competir con los equipos de la liga formados por ingleses, griegos o armenios. El estallido de la guerra de los Balcanes en 1913 hizo que esta idea no prosperara. Fue en 1934 cuando comenzaron las hostilidades, tras un partido histórico donde las faltas y la dureza del juego hizo que las gradas se calentasen y acabara todo en una batalla campal en la que el árbitro tuvo que huir de la escena. 
Creado por los estudiantes de un prestigioso liceo francés de Estambul, el Galatasaray (literalmente "jardín del Gálata") representa a las clases medias altas de la ciudad, mientras que el Fenerbahçe (literalmente jardín del faro) históricamente ha sido apoyado por trabajadores asalariados de la parte asiática de la ciudad. La cercanía de ambos estadios hacen que sea una zona de riesgo el tránsito entre ellas los días de partido. El hooliganismo está ampliamente asentado en las aficiones de ambos equipos, provocando disturbios y sucesos continuamente. El último caso que se dio fue el asesinato de un joven de 19 años por ser del Fenerbaçe. El ambiente de batalla que se vive en las gradas se reflejó de una forma más poética en la temporada 95/96. En la final de copa de ese año nadie daba un duro por el Galata, que había hecho una temporada nefasta. Por parte de varios directivos incluso habían hecho comentarios hirientes sobre el entrenador , el escocés Graeme Souness. Pero cosas del fútbol, a pesar de todas las previsiones, su equipo acabó venciendo y dejándose llevar por la euforia, el manager cogió una enorme bandera del club europeo de Estambul y la clavó en el centro del campo del eterno rival, ante la enfurecida afición que quería saltar al campo  a darle su merecido. Afortunadamente, como vemos en el video, se salvó:



Ningún continente se libra de tener sus clásicos metropolitanos. En África podemos mencionar el Derbi de Casablanca disputado entre el Raja y el Wydad, aunqe más famoso tristemente en los últimos tiempos ha sido el Derbi del Cairo entre el el Al-Ahly y el Zamalek Sporting Club. Fue considerado por el diario "The Guardian"  uno de los partidos más violentos del fútbol actual y en su enfrentamiento subyacen lucha de clases y nacionalismo histórico. (Al Ahly representa a las clases bajas y la reacción contra las injerencias coloniales mientras que las clases acomodadas y el colonialismo inglés son representados por el Zamalek) Los dos equipos han sido laureados como las dos mejores escuadras del continente  por la Confederación Africana de Fútbol.  Ambas aficiones son reconocidas por su violencia, y es usual que lleven cuchillos u otras armas al estadio. El periodista James Montague nos relata una anécdota en la que un taxista de El Cairo le quita las ganas de asistir al encuentro, puesto que había altas probabilidades de que el partido se convirtiera en una batalla campal.

De vuelta a la vieja y rancia Europa tenemos material para dar y tomar. Curioso el caso español, que con lo que nos gusta atizarnos entre paisanos no haya un partido tan subido estos otros anteriormente comentados. Parece ser que el primer derbi  jugado en la Piel de Toro  enfrentó  a F.C. Barcelona y RCD Español,en 1900, aunque existe consenso entre la futbolería del país en que los derbis que más solera tienen actualmente son los Sevilla- Betis En Italia el Derby de la Madonninna (entre Inter y Milan) es superado por en ferocidad y animadversión por el Derby della Capitalle  protagonizado por Roma Y Lazio. En 1927, el fascista Italo Foschi llevó a cabo la idea de Mussolinni de fusionar varios equipos romanos  para hacer frente a los fuertes equipos del norte de Italia ; así nació la Assoziacione Sportiva Roma. Fuera de este entente quedó el Lazio se

La famosa auto-foto de Totti
resistió a la fusión, por decisión 
al también fascista y presidente del club Giorgio Vaccaro, debido a desacuerdos económicos. Ahí es dónde comenzó la enemistad. La Roma adquirió los colores y el escudo de la capital, la loba capitolina, mientras que el Lazio el celeste y el águila imperial.  El Lazio sigue teniendo muy presente su pasado fascista y a día de hoy sigue siendo un bastión de ultraderechistas y xenófobos. Es normal que sus hinchas exhiban es esvásticas y todo tipo de parafernalia nazi. Jugadores y afición en numerosas ocasiones se han identificado con esta postura como el infame Di Canio, ídolo de los ultras laciales. Por contraste a la Roma se la identificó como equipo de izquierdas de la capital, aunque la realidad es que tiene apoyo de grupos tanto de izquierda como de extrema derecha." . "Irreductibili" del Lazio y  "Curva Sud" de la Roma son los grupos de ultras que apoyan a cada equipo y comparten estadio, el Estadio Olímpico. Ha habido numerosos altercados y enfrentamientos entre ellos, sobre todo en la época dorada del holiganismo, los años noventa. Más recientemente, el  enfrentamiento ha producido una imagen más simpática, cuando Totti, el capitán eterno se hizo un selfie tras marcar el dos a dos en un partido que tenían perdido.

Y de romanos a griegos,  hagamos un alto en Atenas, la cuna de la democracia, la filosofía, la ciencia..."El derbi de los eternos enemigos" o "La madre de todas las batallas", así se denomina el partido entre Panathinaikos de Atenas y Olympiacos del Pireo (el puerto de Atenas). La historia de enemistad la de siempre, unos del centro,

otros del extrarradio,
Disturbios en el último Estrella Roja- Partizan
unos representan a las clases altas, otro a los trabajadores... si le sumamos que los hinchas griegos vienen con una bengala bajo el brazo y aguantan pocas bromas, ya tenemos los dramas que todos conocemos y las famosas imágenes de los estadios griegos prácticamente ardiendo. Chúpate esa Sócrates. Aún así, estos enfrentamientos se quedan en juegos de niños y el apodo les queda grande si lo comparamos con lo que sucede en los Balcanes entre Estrella Roja y Partizan de Belgrado. En 1947 se dio el primer encuentro entre ambas escuadras y se han enfrentado ininterrumpidamente hasta nuestros días, a pesar de todos los avatares político-sociales que ha sufrido la ciudad de Belgrado.  El Estrella Roja es el club más laureado de Serbia y el que más apoyo popular recibe, nació de la mano del Ministerio del Interior, mientras que el Partizan fue creado dos años antes como la sección de fútbol del Ejército Popular Yugoslavo (Partisanos). En los años ochenta, con el crecimiento del nacionalismo serbio, se dio una identificación de estos nacionalistas con el Estrella Roja, mientras que los partidarios del Partizan eran cercanos a Tito y proclives a la Yugoslavia unida. Esto hizo que la tensión fuera creciendo durante los años ochenta y estallara con la guerra. Aunque, el partido que detonaría el conflicto civil fue un Estrella Roja- Dinamo de Zagreb , los enfrentamientos entre ambos equipos son prácticamente una continuación de la guerra. Los radicales de sus hinchadas son las más peligrosas del planeta, se cuentan 67 muertos en los últimos duelos causados por disturbios en las gradas.. El cabecilla de los delije (tipos duros), los hinchas del Estrella Roja, cuenta con diez asesinatos en su expediente, mientras que el de los grobari (sepulturerosdel Partizan con doce. Para hacernos una idea de la extrema violencia de estos sujetos solo tenemos que pensar que los delije se convirtieron en un cuerpo de paramilitares que lucharon contra Croacia y Bosnia.. Actualmente los partidos se juegan a puerta cerrada y con fuertes medidas e seguridad. Así tristemente, el talento de los jugadores balcánicos y las hazañas de uno de los mejores equipos de los noventa, el Estrella Roja, hayan sido eclipsados por el odio y la violencia de estas batallas campales.

Como dijimos,, la lista es interminable: La batalla de Sofia en Bulgaria, el Derbi de Moscú entre CSKA y Sparta, el de Croacia entre Dinamo de Zagreb y Hadjuk Split, el de los Borussias o los equipos de Munich en Alemania... pero para terminar quiero rememorar un Derbi que jamás saldrá en los libros el "Trofeo Resbala":

El puente que daba nombre al prestigioso "Trofeo Resbala"
Allá por la década de los ochenta , cuando la despoblación del oeste de Castilla y León estaba sucediendo y aún no era un hecho consumado, durante las fiestas patronales de un pequeño pueblo de las Arribes salmantinas llamado Saldeana, existía la tradición de programar un partido de fútbol contra otro equipo de la comarca, generalmente contra Bermellar, situado a ocho kilómetros cuatro , más allá del equidistante  Puente Resbala, que daba el nombre a tan prestigioso trofeo. Como el partido se disputaba el día siguiente de la primera noche
 de verbena, normalmente, el equipo local, jugaba como siempre se ha jugado al fútbol: con una resaca de espanto. Pero en los años ochenta y primeros noventa una generación brillante de futbolistas habitaba el pequeño pueblo y contaba sus partidos contra Bermellar por victorias, llenando de orgullo local a los espectadores que asistíamos al encuentro (básicamente todo el pueblo). Cuando esta generación de fubolistas talentosos se extinguió y tocó a mi generación defender los colores de Saldeana, las resacas eran más grandes que el talento, por lo que la supremacía futbolística se acabó. El Trofeo terminó eliminándose del programa por las dificultades logísticas y sustituido por un más mundano solteros contra casados (derbi por antonomasia, no lo voy a negar), pero en el recuerdo queda la ilusión y el ambiente festivo de estos partidos, donde en el descanso se consumían cajas y cajas de cervezas compartidas por equipos y afición.